SOROLLA. LA EDAD DICHOSA
31/01/2022
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El columpio 1894 |
La representación de la infancia acompañó a Joaquín Sorolla Bastida a lo largo de toda su carrera. Entre las muchas cualidades de Sorolla la prensa de la época destacó la de ser un magnífico pintor de niños. Fue con cuadros donde los más pequeños son los protagonistas -como "¡Triste herencia!"- con los que consiguió los mayores reconocimientos de su carrera y sus mayores éxitos comerciales y, sin embargo, hasta ahora no se había realizado una aproximación sistemática a la representación del niño en la pintura del valenciano. Organizada por el Museo Sorolla, museo estatal dependiente del Ministerio de Cultura y Deporte, y la Fundación Museo Sorolla, La edad dichosa. La infancia en la pintura de Sorolla propone una aproximación lo más amplia posible al mundo de la infancia en la España de entresiglos, a través de la pintura de Sorolla. El acercamiento que ofrece la muestra es diverso, nada simplista ni trivial. Se inicia en el núcleo de la intimidad familiar donde las maternidades acaparan todo el protagonismo, pasa por la representación magistral de los propios hijos del pintor, abriéndose luego al ámbito infantil del estatus social, y culmina captando todo un mundo de faenas infantiles, que no solo pasan por las esperadas del juego, el divertimento o el estudio de los niños de las clases más pudientes, sino también por el trabajo infantil o el desamparo de los pequeños de las clases más populares. Finalmente se aborda el reverso de la dicha, la enfermedad o la mortalidad infantil. |
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Basil Mundy 1908 |
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Elenita en su pupitre 1898 |
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María Clotilde 1900 |
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Niña en la playa de Valencia 1916 |
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Llegada de la pesca 1891 |
Comisariada por las conservadoras del Museo Sorolla, Sonia Martínez Requena y Covadonga Pitarch Angulo, la exposición La edad dichosa. La infancia en la pintura de Sorolla nace de una larga investigación, que profundiza no solo en el estudio de la pintura de Joaquín Sorolla sino también en el conocimiento de la infancia en la sociedad de entresiglos. Fruto de ello, se ha reunido una cuidada selección de obras, que aunque aborda los cuadros más conocidos del pintor, las famosas escenas de "alegría del agua", presenta también, por primera vez al público, una selección de obras de colección particular totalmente inéditas. La exposición está formada por 41 cuadros y 3 dibujos. 19 obras proceden de las colecciones del Museo Sorolla, y 25 de otras instituciones y colecciones particulares Además, La edad dichosa. La infancia en la pintura de Sorolla se complementa con una serie de piezas como una cuna y una canastilla procedentes de la familia Sorolla, cuatro fotografías y un ejemplar de la revista "La Edad Dichosa". La muestra estará abierta al público desde mañana, 1 de febrero, hasta el 19 de junio de 2022 en el Museo Sorolla. Dirección y horarios: Paseo General Martínez Campos 37, Madrid. Martes a sábado, de 09:30 a 20:00 horas; domingos y festivos, de 10:00 a 15:00 horas; lunes cerrado. |
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El primer hijo 1890 |
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Madre 1895-1900 |
El centro de la familia Joaquín Sorolla fue un hombre eminentemente familiar. Huérfano a los dos años, encontró en la familia creada junto a su esposa Clotilde García del Castillo, el pilar firme sobre el que sustentar su vida como hombre y como pintor y una inagotable fuente de inspiración. Con el nacimiento de sus tres hijos, María Clotilde, Joaquín y Elena, aparecen en su pintura escenas de una nueva intimidad. Son obras como "El primer hijo" o "Madre" donde el autor refleja el nuevo concepto de maternidad que ha ido imponiéndose a lo largo del siglo XIX, el de la madre devota que cría a sus hijos. Ellos serán, además, fuente inagotable de inspiración para su padre que los retratará en numerosas ocasiones, cuadros donde la familiaridad con el modelo y libertad que concede pintar para uno mismo llevarán a Sorolla a realizar sus mejores retratos de niños. La exposición La edad dichosa. La infancia en la pintura de Sorolla reúne, además, por primera vez, una selección de retrato infantil por encargo, en su mayoría procedente de colecciones particulares, donde podemos ver cómo, aunque a veces Sorolla debe plegarse al gusto de los comitentes, el naturalismo y la calidad con la que capta los rasgos infantiles lo posicionan como el gran retratista que fue. |
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La hora del baño 1904 |
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El baño (La granja) 1907 |
El mundo de los niños En la sociedad de finales del siglo XIX y principios del XX quedó patente que los niños debían de ser niños. Tras las ideas de la Ilustración que promovían una infancia gozosa y culta -por ejemplo en el "Emilio" o "De la educación" de Jean-Jacques Rousseau- pronto se entendió que el juego y el estudio eran facetas importantes a cultivar por los que serían los adultos del mañana, para crear una sociedad mejor. Este tiempo para formarse y educarse, para aprender sentado en un pupitre y disfrutar con los barquitos y las muñecas, fue captado por los pinceles del artista en cuadros optimistas y alegres que muestran pequeños aplicados en sus lecciones, con sus juguetes favoritos y, como no podía ser de otra forma en Sorolla, disfrutando del agua. Las pinturas que le dieron más fama y por las que fue más reconocido por el gran público son las protagonizadas por niños sanos y felices disfrutando del mar, cuadros como "La hora del baño", en los que la luz rebota en las enormes telas blancas y brilla en las olas. Estos pequeños que disfrutan en la orilla del Mediterráneo, corren en la playa, descansan en la arena o trepan por las rocas representan la vuelta a la arcadia perdida, y celebran los años efímeros de la infancia, un tiempo que nunca volverá. Ellos serán considerados por Sorolla como "la alegría del agua". |
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Cabeza de niña sobre el lecho 1883 |
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Chico de El Cabañal 1920 |
La otra infancia Más allá de los hijos de burgueses acomodados que posan en retratos de encargo, o de los que pasan el tiempo estudiando o jugando despreocupados, encontramos también como protagonistas de los cuadros de Sorolla a niños de clases sociales más humildes que deben trabajar para contribuir al sustento de sus familias. La aproximación de Sorolla al trabajo infantil está exenta de crítica social, y simplemente muestra a los más pequeños realizando todo tipo de tareas manuales, destacando las que tienen que ver con la pesca o las actividades afines. Si bien no utiliza a los más pequeños para personificar su censura a las desigualdades de la sociedad en la que vive, el pintor las alude en cuadros como "La limosna". Por otro lado, Joaquín Sorolla utiliza su tema favorito -el mar- para representar la enfermedad en la infancia, como podemos ver en el estudio para " ¡Triste herencia!". Esta vez el agua oscura y amenazante será el telón de fondo de estos niños que carecen de la salud que tiene el resto de granujillas de playa que pueblan otros cuadros del pintor valenciano. La maternidad gozosa que va unida a la alegría por la llegada de los hijos tiene un reverso perverso, que es la pérdida de los mismos, tal y como se puede ver en "Cabeza de niño en el lecho", que se expone por primera vez en esta ocasión. Sorolla también representará la mortalidad infantil, en un momento en el que, pese a los avances conseguidos, esta todavía alcanzaba unos índices muy elevados en la sociedad. |
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Joaquín durmiendo 1895 |
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Madres e hijas Hacia 1895 |
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Retrato de la niña María Luz de Icaza y de León 1905 |
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Saltando a la comba (La Granja) 1907 |
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Los farolillos 1891 |
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