LA PRIMERA OBRA DOCUMENTADA DE FRANCISCO DE GOYA

27/09/2011


 

 

La exhibición en las salas del Museo Nacional del Prado de Aníbal Vencedor ofrece al visitante la extraordinaria oportunidad de contemplar una de las composiciones de mayor relieve e impactantes de la etapa de juventud del artista aragonés. Fechada en la primavera de 1771, pertenece a un período no representado hasta ahora en el recorrido cronológico de la rica y extraordinaria colección de Goya del Prado.

Gracias al acuerdo alcanzado entre el Museo y la Fundación Selgas-Fagalde para impulsar de forma conjunta el conocimiento, difusión y comunicación de sus colecciones y el patrimonio histórico que ambas instituciones atesoran, la obra se exhibe ya en el Prado junto al Cuaderno Italiano, cuaderno de dibujo adquirido por el pintor durante su estancia en Italia (1769-1771) que contiene, entre otros numerosos dibujos y anotaciones personales, apuntes para la idea compositiva del Aníbal Vencedor y estudios para sus figuras principales, Aníbal o la cabeza de toro de la alegoría del río Po, que atravesó el general cartaginés.

Aníbal Vencedor es un cuadro de indudable perfección técnica, que se pone de manifiesto en el armonioso orden compositivo, en el excelente tratamiento lumínico y en la seguridad y firmeza de la pincelada para modelar las figuras con color y luz. El cuadro, cuya presentación oficial como obra cierta del artista tuvo lugar un año después de su identificación precisamente en el Prado, en el año 1994, como parte de una de las exposiciones programadas con motivo del 175 aniversario del Museo, regresa ahora al mismo para incorporarse a las salas dedicadas a Goya durante un período de seis años en virtud del acuerdo alcanzado, por el que el Prado se compromete a su vez con la fundación a realizar el estudio técnico y restauración de cinco obras de su colección y a organizar dos proyectos expositivos en su sede de Cudillero.

La identificación, por Jesús Urrea, en el año 1993, de la primera obra documentada de Goya, Aníbal Vencedor que por Primera Vez Mira Italia desde los Alpes, en la Fundación Selgas-Fagalde supuso un hito importante en el conocimiento del artista. Francisco de Goya realizó esta obra, al final de su estancia de dos años en Italia, para participar en el concurso de la Academia de Bellas Artes de Parma del año 1771. Era una institución prestigiosa bajo el patrocinio del duque Filippo di Borbone, sobrino de Carlos III.

El cuadro, perdido después de su presentación al concurso y posible regreso a España, fue comprado a mediados del siglo XIX en Madrid como obra italiana por el arqueólogo, historiador y empresario Fortunato Selgas (1839-1921). El joven Goya debió pensar que el premio de Parma, ciudad vinculada a España por los lazos familiares de los reyes de la casa de Borbón, podría reportarle, a sus 25 años, fama y posición a su regreso a la corte. La preparación y esfuerzo que el artista dedicó a esta composición ponen de manifiesto su interés y esperanza por obtener un triunfo académico que en España se le había negado ya en dos ocasiones.

Hasta cinco páginas de su Cuaderno Italiano y dos bocetos preparatorios (Zaragoza, Museo de Bellas Artes y Nueva York, colección privada) son ejemplos evidentes de la disposición del joven e impetuoso pintor que siguió los dictados de la Academia ajustándose al formato y tema del concurso, que debía ilustrar la llegada triunfal de Aníbal, héroe de origen español, a Italia tras su difícil paso de los Alpes. Sin embargo, la medalla de oro fue concedida al italiano Paolo Borroni, discípulo de Bossi. La obra de Francisco de Goya tan sólo recibió seis votos y una mención, aunque su nombre se citó en la prestigiosa revista literaria Le Mercure de France.

 

 

En la composición definitiva, los cambios respecto al último de los estudios realizados por Francisco de Goya parecen afectar sólo a pequeños detalles, pero son de gran interés para entender al maestro aragonés y su refinado y consciente proceso creativo, ya que determinan que la escena y las figuras tengan una mayor armonía. Bajo el clasicismo a la moda de la composición y de las figuras aparece el estudio de la psicología de los personajes y de su estado de ánimo, reflejado en la expresión del rostro del general cartaginés, sorprendido de su hazaña -había partido desde Hispania y atravesado con sus tropas los Pirineos y los Alpes-, y aterrado ante la responsabilidad de conducir a su ejército a la conquista de Roma.

Goya coloca a Aníbal en un primerísimo plano, concediéndole todo el protagonismo y caracterizando el ardor y fiereza en su rostro. La silueta de Aníbal y las dos figuras que le acompañan, el genio de majestuosas alas y el guerrero a caballo, quedan en el centro de la composición, en una elevación del terreno que les realza, como si de un escenario se tratase, mientras que el ejército pasa por detrás descendiendo la montaña hacia Italia. El guerrero del estandarte mira a su general con asombro y fe, decidido a seguirle a donde le ordene, mientras que el genio se presenta en una actitud teatral de admiración al pasar su brazo extendido por encima del héroe. Dando entrada a la composición aparece la personificación del río Po, interpretado en su habitual iconografía de figura masculina con cabeza de buey de afilados cuernos apoyado sobre un ánfora de la que mana agua.

El historiador vallisoletano Jesús Urrea -adjunto a la dirección del Museo Nacional del Prado entre los años 1992 y 1996, Director del Museo Nacional del Escultura entre los años 1996 y 2008, y actualmente, presidente de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción y profesor titular de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid (UVA)- identificó esta pintura al estudiar los fondos de la colección de la fundación asturiana conservados en su sede de "El Pito" (Cudillero), dando a conocer su investigación en el Boletín del Museo Nacional del Prado, XIV, nº 32, 1993, pp. 59-66. El cuadro fue restaurado y estudiado en el Prado, en el año 1993, y se expuso con motivo de la adquisición del Cuaderno Italiano entre enero y marzo de 1994.

La Fundación Selgas-Fagalde nace en 1991 como referente para conocer la forma de vida de una de las familias que mejor han ilustrado el espíritu filantrópico e ilustrado de la época y como resultado de la inquebrantable voluntad de dos generaciones familiares que durante muchos años dedicaron su tiempo, sus conocimientos y sus recursos económicos a conseguir reunir un extraordinario patrimonio artístico. Así pues, el patronato de la Fundación tiene como misión la conservación de este legado cultural, manteniendo el sentido con el que fue concebido originalmente, y la divulgación de este patrimonio para ponerlo al servicio de la sociedad.

La Fundación Selgas-Fagalde tiene su colección en la quinta asturiana de "El Pito". Los jardines, edificios y colección de arte han llegado hasta nosotros tal y como los hermanos Ezequiel y Fortunato Selgas y Albuerne los proyectaron. Ambos dedicaron buena parte de su vida a construir un significativo conjunto arquitectónico y reunir en él una magnífica colección de obras de arte.

A finales del año 1860, inició Ezequiel Selgas una sistemática labor de compra de obras de arte, tanto en España como en diversos países de Europa. La colección de pintura se compone de más de un centenar de obras pertenecientes a las escuelas italiana, francesa y española de los siglos XV al XIX, y destacan en ella, además de diversas tablas góticas, obras excepcionales de Luis de Morales (El Divino), Luca Giordiano, Corrado Giaquinto, Doménikos Theotokópoulos (El Greco) o Francisco de Goya con El General Ricardos y Aníbal Vencedor

 

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