LA LLAVE DEL SAGRARIO Y LA VERA-CRUZ DE CÁDIZ
Miguel Ángel Castellano Pavón (05/04/2014)
Durante la Guerra de la Independencia y el Sitio de Cádiz la zona de la Catedral Vieja de dicha ciudad andaluza estuvo expuesta, por su situación cercana al mar, a los continuos bombardeos del invasor. Esta incomoda y peligrosa situación propicio que el Cabildo catedralicio decidiera trasladarse a un lugar más seguro: el convento de Capuchinos, que fue compartido con los frailes para seguir desarrollando los cultos. José Luis Ruiz Nieto-Guerrero nos describe en un documentado artículo: "Llegada la Semana Santa de 1813 la Comunidad, como un signo de deferencia hacia los Canónigos ofreció al Deán ostentar la llave del Sagrario del Monumento de Jueves Santo. Según consta en un acta capitular del 22 de abril de ese año el Cabildo declinó tal decisión, conviniendo ambas partes que la ostentaría la imagen de María Santísima de los Dolores, que no podría ser otra que la descrita 21 años después en el Sagrario del templo". A la vez, el reconocido investigador continúa el desarrollo de su explicación sobre esta distinción de llevar las Dolorosas sobre el pecho la llave del Sagrario desde el Jueves Santo hasta la mañana del Viernes, "que llegó a ser muy común en épocas de buen entendimiento con las Autoridades Civiles y la Iglesia, hasta el Concilio Vaticano II". Añadiendo como evidente ejemplo, como se exponen en el Museo Catedralicio de Cádiz y en la Sala Permanente del Ayuntamiento gaditano, las correspondientes vitrinas con las llaves del Sagrario. Días pasados, en los fondos de la Fundación Joly, he podido corroborar lo anteriormente expuesto al encontrar una curiosa publicación titulada Recuerdos de Cádiz y Puerto Real, firmada por Fulana de Tal y fechada en 1841-1850. Esta firma corresponde a una de esas mujeres adelantada en su tiempo; aquellas que Ángeles Caso retrata de forma magistral en Las Olvidadas, enumerando a una serie de heroínas que lucharon por defender sus derechos que la sociedad de su tiempo les rechazaba por el simple hecho de ser mujeres. Las mismas que hizo decir a la poetisa Safo hace casi 3.000 años: "Os auguro que alguien se acordará de vosotras en el futuro". Donde podemos mencionar a Hildegarda de Bingen, Cristina de Pisan, Beatriz Galindo o a nuestra célebre Luisa Ignacia Roldán, "La Roldana", que tantas obras dejó en Cádiz. Fulana de Tal era el pseudónimo de Alejandrina Aurora Gessler, conocida también como Madame Anselma. Fue una notable pintora gaditana que tuvo gran fama en Francia a finales del siglo XIX. Hija de Alejandro Gessler, cónsul de Rusia en Cádiz, su temprano casamiento con el dirigente del partido bonapartista Charles Lacroix la obligó a vivir en París durante buena parte de su vida. En el año 1904 se publicó este curioso libro que comentamos, Recuerdos de Cádiz y de Puerto Real, donde se describe pormenorizadamente la vida cotidiana de nuestra urbe en la segunda mitad del siglo XIX. No vamos a describir todo lo destacable en ese delicioso escrito, pero sí lo haremos en lo referente al tema que destacamos para comprobar cómo esa deferencia del portar las llaves del Sagrario en días tan señalados, fue también compartido por la Virgen de la Soledad de la hermandad gaditana de la Vera-Cruz:
Además de los abanicos, otro de los lujos de los gaditanos era el rosario. Algunos de ellos eran verdaderas alhajas. Continuaba Gessler, con profusión de detalles, el desarrollo de estas festivas jornadas:
No nos cabe duda que Gessler se estaba refiriendo a la antigua titular de la Vera-Cruz de Cádiz (imagen superior). La misma que Álvaro Picardo describe que, en abril del año 1616, estuvo en la Catedral en ocasión de celebrarse allí un novenario pidiendo lluvias que aliviaran la mala situación de las cosechas. Una talla mariana que, en la aciaga noche del 11 al 12 de mayo de 1931, fue pasto de las llamas. No veríamos desacertado recobrar en la nueva titular, obra de Sebastián Santos Rojas (ver enlace) estas hermosas tradiciones recogidas por Gessler, y ver de nuevo en la festividad del Jueves y el Viernes Santo, colocado en el regazo de la Virgen -María fue el primer Sagrario- la mencionada llave. |
Fotografía del Archivo de José Miguel Sánchez Peña
FUENTES: Recuerdos de Cádiz y Puerto Real. Fulana de Tal, París, Librería de Garnier Hermanos, 1899; Datos sobre la Muy Ilustre y Antigua y Venerable Cofradía de la Vera-Cruz. Álvaro Picardo y Gómez, Cádiz, Imprenta Salvador Repeto, 1946; Las Olvidadas. Ángeles Caso, Planeta, Barcelona, 2007; Web Oficial de la Archicofradía de la Palma Coronada, Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de las Penas (Archicofradía de la Palma). José Luis Ruiz Nieto-Guerrero, Cádiz, 2013. |
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