EL LAGAR MÍSTICO
Juan Manuel Moreno Orta y Alejandro Romero Cabrera (13/11/2018)
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El Lagar Místico es una representación de Cristo en la cual puede aparecer bajo el peso de la cruz o bajo la presión de la viga de un lagar. Se trata de una representación auspiciada por la más exacerbada fantasía de la piedad. La representación del Lagar Místico se inspira en el Libro de los Números, en concreto en el pasaje en el que se presenta a Moisés un racimo de uvas colgado de un palo, el cual simboliza a Cristo pendiente de la Cruz. De otro pasaje de la vida del libertador de los judíos de Egipto se recoge la visión de Cristo como Fuente de Agua Viva: aquel en que Moisés golpea una roca y de ella brota agua para saciar la sed de los israelitas. También se ha basado esta representación cristífera en un texto del Profeta Isaías (Is 63, 3) y en el Apocalipsis de San Juan (Ap 19, 15 y 14, 8), donde se lleva a su más alto apogeo, dotándola de una grandiosidad trágica. En esos textos se hace referencia a que el sacrificio de Cristo será la causa de la salvación del Hombre. Pero esta representación alegórica de la Pasión de Cristo no solo tiene su base en textos bíblicos (en los que no entra en contradicción teológica), sino que está dentro de la tradición, gracias a los escritos de teología eucarística redactados por los Padres y Doctores de la Iglesia, caso de San Agustín (Comentarios al Salmo 55) y de San Buenaventura (uno de los Doctores que con sus escritos más influiría en la iconografía cristiana), que será quien suministre los fundamentos doctrinales teológicos que servirán de inspiración para los artistas a la hora de plasmar esta alegoría en las vidrieras, lienzos, esculturas, etcétera. Para San Buenaventura, Cristo, comprimido en la cruz como un racimo en un lagar, ha hecho fluir por las heridas de su cuerpo un licor que es remedios de todas las enfermedades. Durante la Edad Media el asunto del Lagar Místico pasa casi desapercibido. No era muy apropiado el momento para las manifestaciones más cargadas de dramatismo dentro de la Pasión. Con el cambio de mentalidad se pasa a buscar a un Cristo más humano y con un sufrimiento más creíble. Se busca llevar al pueblo unos pasajes de la vida de Cristo en la que nos aparezca en la pasión sin el triunfalismo de las anteriores manifestaciones artísticas. Ahora se verán con más facilidad las muestras de un sufrimiento cruento. Empieza a aparecer la sangre en el Crucificado y la representación del dolor se hace más patente. Es en esos instantes cuando aparece la composición iconográfica de la Prensa Mística: Cristo, dentro de un lagar, es prensado por la viga que hacen girar el Padre Eterno y el Espíritu Santo. La Sangre de Cristo, la uva destruida, es recogida por clérigos, obispos u otros personajes que la distribuyen a los fieles y es guardada por los Doctores de la Iglesia. Para Sánchez Herrero (1) la Sangre que Cristo sufriente derramó en la cruz (su viga de lagar), es similar al vino que una uva destrozada, sufriendo y al final aniquilada, vierte en el lagar. De esa forma tan clara se quería hacer ver que Jesús había derramado toda su Sangre por la Salvación de los Hombres. |
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Pero el Lagar Místico será un envidiable vehículo para frenar la Reforma Protestante. Los padres del Concilio de Trento ven en esa representación del dolor humano de Jesucristo un reflejo de los centros puntuales de interés en la teología y devoción contrarreformistas. Las representaciones de Cristo sangrante hacían referencia, y con mucha fuerza, al amor extremo por el que Jesús derramó hasta la última gota de su Sangre por la Redención del hombre. De ahí que se prodigue esa representación en el arte. Igualmente se reafirmaba el sacramento de la eucaristía como actualización del sacrificio del cuerpo y de la sangre de Cristo. El Lagar Místico está igualmente estrechamente relacionado con el Cristo de la