UN PROYECTO FRUSTRADO DEL ESCULTOR JOSÉ RIVERA PARA CÁDIZ

Miguel Ángel Castellano Pavón (30/06/2014)


 

 

Aunque algunos historiadores establecen la fecha fundacional de la hermandad gaditana de Nuestro Padre Jesús Caído hacia el año 1944, el periodista Emilio López Mompell, a instancias del malogrado Bernardo Periñán Salguero, redactó una pequeña historia de la cofradía bajo el título Jesús Caído, una flor rendida por las calles de Cádiz, recogiendo el año 1942 como fecha de constitución. El hallazgo de las actas fundacionales, fechadas el 15 de junio y el 1 de noviembre de 1942, dieron veracidad al dato.

El 14 de enero de 1945, la junta de gobierno se reúne para, entre otras cuestiones, pedir presupuesto con el fin de reparar la imagen titular, dato que se contradice con los tenidos por ciertos hasta la fecha, pues si la imagen primitiva de Jesús Caído, obra de Miguel Láinez Capote, se bendijo en 1941, resulta extraño que tan solo cuatro años después se pretendiera la restauración de la misma, sobre todo en una época tanta de carestía. Podría ser que se utilizara una obra ya existente en el convento de Santo Ángel, remodelada por Láinez Capote. De ser cierto, la foto más antigua que actualmente conocemos de dicha imagen, no seria 1941 sino de 1945.

Es cierto que la erección canónica de la hermandad no tiene lugar hasta el 20 de noviembre de 1944, cesando sus actividades en 1947, siendo la imagen retirada del culto. En 1959, un grupo de jóvenes reorganiza la cofradía, saliendo procesionalmente por primera vez desde el Santo Ángel el Martes Santo de 1960. Al no tener sede estuvo deambulando por varios sitios, incluso una vivienda particular. Después de la Semana Santa de 1961, cuando procesiona de nuevo -esta vez el Viernes Santo- desde la parroquia de San Lorenzo, se hacen gestiones con Francisco Braza Cohuelo, director del Colegio Mayor "Beato Diego de Cádiz"; con José Martínez Rovira, decano de la Facultad de Medicina de Cádiz, y con José Hernández Díaz, rector de la Universidad de Sevilla -al no existir aún la de Cádiz- para intentar establecerla en dicho Colegio Mayor. Las gestiones llegan a buen fin el 19 de marzo de 1962, bendiciéndose la Capilla de Jesús Caído. A partir del Martes Santo de ese año, 17 de abril de 1962, sale procesionalmente interrumpidamente hasta nuestros días.

En esos momentos la imagen se encontraba, para una definitiva restauración, en manos del profesor Francisco Arquillo Torres, Catedrático de Conservación y Restauración de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Debemos aclarar que la mencionada talla sufrió una profunda transformación en los talleres de Antonio Eslava, en el año 1959, donde perdió el hieratismo imperante, cambiaron el giro de su cabeza, retallaron el cabello, realizaron manos y pies nuevos, y repolicromaron todas las partes visibles en profundidad.

 

 

El 13 de junio de 1966 se solicita a la autoridad eclesiástica el permiso para hacer una imagen nueva del Caído, dado el mal estado de conservación de la existente. El trabajo lo iba a llevar a cabo el imaginero José Rivera García, autor de la titular mariana de la corporación, Nuestra Señora de los Desamparados. Rivera avanzó un boceto que por primera vez sale a la luz pública y que, desgraciadamente, no prosperó. Las fotos están fechadas en 1966 y pone textualmente: "boceto para un posible Caído. M. Moreno, fotógrafo de Arte. Sevilla".

Por otra parte, en 1966, el escultor sanroqueño Luis Ortega Bru expone su obra en la Sala Florencia de la capital hispalense, consiguiendo un rotundo éxito. Al año siguiente talla para el municipio gaditano de Rota la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus Tres Caídas. Periñán Salguero, que viajaba constantemente a Sevilla, se interesa por la realización de la nueva imagen roteña y se plantea a nivel personal la posible realización de un nuevo Caído para Cádiz capital. Hecho que tampoco fructificó.

En el año 1968, según recoge Ángel Mozo Polo en los libros de la cofradía, la imagen del Caído "sufrió una restauración total y definitiva lo que ha hecho ganar en belleza y expresión. Este delicado trabajo lo realizo el escultor sevillano Don José Paz Vélez, el cual, respetando las líneas generales de la imagen, consiguió una obra meritoria". Tras la mencionada restauración, al trasladar la imagen desde Sevilla se averió el vehículo que la transportaba por las grandes lluvias. Al avisar el conductor de lo ocurrido, los miembros de la hermandad no encontraban ningún medio para solventar un problema que tuvo lugar a las once de la noche. Gracias al Horno de La Torre, que ofreció desinteresadamente una furgoneta para ir a recoger el Cristo, se pudo llevar a cabo el traslado definitivo. La camioneta averiada tuvo que estacionar en el establecimiento Venta Manolo, termino de El Cuervo, llegando el Caído en perfectas condiciones a su capilla sobre las cinco de la madrugada.

Por último, comentar que la imagen fue sometida en 2006 a una restauración definitiva en manos del profesor Francisco Arquillo, Catedrático de Conservación y Restauración de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla.

 

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