SAN BRUNO. UNA OBRA PERDIDA DE DAMIÀ CAMPENY
06/10/2021
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Foto: MNAC |
Damià Campeny i Estrany (Mataró, Barcelona, 1771 - Barcelona, 1855) fue el mejor representante de la escultura neoclásica catalana del último tercio del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. Estudiante en la Escuela de la Lonja (Barcelona), trabajó en los talleres de Salvador Gurri y Nicolau Travé, formando parte de la generación siguiente a los barrocos rezagados como Luis Salvador Carmona o Juan Pascual de Mena. Campeny fue escultor de Cámara y miembro de las académico de bellas artes en Madrid, Zaragoza y Valencia. La mayoría de sus piezas han tenido mala suerte. Su obra, especialmente la religiosa, nos ha llegado muy mermada por la quema de conventos de 1835, las desamortizaciones ochocentistas, la Semana Trágica y la Guerra Civil. A las destrucciones catastróficas hay que añadir otras por abandono, olvido y cambios de moda; incluso buena parte de lo bien documentado se ha destruido o extraviado. La primera obra personal conocida de Campeny fue el San Bruno para la Cartuja de Montealegre, en Tiana (Barcelona). Lo hizo gratis, sólo por el coste de los materiales y el hospedaje en la cartuja. Destruida totalmente la escultura y la documentación, hay que conformarse con las noticias antiguas que existen sobre la escultura, sobre todo las de Arrau en su "Necrología", relativamente extensas. Por lo que sabemos, la comunidad convocó un concurso al que concurrieron, además del joven Campeny, maestros tan acreditados como su maestro Salvador Gurri y Ramón Amadeu. Al parecer, Campeny hizo un modelo de tres palmos que gustó lo suficiente para que le encargaran la obra, cuya ejecución le llevó mes y medio. Según Arrau, Campeny la hizo en la cartuja entre los ejercicios del concurso para la beca de Roma y la concesión de la misma, por lo que la cronología debe ser anterior al 20 de octubre de 1796, fecha del acuerdo por el que la Junta de Comercio le concede la beca. Respecto a las "obras de menor empeño" que Arrau afirma que Campeny realizó en la cartuja junto con el San Bruno perdido, no queda constancia alguna. San Bruno era una talla de madera policromada de dimensiones medianas, que mostraba al santo en pie y mirando un crucifijo que sujeta con ambas manos. Barraquer dijo de ella que su realismo era tan grande que no hablaba porque su religión no se lo permitía. El tipo iconográfico es el tradicional hispánico del siglo XVII, que trae a la memoria el famoso modelo de Manuel Pereira. Aunque este santo era relativamente poco frecuente en Cataluña y Campeny todavía no había salido de su territorio, le bastaban las láminas grabadas, tan abundantes en la época, como fuente de inspiración de cara a su ejecución. Durante el Trienio Constitucional (1820-1823) se trasladó a una capilla de la Catedral de Barcelona por las vicisitudes políticas, luego se devolvió a la cartuja y allí ardió en la quema de conventos del 25 de julio de 1835. Esteve Batlle dijo en la década de 1930 que en la cartuja aún se conservaba una cabeza del santo vaciada en yeso, que él suponía hecha con un resto de la figura de Campeny. En cambio, Arrau, que estuvo allí un siglo antes, asegura que no encontró más que cenizas. Cid Priego tampoco encontró rastro alguno de ella al visitar la cartuja después de la Guerra Civil. Queda, afortunadamente, un modelo en barro muy acabado (hacia 1795), casi una reproducción reducida de excelente calidad (30 x 13 x 11,5 cm), en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), por desgracia con la mano derecha perdida. Por dicho modelo podemos saber que el San Bruno de Montealegre era una obra todavía con resabios de barroquismo tardío. El aprendizaje del neoclasicismo le esperaba a Campeny en Roma, e introducirlo en Cataluña sería tarea suya tras 18 años de becado en la Ciudad Eterna. San Bruno estaba dentro de la línea tradicional de ascendencia barroca, aunque con cierta moderación en los paños. Barrocos eran también las técnicas y los materiales. No es extraño, porque Campeny tenía 16 ó 17 años, aún no conocía Italia y estaba muy influido por la generación anterior de escultores catalanes. |
FUENTES CID PRIEGO, Carlos. "Damián Campeny, escultor religioso del periodo neoclásico", en Liño. Revista anual de historia del arte, nº 8, Oviedo, Servicio de Publicaciones de la UNIOVI, 1989, pp. 79-81. CID PRIEGO, Carlos y RIERA I MORA, Anna. La vida y la obra del escultor neoclásico catalán Damià Campeny i Estrany, Barcelona, Biblioteca de Catalunya, 1998, pp. 271-273. CID PRIEGO, Carlos. "Damià Campeny, un modelo de la carrera y el arte de escultor neoclásico español", en Experiencia y presencia neoclásicas. Actas del I Congreso nacional de historia de la arquitectura y del arte, A Coruña, Servicio de Publicaciones de la UDC, 1994, p. 34. |
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