Piedad. Debido a esto se le vincula siempre, a esta representación, con las Ánimas del Purgatorio. Hubo santos muy vinculados hacia esa representación de la Pasión de Cristo. Hay que destacar a los dos reformadores del Carmelo: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Para San Juan, la representación de la alegoría recogida por Jeremías, era base de muchas de sus pláticas (2), llegando incluso a dedicarle algún que otro poema. Pero no será la Orden Carmelita la única que propague ésta singular representación. Los Capuchinos también van a extender ésta iconografía. La propagación de la devoción al Lagar Místico tiene un destacado papel la vida y los escritos de Santa María Magdalena de Pazzi (3). Con su experiencia mística y su devoción a la Sangre de Cristo y a la adoración de la Eucaristía propagó esta devoción en los Carmelos italianos, polacos y españoles. Pero llegará pronto su máximo momento de representación con las creaciones de la Cofradías dedicadas a la Preciosa Sangre de Cristo. También las corporaciones gremiales de vinateros y bodegueros colocaban en sus capillas éste pasaje ya que estaba estrechamente vinculado con sus profesiones. Así mismo los vidrieros fueron muy dados a representarlo ya que el color rojo predominante en asunto daba un resultado espectacular con su iluminación por el sol. Un ejemplo de lo anterior es la vidriera de Saint Ètienne du Mont, la cual fue realizada en 1622 y fue donada por un comerciante de vinos. Esas representaciones del Lagar en las que se muestran las labores propias de los bodegueros, el almacenaje del vino, va a ser utilizado por la Contrarreforma para mostrar que no solo hay Eucaristía en el Sacrificio del Altar sino que también la hay en el Sagrario, que es dónde se reserva la Sangre de Cristo. Es muy común, dentro de esos simulacros, encontrar un carro con una cuba que transporta la Sangre del Redentor, el vino, tirado por el Tetramorfos. |
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Las representaciones del Lagar Místico no son muy comunes en nuestro país. Las más usuales son las representaciones pictóricas. Podemos destacar el cuadro de la Prensa Mística de la Iglesia conventual de San José de Granada (4). En la Iglesia sevillana de San Andrés y en una de las pinturas que decoran la Capilla Sacramental, obras de Valdés Leal, existe una representación de dicha alegoría. Pero pasemos a las representaciones escultóricas: de las más antiguas hemos de destacar el Calvario de la Puerta del Perdón de la Catedral Nueva de Salamanca, atribuible a Justo de Gante hacia 1522. En dicha representación unos arcángeles son los encargados de recolectar la sangre de Cristo. También podemos referirnos al sepulcro del Doctor Grado, de finales del siglo XV, en la catedral zamorana, como una representación más del Lagar Místico. Pero hemos de adentrarnos en las representaciones del Lagar Místico dentro de las hermandades y cofradías. Antaño fueron, hasta cierto punto, comunes éstos simulacros. Vamos a analizar dos representaciones, además de la nuestra del Cristo de la Redención. La primera de ellas, por su antigüedad, es la imagen del Cristo de la Sangre de Nicolás de Bussy, realizada para la murciana cofradía de la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, radicada en la Iglesia del Carmen. La imagen fue entregada a la cofradía en 1693. Es de tamaño natural. Este escultor nacido en Estrasburgo, recaló inicialmente en Madrid (traído desde Italia por Don Juan José de Austria, bastardo de Felipe IV). Hacia 1688 (5) estableció taller en Murcia, donde había encontrado un ambiente más piadoso que el de la Corte, que era lo que su espíritu religioso demandaba. Murió en Valencia en el mes de diciembre de 1706. Se había formado en la escuela de Bernini. Su facilidad para esculpir la piedra le abriría las puertas de España, pero es con la imagen del Cristo de la Sangre donde va a demostrar todo su arte con la talla en madera policromada, manifestación artística que le permite