LA BELLE SOCIÉTÉ

06/07/2011


 

 

El programa La Obra Invitada del Museo de Bellas Artes de Bilbao, que dio comienzo en 2001, acerca al público obras temporalmente cedidas por otras instituciones y que en el museo adquieren nuevo significado al ser presentadas como una exposición de una sola obra y en el contexto de la colección permanente. En 2004 la Fundación Banco Santander se sumó a esta iniciativa como patrocinador, haciendo posible la organización de varias convocatorias anuales -a veces acompañadas por conferencias dictadas por prestigiosos especialistas- y prestando obras de su propia colección. Desde su inicio, el programa ha tenido 34 convocatorias que han permitido contemplar de esta forma tan singular 39 obras. Entre ellas, piezas de Berruguete, Morales, Zurbarán, Van Dyck, Tintoretto, Artemisia Gentileschi, Canaletto, Fortuny, Monet, Sorolla, Picasso, Chillida, Hockney, Freud, Rubens, Arellano o, más recientemente, Turner. Ahora le toca el turno a Magritte con La Belle Société.

En el año 1927, René Magritte (Lessines, Hainaut, 1898 - Bruselas, 1967) se trasladó a París, donde entabló amistad con André Bretón, Paul Éluard y se convirtió en uno de los miembros más destacados del grupo surrealista. Sus composiciones se caracterizan por la yuxtaposición de objetos cotidianos en contextos inusuales, representados con una pintura depurada de colores claros y en fondos planos. Su obra La Belle Société recoge uno de sus motivos más célebres: el hombre tocado con un bombín y sin rostro, que a menudo ha sido interpretado como alter ego del propio Magritte. La figura aparece duplicada y silueteada para alojar, respectivamente, un tupido follaje y un paisaje con el cielo y las nubes como protagonistas. Esta peculiar mezcla entre realidad y ficción produce una imagen desconcertante, característica del estilo del maestro belga.

Magritte estudió en la Academia de Bellas Artes de Bruselas. Allí experimentó con el Constructivismo y realizó sus primeras obras de juventud, relacionadas con el mundo de la, por entonces, incipiente publicidad. En los años 20 mostró interés por el fotomontaje y el collage, técnicas al servicio del juego y lo irracional. Son los años de esplendor del Surrealismo, y, único pintor entre escritores, entró a formar parte del grupo surrealista belga junto a Goemans, Mesens y Paul Nougé. Como hemos apuntado, se relacionó en París con Breton, Éluard y el grupo de los surrealistas franceses. Sin embargo, fue el italiano Giorgio de Chirico quien más influencia ejerció sobre su manera de entender el cuadro, ese espacio irreal donde los objetos tienen la presencia misteriosa de lo metafísico, corriente tan próxima a lo surreal. En los años 30 afianzó su relación con el surrealismo y descubrió la metamorfosis como recurso que, en un juego visual tan inquietante como poético, transforma los objetos.

El interés por el lenguaje le llevó también a explorar la relación entre el contenido de las palabras y sus significantes y referentes visuales: Magritte cuestiona las asociaciones convencionales y provoca extrañeza donde normalmente no la había. Pone en entredicho el sentido común de la lógica e infunde un nuevo contenido a las formas, ya que los objetos no se representan a sí mismos. Claro ejemplo es la conocida obra La Trahison des Images (1928-1929), donde muestra la imagen de la célebre pipa con la frase “Ceci n'est pas une pipe” escrita debajo. Magritte apela a la fantasía del espectador para encontrar sentido al juego. Cambia las relaciones de los objetos entre sí, sus nombres, el espacio en el que se encuentran o la perspectiva y tamaño de los motivos.

En La Belle Société, pintada por Magritte poco antes de morir, superpone dos siluetas de un mismo personaje pero sustituye la imagen de un hombre por contornos que contienen motivos naturales y paisajísticos; una vegetación tupida, y delante, un perfil idéntico de playa y horizonte. Lejos de sumirse en el automatismo de la corriente más libre del Surrealismo, y sin abandonar el gusto por lo onírico o psicoanalítico, dibuja con una línea segura, limpia, casi simple, con formas sencillas en aras de la libertad y la expresividad del pensamiento.

 

Hasta el 25 de septiembre de 2011 la obra estará expuesta en el Museo de Bellas Artes de Bilbao
(Museo Plaza, nº 2) Horarios: de martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas; lunes, cerrado.

 

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