JUAN SIMÓN, EL DISCÍPULO MULATO DE MARTÍNEZ MONTAÑÉS
Con información de Javier Chuquiray Garibay (04/01/2021)
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Foto: Daniel Giannoni |
Gracias a las investigaciones del profesor Rafael Ramos Sosa, se sabe ahora que escultor Juan Simón, antes de ser esclavo del mercader y clérigo Pedro González Refolio, en Lima, perteneció al prestigioso escultor español Juan Martínez Montañés, de quien habría aprendido el oficio en la ciudad de Sevilla. En 1604, Juan Simón pasó a propiedad de Refolio y al año siguiente se embarcó con él a Lima, la llamada Ciudad de los Reyes, donde, como su nuevo amo, alquilaba su trabajo a destacados escultores y ensambladores del lugar, como a Juan Martínez de Arrona o a Martín Alonso de Mesa. Debido a la formación que tuvo con el escultor de Alcalá la Real (Jaén), y al trabajo que hizo luego para importantes escultores en Lima, Simón era un escultor cualificado, aunque por su condición de esclavo nunca alcanzara el grado de maestro, por prohibición gremial. Sin embargo, la norma la prohibición del ejercicio del oficio a los artesanos tallistas de origen africano e indígena no se cumplió estrictamente. Es el caso, por ejemplo, del citado Juan Simón, el maestro ensamblador Mateo de Tovar, pardo libre, de extensa y destacada trayectoria en la ciudad de Lima, y de los maestros escultores Sebastián de Sande, mestizo, y Francisco Supo, indio ladino, de quienes aún no se conoce mucho, pero se sabe que contrataron obras para importantes recintos religiosos. Sin llegar al grado de maestro y trabajar a la sombra de su amo, Simón llamó la atención su trabajo por ser portador de un concepto artístico que se imponía poco a poco en Lima. La valía de Simón se deduce también de los elevados costos de su servicio, con el cual lo alquilaba su amo, el clérigo Refolio. El 10 de julio de 1607, Refolio firmó un contrato con el escultor Juan Martínez de Arrona, por el cual Simón le asistiría en su casa durante un año, como oficial. Años después, el 3 de enero de 1619, Refolio concertó con otro destacado escultor y ensamblador, Martín Alonso de Mesa, para que Juan Simón le hiciera unas obras de escultura que tendrían como destino el retablo mayor de la iglesia del monasterio de la Concepción. Prácticamente han desaparecido los retablos de la época, pero queda un buen grupo de esculturas que dan testimonio de la calidad del trabajo colectivo encauzado por los maestros en sus talleres. Algunas de las cuales se encuentran atribuidas al mulato Juan Simón, como los altorrelieves de la Anunciación (imagen superior) y de la Visitación (imagen inferior), ambos atribuidos por Ramos Sosa. Dichos relieves, de gran calidad, miden 160 x 135 cm, fueron tallados en madera policromada hacia 1620 y se conservan actualmente en el Museo del Palacio Arzobispal de Lima. Ambos muestran, además, una indudable deuda con las enseñanzas que Simón tomó en Sevilla de su amo y maestro Martínez Montañés. Es importante recordar aquí que el origen étnico no tuvo ningún efecto a la hora de apreciar la capacidad del ejecutante, pero sí en el momento de establecer quiénes ejercerían libremente el oficio, en el periodo tratado. Juan Simón fue uno de muchos casos de oficiales esclavos, instruidos en un oficio, que asistieron en importantes talleres de la ciudad, algunos de los cuales, sin embargo, lograron su manumisión. Figuras secundarias como Simón, independientemente del cumplimiento o no de las disposiciones restrictivas de su gremio, fueron absorbidas tanto por la demanda artística imperante, como por los protagonismos de las figuras principales cuyos trabajos los distinguieron en el arte de la ensambladura y escultura limeñas. |
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Foto: Daniel Giannoni |
FUENTES CHUQUIRAY GARIBAY, Javier. "Vicisitudes económicas y sociales del oficial tallista en Lima en la primera mitad del siglo XVII: pleitos y restricciones gremiales", en Atrio. Revista de Historia del Arte, nº 26, Sevilla, Universidad Pablo de Olavide, 2020, pp. 80-82 y 84-85. |
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