LAS CUATRO ÚLTIMAS COSAS

31/10/2007


 

 

Las esculturas que decoran la espléndida biblioteca del monasterio benedictino de San Blas en la ciudad de Admont (Austria) son obra del escultor del barroco austríaco Josef Stammel (1695-1765), un excelente artista, prácticamente desconocido en España, que tras un periodo de formación y trayectoria en Italia que duró diez años, trabajó durante más de las últimas cuatro décadas de su carrera para el referido cenobio.

Entre las efigies, todas ellas labradas en bronce y de concepción plenamente barroca, sobresale por su calidad y singularidad la dedicada a la Muerte, la cual forma parte del grupo Las Cuatro Últimas Cosas que simboliza los cuatro últimos estadios del alma humana según establecía la religión cristiana: Muerte, Juicio Final, Cielo e Infierno, optando la divinidad por uno de estos dos últimos en función del resultado del juicio.

En contraste con la blancura y luminosidad de la biblioteca, diseñada en 1776 por el arquitecto Josef Hueber bajo los vigentes preceptos de la Ilustración -consideraba que, al igual que el conocimiento, la luz debía inundar todo el espacio-, la broncínea muerte aparece como un esqueleto alado que se acerca por detrás al hombre, representado como un viejo peregrino que ha llegado al final de su vida, para acabar con su existencia.

La obra de Stammel, al igual que la del resto de los artistas que conformaron la escultura y arquitectura austríaca del siglo XVIII, tuvo como referente las creaciones de Borromini, Guarini y Bernini, maestros italianos del seiscientos. En el caso de la biblioteca de San Blas, tenemos un precedente en la Hofbibliothek de Viena, proyectada en 1716 por Johann Fischer von Erlach, el más brillante de los arquitectos del barroco austríaco.

 

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