NERÓN Y SÉNECA
17/02/2011
El grupo escultórico Nerón y Séneca fue realizado en escayola y parcialmente policromado. Obtuvo la Medalla de Oro en la Exposición Nacional de Bellas Artes del año 1904. Obra de Eduardo Barrón, autor del primer catálogo razonado de la colección de escultura del Museo del Prado, y conservador y restaurador del mismo hasta su prematuro e inesperado fallecimiento en 1911. Representa al filósofo cordobés Séneca instruyendo al emperador romano Nerón, del que era tutor. Barrón retrata a los personajes dramatizando lo opuesto de sus caracteres, e insinuando el injusto final de Séneca, acusado de traición y obligado por Nerón a suicidarse.
Las esculturas premiadas en las Exposiciones Nacionales ingresaban en el Museo del Prado y se pasaban a material definitivo con financiación del Estado, pero en este caso no llegó a poder hacerse, lo que hace todavía más valiosa la conservación de este grupo original en escayola policromada, de un tamaño excepcional, que permite constatar su talento, la exquisita factura y el grado de calidad técnica alcanzado por el escultor, y el lenguaje clásico de gran minuciosidad en el que se expresó, consecuencia de su aprendizaje romano. La obra estuvo depositada durante muchos años en el vestíbulo del Ayuntamiento de Córdoba.
Tras una larga etapa expuesta inadecuadamente, la obra necesitaba un tratamiento urgente de restauración debido a la fragilidad de este material y a las inestables condiciones de conservación y exposición en el lugar en el que estaba depositada. Además, a consecuencia de intervenciones anteriores, presentaba reconstrucciones de diversa calidad de partes perdidas, y “arreglos” realizados con diferentes estucos y recubrimientos de protección que se habían aplicado de forma parcial, lo que hacía que la obra tuviera características muy distintas según la zona.
Antes de proceder a su restauración, proceso realizado a lo largo de dos años, el Museo Nacional del Prado procedió a su estudio técnico para identificar los materiales empleados por el artista, los añadidos en posteriores restauraciones, su técnica de ejecución y su estado de conservación.
La limpieza principal se llevó a cabo empleando geles de agar-agar, producto de gran poder limpiador mediante aporte controlado de humedad y absorción de la suciedad, El tratamiento se completó con limpiezas mecánicas y, en alguna ocasión, limpieza química muy puntual para eliminar manchas y acumulaciones de recubrimientos añadidos. Se ha conseguido devolver un aspecto homogéneo a toda la superficie de la escultura, respetando el envejecimiento natural propio del material de una obra de más de cien años de antigüedad. Además, se han reconstruido los dedos de la mano derecha de Séneca, parte importante en la expresión del personaje, puesto que se disponía del boceto original a escala reducida (escayola conservada en el Museo de Zamora). Se tomaron datos digitalmente y se ampliaron al tamaño de la obra definitiva, información completada con documentación fotográfica antigua donde aparecía la mano original.
El escultor Eduardo Barrón González (Moraleja del Vino, Zamora, 1858 - Madrid, 1911) estudió en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Zamora entre los años 1877 y 1881. Ayudado por la Diputación de aquella ciudad se trasladó a Madrid, donde tuvo como maestros a Ricardo Bellver y Elías Martín Riesco. Consiguió la pensión de Roma, donde gozó de la protección de los directores de la Academia Española, Pradilla y Palmaroli. Durante su estancia allí comenzó a trabajar en su escultura Viriato, concluida en los primeros meses del año 1883 y cuyo modelo en arcilla consiguió muy favorable acogida por la crítica romana. Al tiempo que se ocupaba de sus trabajos académicos, completaba su formación viajando por Italia para estudiar a Miguel Ángel en Florencia y la Antigüedad clásica en Pompeya y Herculano, que luego habrían de servirle como referencia en sus obras. En el año 1884 obtuvo segunda medalla en la Nacional de Bellas Artes con el bronce Viriato y hasta 1904 no logró la primera, por su grupo Nerón y Séneca, en el que hizo alarde de todos sus conocimientos arqueológicos interpretándolos con gran naturalidad. Las sobrias esculturas de Barrón son de un sólido volumen y modelado pensado en el mármol.
Toda su producción destaca por una austeridad que contrasta con su grandiosidad. La escultura Nerón y Séneca fue realizada con fuertes notas clasicistas, pero con cierta aspereza en el tratamiento de las formas. Tomó como modelo para Séneca un retrato apócrifo, tenido en aquel momento por auténtico. Resulta de gran interés el minucioso estudio de atuendo y mobiliario de cuidadísimo modelado.
Barrón fue nombrado académico electo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en el año 1910, en la que ocupó el sillón de Elías Martín. Desde el año 1892 y hasta su muerte, ocupó el puesto de conservador y restaurador de la escultura del Museo del Prado, donde llevó a cabo una labor de catalogación que ha sido básica para posteriores trabajos. Asimismo, fue miembro de la Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz. Fue un artista plural con un fuerte arraigo de las maneras clásicas; cultivador de varios géneros, muestra en su obra la mezcla de sencillez, historicismo y ampulosidad característica de la escultura del momento.
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