LA DESCONOCIDA TALLA DE SANTA MARÍA MAGDALENA DE LEPE (HUELVA)
Emilia Mendoza Beltrán y Juan Villegas Martín (22/07/2021)
Hace más o menos una década, mientras nos dedicábamos a la labor de recopilación de fotografías antiguas de Lepe, llegó a nuestras manos la instantánea (imagen inferior) tomada en una ceremonia bautismal en torno a 1960. En el segundo plano de aquella fotografía llamaba la atención la presencia de una hermosa escultura, con apariencia de Virgen dolorosa, desconocida para nosotros (1). Poco después, y de manera también inesperada, tuvimos de nuevo noticias sobre esta interesante imagen, al saber que la conservaba en sus dependencias la hermandad del Cristo de la Misericordia de Lepe. Estaba retirada del culto, situación en la que se halla todavía hoy, por encontrarse desprovista del policromado de la mascarilla y del velo que cubre su cabeza. Se trata de una figura de talla completa que se muestra en posición erguida, con la cabeza ligeramente girada hacia la izquierda y la mirada proyectada hacia arriba. Tanto la túnica como el manto, cuidadosamente policromados y estofados, están trabajados con suaves y elegantes pliegues. La imagen no conserva las manos, que pueden, sin embargo, apreciarse en la fotografía de los años 60. Cuando nos la mostraron, los miembros de la junta de gobierno de la Hermandad del Cristo de la Misericordia acababan justamente de acceder a sus cargos, por lo que no pudieron darnos razón alguna sobre el origen de la imagen o sobre su significación artística. Fue entonces cuando, intuyendo la antigüedad de la talla y admirados por la delicadeza de su estampa, comenzamos a rastrear algunos datos en torno a su historia. Primeramente supimos que hacia 1997, siendo Juan Jesús Luis Martín hermano mayor de la Hermandad del Cristo de la Misericordia, la mencionada imagen, que hasta el momento había permanecido prácticamente olvidada en un almacén de enseres de la cofradía, había sido objeto de un intento de restauración. En tales fechas fue trasladada al taller sevillano del escultor José Antonio González García, conocido como Juan Ventura, donde se le realizarían una serie de actuaciones que iban a quedar inconclusas. Nos refieren que el escultor e imaginero sevillano resaltó desde el primer momento el valor artístico de la escultura y la necesidad de recuperarla, procediendo a la preparación con estuco de la cara y el velo, como paso previo a la aplicación de nueva policromía. Sin que sepamos bien el porqué, hacia 2002 la talla vuelve a Lepe sin haberse completado su restauración, lo que la relegaba de nuevo a la vida oculta de los almacenes de la cofradía. |
Pero, ¿de dónde procedía y cómo llegó esta hermosa escultura a la Hermandad del Cristo de la Misericordia? Al parecer, en la década de 1970 la imagen se encontraba depositada en el doblado de la sacristía, por haber sido retirada del culto debido probablemente a ciertos deterioros, entre ellos la pérdida de las manos, que motivarían años más tarde el intento de restauración antes citado. En los tiempos inmediatamente anteriores había ocupado un lugar en la capilla bautismal, junto a la Santísima Trinidad (2), situación en que aparece en la fotografía de los años 60 que comentamos al principio y que sugiere que la escultura se hallaba fuera del contexto para el que había sido concebida. Precisamente, en los años 70 la Cofradía de la Misericordia empezaba a reorganizarse, saliendo de una fase de atonía y declive por la que acababa de atravesar. Así, en torno a 1970 el párroco José Lora cedió a José Platero, por entonces hermano mayor de esta hermandad, la talla que se almacenaba en el doblado. Probablemente tuvo en cuenta la vinculación de la escultura con la cofradía y el recuerdo de que ya había procesionado anteriormente en el paso del Crucificado de la Misericordia. Eso es lo que indican los testimonios orales, que señalan que a partir de 1952 esta imagen salió durante dos o tres años al pie de la cruz representando a Santa María Magdalena, junto a San Juan Evangelista y la Virgen de la Esperanza. Para profundizar en el conocimiento de los avatares previos de la escultura, nos dirigimos de nuevo a la Cofradía de la Misericordia en solicitud de conocer su archivo. Así supimos que conservan un único pero significativo documento referido a la imagen. Se trata de un recibo firmado por el escultor e imaginero ayamontino Antonio León Ortega el 10 de agosto de 1951 (imagen inferior), en el que da cuenta de haber percibido "de D. Rafael Bueno Rojas la cantidad de dos mil doscientas cincuenta pesetas por restaurar una imagen de la Virgen Dolorosa para la iglesia de Lepe". Aunque el escultor la identificaba como una imagen de la Virgen, la sucinta descripción que ofrecía indicaba que era una "talla en madera de tamaño natural [de la] escuela valenciana" (3). Consultados los hijos de Rafael Bueno Rojas, nos confirman que la escultura que mandó restaurar su padre era la que venimos analizando, y que ya por entonces se veneraba como la efigie de la Magdalena y no como la de una Dolorosa, a pesar de la indicación de León Ortega. |
