LA OBRA DE FRANCISCO BUIZA EN EL 40 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO
17/03/2023
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Virgen del Amor (Parroquia de San Pablo, Sevilla) |
Si 2022 fue el año de la conmemoración del centenario del nacimiento del escultor e imaginero Francisco Buiza, el pasado 1 de marzo se cumplieron 40 años de su prematura muerte. Ya en el mes de junio de 2008 realizamos un especial a modo de homenaje en La Hornacina con motivo del 25 aniversario de su fallecimiento. Francisco Buiza Fernández (Carmona, Sevilla, 23 de abril de 1922 - Sevilla, 1 de marzo de 1983), quien prácticamente solo cultivó la escultura sacra durante su extensa trayectoria, representó la máxima exacerbación de las fórmulas escultóricas del neobarroco sevillano, llevando hasta cimas difícilmente superables el angustioso dramatismo de sus obras destinadas a la piedad penitencial. Junto a los numerosos méritos artísticos que atesoró, su mayor virtud fue la de aportar, además de un excepcional conocimiento de la técnica escultórica y de la policromía del material, un dominio absoluto a la hora de armonizar la belleza de sus creaciones pasionistas con las desgarradas tensiones emocionales que reflejaban. A los 17 años, Buiza dejó Carmona en compañía de su madre, que acababa de separarse de su marido. Ambos marcharon a Sevilla, comenzando Buiza a trabajar como tallista en el obrador de Francisco Vélez Bracho, compaginando su labor con las enseñanzas de la Escuela de Artes y Oficios, donde cursó estudios de dibujo y modelado, y las continuas visitas que realizaba a talleres como el de Antonio Castillo Lastrucci. En 1945, Buiza se traslada al taller del escultor y ceramista Pedro Navia Campos, donde trabajó junto a otro de los grandes de la imaginería andaluza contemporánea, Luis Ortega Brú, y conocería a quien sería, según sus propias palabras, su único y gran maestro: Sebastián Santos, de quien recibió en su día, junto a numerosas lecciones del oficio, el secreto de la magistral policromía de sus obras y el consejo de no compartirlo con nadie. Un secreto que Buiza mantuvo casi hasta el final de sus días, cuando se lo transmitió a su discípulo Francisco Berlanga. Buiza permaneció en el taller de su maestro desde 1946 hasta 1953, año en que montó su propio obrador tras una breve estancia con los doradores José Herrera y Ángel Feria. Dicha etapa artística ha sido calificada por el historiador Pedro Ignacio Martínez Leal, autor de una espléndida tesis doctoral sobre la vida y obra de Buiza, como "un verdadero caudal de experiencia, tanto en la talla de imágenes como en los secretos de la restauración y en el conocimiento, en general, de las técnicas de la escultura imaginera". Prueba de ello es la obtención, en 1957, del Primer Premio de Escultura en la X Exposición de Bellas Artes y Artesanía de Carmona. Los principales creadores del arte barroco sevillano del siglo XVII como Murillo, Duque Cornejo, Montañés, Roldán, Gijón y, sobre todo, Juan de Mesa, inspiraron a Buiza; cuyo arte tampoco fue ajeno al de otros maestros como el murciano Salzillo o el gallego Gregorio Fernández, cabeza de la Escuela castellana de escultura. |
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Portada del libro (Davinia Morales) |
Virgen del Rosario (Hermandad de la Milagrosa, Sevilla) Foto: Ángela Vilches |
La temprana muerte de Buiza en 1983, con 60 años de edad, nos dejó huérfanos de un artista irrepetible que, junto a su gran maestro Sebastián Santos, situó a la imaginería andaluza del siglo XX en su adecuada categoría de arte con mayúsculas. Varias obras quedaron sin terminar en su taller, como la talla de un San Juan Evangelista para Chiclana de la Frontera (Cádiz) o el venerado Cristo de la Humildad de la Cofradía del Ecce Homo de Málaga. Todas ellas fueron concluidas por sus discípulos, entre los que se encuentran Francisco Berlanga de Ávila, Juan Manuel Miñarro, Juan Ventura, Matilde García Muñoz, Manuel Lobato, Augusto Morilla, Antonio Zambrana, Jesús Santos Calero y Luis Álvarez Duarte. Con motivo del referido centenario, Martínez Leal realizó un homenaje al artista llevando a cabo el Estudio de las Dolorosas de Buiza, un libro importante que analiza en sus páginas de forma didáctica las diferentes etapas de la producción escultórica del maestro carmonense en este género mariano y enaltece las prerrogativas, potestades y atributos de la maternidad divina de la Virgen María. Una aportación realmente valiosa, teniendo en cuenta que Buiza es más conocido y valorado por la apolínea belleza de sus figuras masculinas. Dicha publicación, editada por su autor y la Hermandad de la Milagrosa (Sevilla) -cuya titular mariana es una obra de Buiza remodelada por Darío Fernández, como explica este artista en un apartado del libro-, nos acerca al conocimiento del perfil biográfico de Buiza y a los orígenes del culto y la devoción a las imágenes de las dolorosas. También desarrolla la investigación de la evolución de las características del estilo de Buiza, la clasificación de sus tipologías generales y un estudio pormenorizado de su catálogo razonado de obras. Cuenta con abundante material fotográfico e ilustraciones de artistas como Davinia Morales o Juan Luis Aguado. Recordemos que Martínez Leal es también autor del libro "Buiza" (2000), de Ediciones Guadalquivir, donde, tras una compleja y larga labor, reflejó ampliamente sus visitas frecuentes al taller del escultor, las entrevistas grabadas que realizó al mismo, el hilo argumental de su biografía y su prolífico catálogo de obras dispersas por el territorio andaluz y otros lugares de España. Estudio de las Dolorosas de Buiza se encuentra disponible para su adquisición en la Librería Raimundo de Cádiz (info@libreriaraimundo.com, 956 21 26 91) y en la Hermandad de la Milagrosa de Sevilla (954 63 64 34, secretaria@hermandaddelamilagrosa.es). Dada la abundante presencia de dicha iconografía por parte del escultor en la ciudad de Málaga y zonas de otras provincias andaluzas como Córdoba o Huelva, sería muy conveniente ampliar los puntos de venta del libro, al menos en las mencionadas localidades. |
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Virgen de la Caridad (Cantillana, Sevilla) Foto: Fernando Aguado |
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