LA CAL DE MORÓN DE LA FRONTERA (SEVILLA)

Con información de Paz Canillas y Loreto Martínez (26/11/2011)


 

 

El extenso y variado uso de la cal ha convertido a ésta en un referente identitario de Andalucía, dado que lo blanco se ha identificado, desde las obras de los viajeros románticos, con los pueblos de Andalucía, creando un estereotipo que se mantiene aún en la actualidad.

No obstante, esta generalización no es extrapolable a todos los pueblos andaluces, ya que cada uno de ellos ha adaptado sus construcciones a los materiales que ofrecía el entorno inmediato. En este caso, la abundancia de este material, la cal, en Morón de la Frontera, convierte a la misma en el elemento principal y fundamental empleado para la construcción y encalado de su arquitectura tradicional.

De este modo, no sólo se ha convertido en un referente de la propia localidad, que ha propiciado que la conocida como Cal de Morón sea conocida y reconocida más allá de sus límites territoriales, sino también en un símbolo identitario para los propios caleros, ya que en torno a esta actividad tradicional se ha configurado una cultura de la cal, que a su vez ha conformado una cosmovisión local traducida en unas maneras de pensar, sentir y actuar específicas.

 

 

La calidad de la piedra caliza de la Sierra de Montegil, así como su ubicación estratégica entre la campiña y la Sierra Sur sevillana, propició una concentración de hornos de cal que convirtió a Morón de la Frontera en un centro aprovisionador de materiales de construcción para la comarca, y posteriormente para las provincias limítrofes como Cádiz y Huelva.

El mayor auge de la actividad tuvo lugar a mediados del siglo XIX, fruto de dos hechos históricos de gran relevancia para la localidad: por una parte, el paso de la Sierra de Montegil de manos públicas a privadas mediante subasta pública; y por otra, el desarrollo ferroviario que tuvo lugar con la creación del ramal Morón-Utrera, que coincide con los inicios de la formación del poblado de las Caleras de la Sierra, convirtiéndose en uno de los principales núcleos rurales de Morón.

Desde el siglo XV se tiene constancia de los primeros caleros en Morón, si bien debemos retrotraer la producción y uso de la cal a la época romana o incluso anterior a la misma, generalizándose durante el período musulmán, según se desprende de los propios informantes que los denominan morunos.

Anteriormente a la creación del asentamiento, los caleros se desplazaban diariamente a las caleras desde otros puntos de población cercanos, como Morón o los cortijos próximos. Asimismo, se ha constatado que el asentamiento se formó en un antiguo punto de descanso de la Cañada Real de Jerez, al pie de la sierra, lo cual incidió en su distribución lineal e irregular, con una estructura urbana poco cohesionada.

 

 

El proyecto de revitalización de la elaboración de la cal artesanal de Morón de la Frontera (Sevilla) ha sido reconocido ayer por la Unesco entre las mejores prácticas de salvaguarda del patrimonio mundial.

En concreto, el comité de la Unesco (Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura) destacó la labor de la asociación de trabajadores de la cal de Morón de la Frontera para preservar la producción artesanal, dar importancia a este trabajo y mejorar la calidad de vida de los obreros.

Para llevar a cabo esa preservación, el proyecto de la asociación de trabajadores de la Cal de Morón ha creado un museo viviente y promueve la transmisión de técnicas de generación en generación.

 

Fotografías de www.museocaldemoron.com

 

FUENTES: CANILLAS REY, Paz y Loreto MARTÍNEZ OTERO. "Encala tu Patrimonio.
Un Estudio Etnológico de las Caleras de la Sierra", publicado en las Actas del Congreso Internacional
sobre Arquitectura Vernácula en el Mundo Ibérico
, Sevilla, UPO, 2007, pp. 144-150.

 

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