EL CLAROSCURO. IMPRESIONES DEL RENACIMIENTO

12/03/2014


 

 
     
     

Perseo con la Cabeza de Medusa

Giovanni Gallo (diseño de Marco Pino)
1570
35,1 x 22,8 cm
Museo Albertina de Viena

 

Hércules matando a Caco

Hendrick Goltzius
1588
41,1 x 33,3 cm
Colección Georg Baselitz

 

150 grabados elaborados con la "revolucionaria" técnica del claroscuro del siglo XVI se expondrán desde el próximo sábado 15 de marzo en la Royal Academy Of Arts de Londres. La muestra, titulada Renaissance Impressions (Impresiones del Renacimiento) se nutre de obras procedentes de las colecciones del pintor alemán Georg Baselitz y del Museo Albertina de Viena, y repasa la evolución artística de la compleja técnica del claroscuro, un procedimiento que enriquecía los grabados dándoles volumen y profundidad.

A veces obras independientes y otras creadas sobre diseños de reconocidos maestros del Renacimiento, como Parmigianino, Rafael o Tiziano, mostrando conocidas escenas bíblicas y legendarias, los artífices de los grabados recurrieron al uso de la luz y las sombras para sugerir formas, volúmenes y profundidad. Las 150 creaciones expuestas en Impresiones del Renacimiento, que podrán ser vistas hasta el próximo 8 de junio, fueron elaboradas por maestros de ese método en Alemania, Italia y Países Bajos.

A principios del siglo XVI varios grabadores quisieron reclamar la autoría de la exquisita técnica del claroscuro, hoy en desuso, que se atribuyó el artista Lucas Cranach en Alemania. No obstante, el primer ejemplo conocido en la Historia del Arte proviene de su compatriota Hans Burgkmair el Viejo, con su representación de Emperador Maximiliano sobre Lomos de un Caballo (1508), encargada el mismo año de la coronación del gobernante. Este complejo método implicaba la utilización de varios bloques de madera para crear así gradaciones de color, profundidad, plasticidad en su forma, atmósferas y calidad pictórica.

 

 
     
     

Eneas y Anquises

Ugo da Capri (diseño de Rafael)
1518
51 x 37,4 cm
Colección Georg Baselitz

 

San Jorge y el Dragón

Hans Burgkmair el Viejo
Hacia 1508-1510
31,9 x 22,5 cm
Colección Georg Baselitz

 

La exposición Impresiones del Renacimiento aborda un asunto nuevo en la historia de los grabados, pues trata de la primera vez en que se introduce el color en los mismos, ya que normalmente la xilografía era solo en blanco y negro. En los inicios del siglo XVI, durante el Renacimiento, el color empieza a formar parte de los grabados y aquí tenemos el primer ejemplo de una técnica que se llama claroscuro.

La elaboración del claroscuro implicaba la colaboración entre el artista, el diseñador del dibujo y el artesano que tallaba la madera. Esa técnica fue adoptada por otros artistas alemanes como Hans Baldung Grien y Hans Wechtiline, del círculo de Albrecht Dürer, y se desarrolló también en Italia y Países Bajos.

Años después de su invención en Alemania, el artista italiano Ugo da Carpi, quien también se atribuyó falsamente la invención, impulsó su popularidad al evitar los tonos negros con la superposición de manchas de colores talladas en diferentes placas. Sus sucesores Antonio da Trento y Niccolo Vicentino avanzaron esa técnica y, a su vez, influyeron en otros artistas, como Domenico Beccafumi, en Siena, y Andrea Andreani.

 

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