RESTAURACIÓN DE UNA OBRA DE CRISTÓBAL RAMOS EN ALGODONALES POR PAZ BARBERO
María de la Paz Barbero García (08/06/2023)
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Detalle del proceso de intervención en el taller jerezano de la restauradora |
Alteraciones en el soporte (Estado de conservación del soporte) El estado de conservación del soporte de la imagen de la Virgen del Rosario de Algodonales (Cádiz) presentaba diversas patologías y deterioros, que se deben tanto a los materiales y técnicas de construcción utilizados, como a la historia material y las intervenciones realizadas sobre la escultura. En concreto, se observaban pérdidas en el soporte y zonas que se encontraban en un estado lamentable, como las vueltas en los pliegues del manto, el hombro de la imagen mariana o las manos y los pies del niño. Por otro lado, la pasta de papel sufría tensiones en manipulaciones inadecuadas, lo que había provocado deformaciones, hundimientos y roturas en varias áreas del soporte. Las zonas de tela de lino encolada con ensambles de cartón presentaban un estado suelto, resquebrajado, deformado, hundido o partido. |
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Estado final |
Alteraciones en la base de preparación y policromía (Estado de conservación de la base de preparación y policromía) La evaluación del estado de conservación de la base de preparación y policromía reveló diversas patologías que condicionaban su fragilidad. En primer lugar, las tensiones experimentadas por el soporte afectaban la integridad y estabilidad de la base de preparación y policromía. El soporte de cartón ligero con cola y telas encoladas posee propiedades de tensión y flexión muy diferentes a las de un soporte de madera, lo que hace que una policromía sobre este tipo de soporte sea más susceptible a sufrir daños por los constantes movimientos. Los efectos observados sobre la base de preparación y la capa policromada incluían falta de adherencia, roturas, grietas, exfoliaciones, resecamiento, craquelados con riesgo inminente de desprendimiento y áreas con lagunas. Estos deterioros eran el resultado del proceso natural de secado del soporte y de la falta de elasticidad del estuco para seguir los movimientos característicos de la tela y el cartón, producidos por las diferentes oscilaciones de humedad, temperatura y manipulaciones en los traslados. En la observación minuciosa de la escultura ligera de papelón y telas encoladas de la Virgen del Rosario, se han identificado más de cien orificios distribuidos por toda su superficie. Tras un análisis detallado, se ha concluido que estos orificios fueron producidos por los alfileres que sujetaban la vestimenta superpuesta que se colocaba a la escultura en determinadas ocasiones. Este tipo de práctica era común en la época en que se realizó la escultura, y aunque los alfileres utilizados eran de pequeñas dimensiones, su uso continuado a lo largo del tiempo había dejado una marca visible en la superficie de la obra. Si bien estos orificios no representaban una amenaza directa para la integridad de la escultura, se han considerado en el proceso de conservación y restauración para garantizar la preservación de la obra en su estado original. Cabe señalar que el estado de conservación real de esta obra se mantenía oculto bajo una gruesa capa de repolicromías, repintes y suciedad general. La policromía presentaba una tonalidad apagada y mate, muy alejada de la intención original del autor; asimismo, había sido objeto de intervenciones reparadoras poco acertadas y de baja calidad que habían descompuesto los estofados, característicos de la técnica de alto virtuosismo empleada por el gran escultor Cristóbal Ramos. Tras retirar los diferentes estratos de repolicromías y el resto de elementos ajenos a la escultura, se pudo valorar el nivel de policromía original del siglo XVIII; en general, su estado era muy inestable en algunas áreas, principalmente en los pliegues de las vestimentas, en las zonas donde la ráfaga hace su entrada (nube y hombros) y en la espalda de la Virgen del Rosario. El dibujo del estofado que no sigue un patrón aparece desgastado y borrado por diferentes abrasiones en algunas partes. |
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Estado final. Detalle del Niño |
Intervenciones anteriores Los análisis químicos y el estudio de catas realizados a la escultura han permitido determinar que bajo las capas polícromas existen otras capas de diferentes tonalidades. En el caso del manto azul prusia, se han evaluado hasta dos niveles superpuestos de estucos y repolicromías en azul prusia más oscuro y el último de muy mala calidad. En el caso de las vueltas de los paños, se han encontrado restos de estofados de rayas paralelas con pigmentos en blanco, y en la vuelta en la vestimenta del niño se oculta una corladura azul con una repolicromía en verde. Asimismo, bajo la capa de color verde toscamente aplicado del vestido del niño, subyace otra capa muy desgastada de color marfil claro. La cenefa que bordea las vestimentas y que está realzada con una ornamentación tallada en yeso, aparecía embotada por diversas capas de purpurina. Bajo estas capas, se ha descubierto una cenefa dorada en oro fino que es original del siglo XVIII. La nube y las alas de los ángeles, que presentaban una tonalidad grisácea, han sido estofadas para sacar el plumeado. La base de la talla colocada sobre el plano del zócalo presentaba un repinte de imitación a mármol negro, bajo el cual se ha descubierto otro de tonalidad azul oscuro. En el resto de la escultura, las intervenciones han sido puntuales mediante repintes para ocultar daños o imitaciones de oro para disimular pérdidas, reposiciones de piezas, roces y desgastes del oro original. En la peana se han encontrado repintes de purpurina sobre la capa desgastada del oro de ley en ornamentación tallada, con unas extensiones no muy amplias. Por último, en lo que se refiere a las encarnaduras de los rostros, pies y manos de ambas figuras, se detectaron en los análisis hasta cuatro capas de repolicromías ocultando las originales. Otro análisis, el de luz ultravioleta, ha sido el que ha evaluado la extensión de estas intervenciones. |
