OFELIA ALDEANA

Concepción Iglesias (02/11/2010)


 

 

Este óleo sobre lienzo, pintado por el compostelano Juan Luis López García (1894-1978) en 1922, representa el cuerpo muerto de la joven Ofelia, que yace plácidamente sobre un lecho de flores. La figura, destacada en primer término, aparece con el torso parcialmente desnudo y los cabellos flotando sobre la hierba. Al fondo, el paisaje campesino está descrito minuciosamente, pudiendo distinguirse el castillo, la aldea, el río que serpentea entre los campos; elementos que evocan los diferentes pasajes del hecho literario en que está inspirado.

En efecto, se trata de una particular visión del personaje femenino de Hamlet, objeto del amor del protagonista. Así, Ofelia simboliza el ideal femenino capaz de transformar la realidad que la rodea. Sin embargo, no logra esquivar la tragedia y perece, en su locura, como víctima inocente del destino. En el drama de Shakespeare el episodio, imbuido de sentimiento poético, es narrado a través de los labios de la reina:

 

"Inclinado a orillas de un arroyo, elévase un sauce, que refleja su plateado follaje en las ondas cristalinas. Allí se dirigió, adornada con caprichosas guirnaldas de renúnculos, ortigas, velloritas y esas largas flores purpúreas a las cuales nuestros licenciosos pastores dan un nombre grosero, pero que nuestras castas doncellas llaman dedos de difunto. Allí trepaba por el pendiente ramaje para colgar su corona silvestre, cuando una pérfida rama se desgajó, y, junto con sus agrestes trofeos, vino a caer en el gimiente arroyo. A su alrededor se extendieron rus ropas, y, como una náyade, la sostuvieron a flote durante un breve rato. Mientras, cantaba estrofas de antiguas tonadas, como inconsciente de su propia desgracia, o como una criatura dotada por la Naturaleza para vivir en el propio elemento. Mas no podía esto prolongarse mucho, y los vestidos cargados con el peso de su bebida, arrastraron pronto a la infeliz a una muerte cenagosa, en medio de sus dulces cantos".

 

Esta bella pintura es una de las obras más destacadas dentro de la producción de López García. La composición amable y relajada, pese a lo trágico del tema, transmite una sensación de calma y serenidad. Los colores, suaves, recogen diferentes gamas de verdes y azules, el dibujo es firme y bien trazado. La figura se integra de forma natural en el paisaje concebido con una visión de explosión primaveral, lo que remite al mundo prerrafaelista y su preocupación por transmitir fielmente los detalles y los colores de la naturaleza, llegando a evocar la Ofelia pintada por John Everett Millais en 1851 (Londres, Tate Gallery), si bien la concepción del paisaje, al que se concede gran protagonismo, recuerda la minuciosidad descriptiva de los primitivos flamencos.

 

 

La obra, que mide 79 x 167 cm y es propiedad del Museo Nacional del Prado de Madrid, fue presentada por su autor en la Exposición Nacional del año 1922, donde recibió la Medalla de 2ª Clase, calificándose entonces por la crítica como "una obra preciosa, acordada en tonos bajos y patinados, con sabor a museo".

La legendaria historia de Hamlet está basada en una antigua narración escandinava que se remonta al siglo XII, y fue cantada y enriquecida por los poetas del norte de Europa hasta llegar al XVI, en que la pluma de Shakespeare la hiciera inmortal. La primera representación de Hamlet tuvo lugar probablemente en 1601.

El mundo colorista e imaginativo de Shakespeare, y en particular el personaje de Ofelia, encarnación del espíritu romántico, atrajo la atención de grandes pintores europeos del siglo XIX como Delacroix, quien pintó en dos ocasiones La Muerte de Ofelia, una en 1838, conservada en Munich, y otra en 1853, guardada en París.

 

FUENTES: A.A.V.V. El Mundo Literario en la Pintura del Siglo XIX del Museo del Prado, Madrid, 1994, p. 174.

 

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