UNA TABLA FLAMENCA EN LA VILLA CANARIA DE SAN ANDRÉS Y SAUCES
José Guillermo Rodríguez Escudero
De entre el fabuloso legado flamenco llegado a la Isla de La Palma durante el siglo XVI, podemos destacar una pintura de excepcional valor que representa a Nuestra Señora de Montserrat. Se trata de un enorme cuadro de altar que hasta finales del siglo XVII presidió el oratorio puesto bajo su advocación en el ingenio azucarero de Los Sauces. Durante unos cien años, esta excepcional pintura estuvo colocada en el altar mayor de ese templo hasta que en 1686 fuera sustituida por un retablo de madera de tres nichos y sagrario procedente del desamortizado convento de Santa Clara de la capital palmera. En esos instantes fue instalada en el altar de San Amaro hasta que posteriormente pasó al coro bajo de la antigua iglesia. En 1960 se demolió este templo y actualmente está emplazada en el baptisterio de la actual parroquia de Montserrat del término municipal norteño de San Andrés y Sauces. |
Pérez Morera sigue informando: "suponemos que la tabla llegó de Flandes por mediación de Tomás Van de Walle de Cervellón, natural de Brujas y mayordomo de la iglesia de Montserrat desde 1590". Este caballero había adquirido una de las dos grandes haciendas de cañaverales, el heredamiento de los catalanes, en 1588, junto con el patronazgo de la iglesia. Ya en el primer inventario de este templo del año 1616 se cita como "una ymagen de Nuestra Señora de Monserrate grande, pintada al olio, que coxe todo el altar; es quadro con su bastidor dorado". El mismo investigador, Jesús Pérez Morera, nos indica que este mismo marco es el que afortunadamente tiene actualmente este lienzo "de excepcional valor estético y documental". También lo describe como un marco formado por dos molduras doradas que dejan entre sí un ancho espacio decorado con finas cintas entrelazadas, cartelas y espejos, en oro, rojo y verde, que se reparten sobre las superficies lisas y blancas de los fondos. También consta en el inventario del año 1679. Allí figura como "vn retablo de pintura de Nuestra Señora de Montserrate con guarnición ancha de madera dorada". |
La pintura representa la santa montaña catalana tal y como aparecía en la estampa de Lafreri. La Virgen aparece con el Niño en brazos en el tercio superior del cuadro, envuelta en nubes y entronizada sobre la cúspide del monte. La rodean ángeles y dos de ellos mantienen una corona sobre su cabeza. Pérez Morera nos indica también que la escena superior, clásica y romanista, ha sido creada por un maestro, mientras que la pormenorizada descripción de la montaña debe ser obra de discípulos o aprendices. Nos la describe así: "Es una Madonna de formas rotundas y elegantes, cuyo modelado acusa el clasicismo del renacimiento a la italiana. La nota de humanidad la imprime el Niño Jesús que tira de la toca blanca que cubre la cabeza de María, símbolo de la maternidad". |
BIBLIOGRAFÍA DÍAZ PADRÓN, Matías. "Pintura", Arte flamenco en La Palma, 1985 PÉREZ MORERA, Jesús. "El grabado como fuente iconográfica: el tema de la Virgen de Montserrat en la pintura flamenca y peruana", Homenaje a Hernández Perera, Madrid, 1992 - ídem. "La Virgen de Montserrat", Cuadernos de Cultura, nº 2, Ilmo. Ayuntamiento de San Andrés y Sauces, 1999. - ídem. "El heredamiento de los catalanes", La cultura del azúcar. Los ingenios de Argual y Tazacorte, 1994. |
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