UNA VIRGEN DOLOROSA DE CRISTÓBAL RAMOS EN BUNIEL (BURGOS)

René Payo (13/08/2021)


 

 

En la iglesia parroquial de Buniel (Burgos), dedicada a Santa María la Mayor, se conserva una interesante imagen de la Dolorosa (74 x 53 x 38 cm) asignable, con toda seguridad, al escultor e imaginero sevillano Cristóbal Ramos, ejecutada en los últimos lustros del siglo XVIII. No parece que haya tenido ni mutilaciones ni grandes transformaciones desde esos momentos, manteniendo perfectamente los rasgos originales.

No hay noticias documentales que clarifiquen cómo se produjo la llegada de esta pieza. No sabemos si pudo llegar, al poco de su ejecución, o si por el contrario su ingreso en el templo tuvo lugar en momentos muy posteriores. Lo cierto es que en la localidad no hay noticia de que la imagen llegara como donación, en tiempos recientes y la memoria local señala que ha tenido un culto muy arraigado en la población desde antiguo ligado esencialmente a los momentos de la Semana Santa. Quizá se trate de una donación particular y sus dimensiones hacen pensar que acaso estuvo vinculada, en origen, a un culto en un oratorio privado.

Se trata de una escultura en la que la Virgen se halla arrodillada sobre un cojín rojo decorado con una cenefa dorada. Viste túnica marrón, ornada con motivos vegetales de caracteres rococós dorados. Cubre su cabeza y parte de su cuerpo con una toca blanca igualmente ribeteada en oro. Un gran manto azul, con ribetes y elementos decorativos vegetales dorados se sitúa sobre su cabeza, hombros y espalda. Este manto solamente aparece trabajado en la zona visible quedando en la parte trasera sin decorar, lo que evidencia que esta imagen estuvo pensada para ser observada frontalmente.

Los brazos se encuentran ligeramente extendidos hacia adelante y lleva las manos abiertas. La cabeza está ligeramente inclinada, mirando hacia las manos, dando la sensación de que en ellas portó algún elemento de carácter pasional, aunque quizá lo que haya querido representar el escultor sea la desolación de María en el mismo momento de la muerte de Cristo con una pose un tanto teatral. Resulta este un elemento singular, en la obra de Ramos, pues sus dolorosas genuflexas presentan sus manos juntas en actitud de oración.

Esta escultura pudo estar pensada para ubicarse a los pies de un crucificado, que no se ha conservado, como ocurre con la Dolorosa de la iglesia de Soto de Cameros (La Rioja) atribuida a este escultor. También pudo haberse pensado como una devoción individual.

El rostro presenta logradísimas calidades a las que contribuye la esmerada policromía nacarada. Con boca entreabierta que deja ver la dentadura ejecutada en marfil y ojos de cristal de los que se desprenden lágrimas, esta obra muestra unos caracteres de contenido dramatismo. Destaca como elemento adventicio un corazón de plata con siete cuchillos representativos de los Siete Dolores.

Aunque no hemos hallado documentación ni firma en esta imagen, no nos cabe ninguna duda de que fue realizada por Cristóbal Ramos. En primer lugar, las técnicas y los materiales coinciden con los usados por este escultor. Así se tallaron en barro rostro y manos y se emplearon telas encoladas para las vestimentas.

Tipológicamente, la Dolorosa de Buniel aparece vinculada a algunas otras imágenes del maestro. Así, guarda notables paralelismos con la imagen de la Dolorosa de Ajamil (La Rioja) que llegó a esa localidad, gracias a la donación que hizo el comerciante riojano asentado en Sevilla José Francisco de Llera Íñiguez o a la de Soto de Cameros (La Rioja) donde llegó merced a la intervención de Juan José Pablo Fernández, que tuvo un notable protagonismo en la Escuela de Cristo de Sevilla y que mantuvo notables relaciones con este escultor. En los tres casos, las imágenes se encuentran arrodilladas sobre cojines y las poses muestran también bastantes paralelismos, aunque las piezas riojanas tienen las manos juntas y su policromía resulta algo más sencilla. Igualmente existen algunas diferencias en el tratamiento del rostro ya que en las esculturas de La Rioja la Virgen tiene la mirada alzada, al contrario de lo que ocurre con la burgalesa.

Estos ejemplares riojanos y el burgalés presentan evidentes semejanzas con la imagen conservada en la Escuela de Cristo de Sevilla (conocida como Consolatrix Afflictorum) ejecutada por Ramos en 1798 y con la que también está íntimamente relacionada la del Colegio de Nuestra Señora del Rosario de Jerez de la Frontera (Cádiz), atribuida al maestro, aunque en este caso, como en los riojanos, la faz de la Virgen se halla alzada, mirando hacia arriba lo que, en origen, parece que la ponía en relación con la imagen de un Cristo.

Aún podemos señalar otras piezas ligadas a Ramos que mantienen, con ligeras variantes, este modelo de Dolorosa, tal y como ocurre en la que aparece en el retablo del Santo Cristo de la capilla del Palacio de San Telmo de Sevilla. Igualmente, la escultura de Buniel está en relación con el busto de la Dolorosa que se conserva en el Museo Nacional de Escultura (MNE) asignado al maestro sevillano. Tanto el tratamiento de los paños, como la policromía y las técnicas utilizadas la relacionan con la escultura de Burgos, aunque la vallisoletana es un modelo de medio cuerpo, ligado probablemente al culto doméstico o conventual.

 

 

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FUENTES

PAYO HERNÁNZ, René Jesús. "Una Dolorosa del escultor sevillano Cristóbal Ramos", en Ars & Renovatio, nº 8, Teruel, Centro de Estudios de Arte del Renacimiento-Instituto de Estudios Turolenses, 2020, pp. 160-163.

 

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