EN LA PERIFERIA DE LA CIUDAD

19/07/2011


 

 

Tienen un tirón irresistible -de ternura peculiar y melancolía extraña, casi bucólica- los trabajos de imágenes urbanas desamparadas que han caracterizado, desde sus inicios, las propuestas de la pareja de artistas turineses Gianfranco Botto (1963) y Roberta Bruno (1966). Ellos dicen que quienes no hayan nacido y vivido en los suburbios de las grandes ciudades, difícilmente accederán al sentido y al alcance poético exclusivos de estos lugares, que hoy se saben excluidos por igual del centro metropolitano y de la periferia de la provincia.

Son sitios caracterizados por la peculiaridad de sus arquitecturas (fábricas y escuelas cerradas, construcciones en ruina, pasos de nivel abandonados), así como por la condición errática de sus figuras (adolescentes enmascarados, personajes de arrabal, incluidos en este caso los propios artistas), y por las sugestiones espesas de su espacio (atmósferas de desarraigo, fronteras equívocas entre lo construido y el descampado) y de su cielo (tormentosos celajes rojizos y violetas, o, en otros casos, ensabanados de un blanco sucio).

Esos cuatro elementos constituyen el repertorio iconográfico de Botto & Bruno, que trabajan en colaboración desde el año 1992, cuando eran estudiantes de la Academia de Bellas Artes de Turín, en cuyo cinturón extremo siguen viviendo hoy, teniendo ya sitio propio y demanda creciente en la red artística internacional.

Sobre esa imaginería realizan fotomontajes, los fotocopian, los agrandan a escala 1/1 sobre papel o PVC, y organizan con ellos instalaciones que ocupan el espacio de las galerías de arte o las salas de palacios barrocos y renacentistas en que a veces los muestran. El espectador se siente raro, metido literalmente en estos decorados de la marginación -dotados de un atrezzo de miseria-, escenarios exteriores introducidos en ámbitos de la "alta cultura". Todo ello, acompañado de sonido: con predilección por canciones de grupos rock o punk.

 

 

 

La sombra de los arrabales de Pier Paolo Pasolini y de los caracteres herméticos de Michelangelo Antonioni planea sobre estas instalaciones, en las que asimismo vuelve a alentar el espíritu del arte "pobre", una tendencia originada en Italia con el apoyo conceptual del crítico Germano Celant, y consagrada urbi et orbi en la exposición que le dedicó precisamente el Museo Cívico de Turín en el año 1971.

Coinciden también, pues, Botto & Bruno en ese propósito de dar voz pública a quienes no la tienen, y en postular "un arte que, en sustancia, es anticomercial, precario, trivial y antiformal, comprometido ante todo con las cualidades físicas del medio, con la mutabilidad de los materiales y con la realidad total", a la que interpretan de una forma propia hasta lo difícil -una forma privada-, sin esquivar la dureza física del motivo, para sublimarlo en la intensidad de la poesía.

Un arte el de Botto & Bruno que da fe del dolor de nuestro mundo, centrado en la ciudad. La utilización de distintos medios, del dibujo al vídeo, configura unas creaciones muy sugerentes, en parte gracias a la perfecta adaptación del medio a las necesidades de una obra conceptualmente muy poderosa.

En el año 2004 fue la primera vez que Botto & Bruno realizaran en España uno de los grandes ambientes que han jalonado su meteórica carrera tras su aparición en la Bienal de Venecia del año 2001, en la que llevaron a cabo una trasformación de la entrada del espacio expositivo de las Corderie. Expusieron por última vez en España, en el año 2007, en la Galería Oliva Arauna de Madrid.

 

 

Exposición En la Periferia de la Ciudad hasta el 31 de agosto de 2011 en la Sala de Exposiciones Muralla Bizantina de Cartagena (Calle del Doctor Martínez Tapia, nº 2) Horarios: martes a sábado, de 10:30 a 13:30 y de 18:00 a 20:30 horas. La muestra se incluye en la programación de la XVII edición del festival La Mar de Músicas de Cartagena, que este año está dedicado a Italia e integrado por secciones de arte, música, cine y literatura.

 

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