SANTA CLARA DE ASÍS. OBRA DE PEDRO DE MENA EN LAS DESCALZAS REALES (MADRID)

Ana García Sanz (11/08/2021)


 

 

Dentro de la extensa producción de Pedro de Mena (Granada, 1628 - Málaga, 1688), ocupa un lugar especial la representación de santos de la Orden Franciscana. En repetidas ocasiones, recibió el encargo de realizar imágenes de San Francisco y de Santa Clara, concebidas para hacer pareja. En esta ocasión la santa aparece en solitario, tal vez por tratarse de un convento de la rama femenina franciscana.

Mena adquirió un gran prestigio y sus obras fueron apreciadas más allá del ámbito andaluz, en el que se había formado y en donde instaló su taller. En la década de 1660, Mena trabajó en la catedral de Toledo, alcanzando el cargo de maestro mayor de escultura; este trabajo junto a su visita a Madrid en 1661, le acercaron a la Corte y propiciaron una serie de encargos realizados en los últimos años de su carrera.

Para el monasterio de las Descalzas Reales talló al menos cuatro esculturas: dos Dolorosas, un Ecce Homo y la Santa Clara que nos ocupa. En tres de ellas Mena dejó su firma y la fecha de ejecución, en ésta se puede leer en una pequeña cartela situada en la peana: "Pe de Mena Medran. Ft. Malacae Anno 1675".

La llegada de estas esculturas al monasterio se ha vinculado con la familia real. No existe, por el momento, documentación que confirme este extremo pero podrían estar relacionadas con Juan José de Austria, cliente de Pedro de Mena, cuya hija natural, Margarita, profesó en las Descalzas Reales.

Esta imagen de Santa Clara de Asís es la más tardía y también la de dimensiones más reducidas de todas las realizadas por Mena (mide 63,5 x 32 x 32 cm). Al igual que la del convento del Ángel Custodio y la de las Capuchinas de San Antón, ambas en su Granada natal, o la conservada del coro de la Catedral de Málaga, sigue el mismo modelo iconográfico que muestra a la santa vestida con el hábito de color pardo y portando una custodia, que en este caso no es la original.

Esta iconografía hace referencia al milagro de la expulsión de los sarracenos gracias al poder de la Sagrada Forma. Aunque este episodio tuvo lugar en los últimos años de la vida de Santa Clara, ya enferma y demacrada, Mena representa a una mujer joven, de rostro incluso aniñado.

Dentro de la producción de Pedro de Mena nos encontramos ante una imagen poco expresiva, de factura estática, en la que el trabajo de los pliegues resulta geométrico y carente de movimiento. Esta escultura es especialmente venerada por la comunidad de las Descalzas Reales y ocupa el espacio central del retablo del Salón de Reyes, una de las estancias más representativas del convento.

 

 

FUENTES

AA.VV. Clausuras. Tesoros artísticos en los conventos y monasterios madrileños (catálogo de exposición), Ediciones de la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid, 2007, pp. 105-106.

 

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