UNA RECREACIÓN EN HUELVA DEL ATUENDO
DE LAS
DOLOROSAS EN LA ESPAÑA IMPERIAL DEL SIGLO XVI
Pedro de la Lastra (05/11/2011)
El origen iconográfico de las Dolorosas de vestir se encuentra en el traje de viuda de la reina Juana I de Castilla, apodada Juana la Loca, representación definitivamente consagrada en tiempos del monarca Felipe II. La tercera esposa del llamado Rey Prudente, la francesa Isabel de Valois, encargó al maestro escultor Gaspar Becerra, nacido en Baeza (Jaén) pero afincado en la Corte y activo entre los años 1520 y 1570, una imagen de la Dolorosa, siguiendo una representación pictórica del tema que había traído desde su tierra natal. La imagen, concluida en el año 1565, fue vestida con un traje de la camarera mayor de la Reina, la Condesa Viuda de Ureña, consagrándose así esta representación de María Dolorosa, vestida como una viuda o dueña del siglo XVI; esto es, con manto y saya negros y tocado monjil. Becerra repitió el tema varias veces, conservándose hoy una de las versiones en la Basílica de San Isidro de Madrid. En Granada también se difundió esta representación a través de una copia pictórica realizada por el maestro Alonso Cano, que se encuentra depositada en la Capilla de San Miguel de la Catedral granadina, aunque ya antes otras imágenes seguían este modelo. La hermandad onubense de la Redención pretende evocar con este culto interno del día de los Fieles Difuntos cómo sería aquella estampa del Madrid regio del Quinientos con un terno inspirado en los retratos de Isabel de Francia pintados por la artista italiana Sofonisba Anguissola -tal y como se nos muestra en los retratos efectuados por la pintora de cámara y primera dama de compañía de la reina-, al ser esta reina consorte de Felipe II precursora del atavío de las Dolorosas de los siglos XVI y XVII, tan extendido por Andalucía. |
Para la confección del terno el afamado bordador Jesús Rosado ha utilizado un tul negro bordado en hojilla de oro y orfebrería en plata sobredorada, con perlas y piedras preciosas de Hermanos Zamorano, que se estrena para esta ocasión por donación de un hermano, siguiendo el modelo referido de manera fiel. La corona regia que luce la imagen, también estreno de este culto y donación de un hermano, pertenecía a Nuestra Señora de la Antigua de Granada o de Sevilla. Se trata de una de las joyas de la orfebrería hispánica, hecha en plata sobredorada, de la época de Felipe III, con medallones ovales con cristal de roca que encierran diferentes grabados, con punzones sevillanos y datada en el año 1599. El aro, decorado con querubines deja la siguiente inscripción "Esta corona dejo a Nostra Señora de la Antigua Ivan Bernaldo de Quirós en el año 1599". Pesa 1.467 kg, en plata, y la conforman cresterías formadas por tornapuntas en "ce", querubines, hojas y amorcillos que flanquean cartelas de cueros que contienen un cabujón de vidrio. Los imperiales están decorados con cartelas que contienen espejos ovales, querubes y piedras preciosas. Remata un orbe desde el que cuelga la paloma corpórea del Espíritu Santo en plata. El donante, Iván Bernaldo de Quirós, remonta su dinastía al reinado de Pedro I de Castilla. Su descendiente sirvió a Enrique IV y creó el mayorazgo de la casa de los Quirós. La bambalina que remata el conjunto está confeccionada por la Real Fábrica de Tapices de Aranjuez y fechada en 1831, bordada en terciopelo granate con oro, plata, hojilla de plata y sedas de colores. También adquirida para la ocasión, supone el contrapunto de color al luto de la Dolorosa. Pertenecía al Palacio de los Marqueses de la Torre, en Palma de Mallorca, y su fisonomía nos recuerda el corte de las de las bambalinas de Nuestra señora de la Antigua y Siete Dolores de Sevilla, hoy procesionadas por la hermandad hispalense del Valle. Se trata pues de piezas excepcionales para un besamanos excepcional, en un marco incomparable que cumple 500 años -ya que el convento de Santa María de Gracia fue fundado en 1510; por tanto, en pleno siglo XVI (la propia época del terno que luce la imagen y la corona)-, ambientado con música de la época: los responsorios de tinieblas de Tomás Luis de Victoria en el IV centenario de su muerte, que se cumple en el presente año 2011. En definitiva, un intento el de la Hermandad de la Redención a través de una de sus titulares -María Santísima del Dulce Nombre en su Mayor Aflicción, labrada en el año 2000 por el escultor e imaginero Elías Rodríguez Picón (Rociana del Condado, Huelva, 1974)- de evocarnos el marco de la España imperial en el siglo XVI con el origen de la vestimenta de la imagen Dolorosa, trasladada a nuestros días. La Dolorosa, de fresca e idealizada belleza, es obra temprana del rocianero. Tallada en madera de cedro real para vestir, eleva la mirada al cielo en lastimosa súplica hacia el Padre. Posee ojos vítreos, pestañas superiores postizas y cinco lágrimas de cristal, en alusión a las Cinco Angustias de María. Su nariz es aguileña y afilada, y la boca, entreabierta, permite ver la lengua y la dentadura esculpidas en su interior. El mentón, redondeado y prominente, se halla tocado con atractivo hoyuelo. Las manos, entrecruzadas, aparecen en actitud orante. |
NOTAS BIOGRÁFICAS BREVES Gaspar Becerra Padilla (Baeza, 1520 - Madrid, 1568): Ejecuta a instancias de la reina Isabel de Valois la imagen de la Soledad de la Victoria, primera talla con advocación a Nuestra Señora de la Soledad realizada en España, para el convento de la Victoria de Madrid, que fue tan imitada posteriormente por otros maestros castellanos. El convento fue desamortizado en el siglo XIX, y la imagen pasó a la Colegiata de San Isidro, que fue incendiada en 1936 al comenzar la Guerra Civil Española, desapareciendo la imagen. Isabel de Valois (Fontainebleau, Francia; 13 de abril de 1546 - Madrid, España; 3 de octubre de 1568): Reina consorte de España. Fue la tercera esposa del rey Felipe II, fruto del Tratado de Cateau-Cambresis que establecía la paz entre España y Francia. Por esta razón, también se la conoce como Isabel de la Paz. Sofonisba Anguissola: En el invierno de 1559-1560, Sofonisba llega a Madrid para convertirse en pintora de la Corte, además de dama de compañía de la nueva reina Isabel de Valois, tercera esposa del rey. Enseguida se ganó la estima y confianza de la joven reina. Durante este tiempo, trabajó estrechamente con Alonso Sánchez Coello; se aproximó tanto a su estilo, que inicialmente el famoso retrato del Felipe II, en edad mediana, fue atribuido a Coello. Ha sido recientemente cuando se ha reconocido a Anguissola como la autora del mismo. Anguissola pasó los años siguientes pintando sobre todo retratos de corte oficiales, incluyendo los de la reina y otros miembros de la familia real, la hermana de Felipe II: Juana, y su hijo, Don Carlos. Sus pinturas de Isabel de Valois y de Ana de Austria, la cuarta esposa de Felipe II, son vibrantes y llenas de vida. |
Fotografías de Elías Rodríguez Picón
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