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Estado final. Detalle del manto |
Criterios La función del restaurador es prolongar la existencia de los bienes culturales, mediante la mejora de sus condiciones físicas y el mantenimiento intacto del mensaje artístico y funcional de la pieza. La intervención de conservación y restauración sobre la escultura de la Virgen del Rosario ha supuesto un gran reto debido a la complejidad de trabajar en una pieza con estas características y en tan precario estado de conservación. Por ello, se estableció una metodología de trabajo que priorizaba la consolidación y conservación de la obra, evaluando previamente las diferentes patologías y las incidencias que habían ocasionado sobre los diferentes elementos de la pieza. Es importante destacar que la actuación debía ser lo suficientemente flexible para adaptarse a cada patología, pero siempre manteniendo la integridad de valor cultural y funcional de la imagen como prioridad absoluta. En este sentido, el criterio ha sido de intervención mínima de reconstrucción y cuando se ha intervenido en el proceso de conservación y restauración, se han utilizado materiales y productos de toda garantía, calidad, reversibilidad y perdurabilidad. Asimismo, se ha decidido eliminar todos aquellos elementos que desvirtuaban y eran ajenos a la estabilidad del conjunto, sin crear falsos históricos en la pieza y respetando de manera rigurosa la obra, ayudándole a mantener la historia material que le corresponde como obra del pasado. En cuanto a la reintegración cromática, se ha optado por realizar una reintegración neutra de color, que a cierta distancia queda perfectamente integrada, pero diferenciatoria de la original. Es importante mencionar que los materiales y criterios empleados se rigen por las normas internacionales, garantizando así la calidad y durabilidad de la intervención realizada. Por último, decir que la intervención de conservación y restauración ha sido realizada con un criterio riguroso de respeto por el original, empleando materiales y productos de calidad y garantizando la perdurabilidad de la obra. Todo ello con los siguientes objetivos: mantener la integridad de valor cultural y funcional de esta imagen de la Virgen del Rosario, y ayudar a preservar la historia material que le corresponde como lo que es, una obra monumental de Cristobal Ramos del siglo XVIII. |
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Detalle del proceso de intervención en el taller jerezano de la restauradora |
Conclusiones Para mí, como restauradora, la intervención sobre esta escultura mariana ha sido todo un reto, pero también una justificación de mi profesión. La responsabilidad que conlleva intervenir sobre una obra de autor reconocido y con un valor histórico y artístico incalculable es grande, pero también es una oportunidad única para investigar y aportar conocimientos valiosos para futuras intervenciones en obras de características similares. Desde el principio, se estableció una metodología de trabajo e investigación que priorizaba la consolidación y conservación de la obra. La planificación meticulosa de las diferentes fases de la intervención, apoyada en estudios previos de análisis científicos, han sido claves para diseñar una intervención con criterios bien establecidos y objetivos claros. En la intervención realizada, se actuó sobre todos los niveles de la obra, desde la consolidación y refuerzo de los elementos estructurales hasta la eliminación de repolicromías y elementos añadidos que dañaban y, al mismo tiempo, distorsionaban el equilibrio estético de la pieza. También se realizaron pequeñas reconstrucciones volumétricas y reintegraciones cromáticas con técnicas diferenciatorias para recuperar la visión estética de la obra respetando la huella del tiempo que ha ido dejando su marca en la pieza y que le corresponde como obra del pasado. El resultado obtenido ha sido una obra consolidada y estabilizada, pero con el sabor y el carácter de una obra del siglo XVIII, manteniendo así su valor histórico y artístico. La escultura ligera de la Virgen del Rosario presentaba un grado de conservación muy necesitado de ser intervenido de manera urgente, y estoy agradecida por la confianza depositada en mi trabajo por parte de don Diego González Pérez, párroco de la Iglesia de Santa Ana, donde recibe culto la imagen, así como por la subvención otorgada por la delegación de Arte Sacro de la Junta de Andalucía, que ha permitido llevar a cabo esta intervención tan necesaria y gratificante. Una intervención que, insisto, ha constituido un logro profesional y personal muy satisfactorio, y espero que pueda servir de apoyo y guía para futuros profesionales que se enfrenten a obras de características similares. Los elementos externos de la imagen, como coronas, cetro y media luna de plata, han sido restaurados por el taller del orfebre sevillano José Luis Jiménez González. |
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Estado final. Estudio fotográfico |
Fotografías de Paz y Claudia Barbero
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