La restauración de 1951 respondía a los destrozos sufridos por la imagen en julio de 1936, pero mientras que otras imágenes principales de la parroquia se restauraron o rehicieron en la década de 1940, la que nos ocupa hubo de esperar al momento de renovación que supone la reapertura del templo tras las obras de 1946-1951. Por estos años centrales del siglo XX funcionaba una comisión encargada de la reorganización de la hermandad del Cristo de la Misericordia, correspondiendo también a estos tiempos la restauración de la Virgen de la Esperanza, costeada igualmente por Rafael Bueno Rojas, así como la estampa antes referida de la Magdalena integrando el paso del Calvario. La escultura figuraba a los pies del crucificado, cruzando con el mismo la mirada en actitud de tristeza y resignación. Al parecer, la incorporación no fue del todo del agrado de los fieles, lo que determinó su abandono al poco tiempo. En lo referente a la filiación de la imagen, ignoramos si León Ortega pudo manejar algún dato concreto para sustentar su atribución a la escuela valenciana, aunque es de suponer que pudo hacerlo basándose en su conocimiento de la tradición escultórica levantina de los siglos XVIII y XIX a través de diversos escultores de aquella procedencia a los que tuvo por maestros. Pero realmente no contamos con elementos totalmente fiables para establecer una atribución o datación de una imagen que, por los magníficos ropajes estofados que presenta, más parece corresponderse con una Dolorosa del siglo XVII que se transformó en Magdalena. |
Nuestra búsqueda en los archivos eclesiásticos nos iba a proporcionar un dato que nos permite retrotraer su existencia en la parroquia lepera al menos hasta la primera década del siglo XX. La referencia documental más antigua se encuentra recogida en un inventario del templo parroquial de Santo Domingo, firmado el 12 de enero de 1909 por el entonces párroco Fernando del Molino y Abreu. En un detallado recorrido por el contenido de los diversos altares y capillas entonces existentes, se da cuenta del llamado "Altar del Señor de las Aguas", donde se venera "un Crucificado de cartón muy deteriorado, con una Dolores (sic), San Juan Evangelista, ambos de candelero, y una Santa María Magdalena de talla" (4). La mención es completamente adecuada a la escultura que analizamos, cuya condición de talla completa es una de sus características más significativas; confirmando además su tradicional vinculación con la representación del misterio del Calvario en el templo parroquial de Lepe. Este es, como hemos dicho, el dato más antiguo que podemos aportar en el momento actual; no obstante, el aspecto de la talla y su calidad hacen inevitablemente pensar en una antigüedad mayor. Tal vez nuevas investigaciones nos permitirán en el futuro ampliar nuestro conocimiento sobre la imagen. Una adecuada restauración con un estudio radiológico previo, por ejemplo, nos daría más elementos de juicio. Sirvan estas líneas (5) no solo para dar difusión a la azarosa historia de una bella y desconocida imagen que ha formado parte de la Semana Santa lepera, sino también para llamar la atención sobre la necesidad de su recuperación y del reconocimiento de su valor. El pueblo de Lepe no puede permitirse el lujo de perder, una vez más, una de las piezas más relevantes de su exiguo patrimonio histórico-artístico. Comentar, por último, que la imagen figuró el presente año en la exposición Ego Sum Lux Mundi, celebrada del 26 al 31 de marzo de 2021 en el Teatro Municipal Alcalde "Juan Manuel Santana" de Lepe. Su presencia en dicha muestra, organizada por el Ayuntamiento de Lepe con la colaboración tanto del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la localidad y de todas las hermandades de penitencia leperas, así como de empresas y particulares, contribuyó a la puesta en valor de esta antigua talla de Santa María Magdalena. |
NOTAS (1) Agradecemos a los historiadores Antonio Mira Toscano y Juan Clemente Rodríguez Estévez su colaboración y sugerencias en torno a la valoración de la escultura. (2) La capilla bautismal era, contando desde los pies de la iglesia, la primera de las situadas en la nave lateral. Estaba enrejada; tenía en su centro la pila bautismal y a la derecha el grupo de la Santísima Trinidad. Hoy en día se encuentran en este espacio las imágenes de la hermandad de la Misericordia. (3) Este documento obraba en poder de la familia del donante, el industrial lepero Rafael Bueno Rojas; sus hijos lo entregaron a la cofradía para su custodia. (4) Archivo General del Arzobispado de Sevilla. Administración General, Inventarios, 693. Inventario General de la parroquia de Santo Domingo de Lepe. 12 de enero de 1909. (5) Artículo publicado con modificaciones en la revista de la Hermandad de la Misericordia (Lepe). |
Fotografías actuales de Juan Antonio García Delgado y Sergio Cabaco
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