reflejar todo su espíritu interior, que roza a veces la mística. En 1936 la escultura sufrió graves daños (6) y en esos sucesos apareció un texto autógrafo de Bussy en donde se refleja su profunda fe: el escultor pide a la Santísima Trinidad ayuda para poder llevar a buen fin la obra, también ruega que Dios sea misericordioso con él en el momento de su muerte. Nos encontramos ante una de las más extrañas e impresionantes representaciones de Cristo en la Cruz que existen. Es una obra barroca, creada para ser procesionada, por lo tanto su perfección es muy alta. Además, es una obra destinada para el pueblo fiel, y tiene que "mover los corazones" de los cristianos que se acerquen a ella. Es un crucificado típico salvo por un pequeño detalle: está de pie y en actitud de andar. Su rasgo principal es que el Nazareno se presenta itinerante, aun estando clavado de sus manos en el madero. Realmente lo que nos llama más la atención es que ya tiene todas las heridas, o llagas, de la Pasión, hasta ha sido alanceado por Longinos, cosa que ocurrió tras el fallecimiento. Junto a él encontramos a un angelito con un cáliz, en actitud de recoger la sangre que brota de la herida del costado. El pelo es una cabellera natural, la cual cae a ambos lados de la cabeza. La testa está coronada de espinas. El cuerpo solamente se cubre con un sudario o paño de pureza. De la herida del costado pende un trozo de tela roja que cae en el interior del cáliz. El Cristo de Bussy no tiene ni el lagar, ni la prensa ni otros elementos típicos en la representación del Lagar Místico en la pintura. El autor prescindió de ellos en pos de un mayor efecto al ser procesionada la imagen. Con el movimiento que se le puede prestar en el discurrir por las calles, este icono cobra todo el sentido penitencial que tiene. La noche del miércoles Santo de Murcia contempla a ésta impresionante representación de Cristo. |
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FUENTES (1) En la obra "Sevilla Penitente". Vol. I. (2) En sus sermones a monjas de clausura tenía muchas veces presente la idea del sufrimiento, el ofrecer el sufrimiento por alguna causa. (3) Religiosa carmelita natural de Florencia de la segunda mitad del siglo XVI. (4) Se trata de un óleo sobre lienzo (218 x 113 cm), de autor anónimo, aunque pudiera deberse a las labores del pintor Bocanegra. Segunda mitad del siglo XVII. La presencia de éste cuadro en dicho convento de monjas de clausura no es gratuito ya que, dicho cenobio, tiene mucha relación con San Juan de la Cruz. (5) Según el Sr. Ibáñez García. Citado por Juan José MARTÍN GONZÁLEZ en "Summa Artis". Vol. XXVI. (6) Fue acertadamente restaurada por el murciano Sánchez Lozano. |
Los escultores e imagineros murcianos Hermanos Martínez Cava (Juan y Sebastián) acaban de presentar una nueva reproducción a escala reducida del Cristo de la Sangre de Bussy. Destinada a una colección particular, la figura del Cristo (35 cm), junto con el ángel que lo acompaña, ha sido modelada directamente en la terracota y policromada al óleo por estos jóvenes artistas murcianos, quienes también le han confeccionado todos sus aditamentos: cáliz, chorro de sangre, cabellera de pelo natural, corona de espinas, cruz, inri y cantoneras. Como se puede comprobar en las fotos que acompañan este escrito, no se trata de una figura inspirada en el original, sino de una reproducción exacta a escala, en la que quedan plasmadas todas las características del original (imagen superior): patetismo general, finura y esbeltez anatómica, blancores y ennegrecimientos propios de su policromía y del paso de los siglos, heridas y magulladuras, contraste entre la dulzura del ángel y el dramatismo del Cristo, etcétera. Y todo fusionado con los magníficos tratamientos polícromos y de modelado de los Cava, artistas en constante progreso. Para ellos, auténticos especialistas en las reproducciones de imaginería devocional, esta hechura ha supuesto todo un reto, tanto en el campo técnico como en el devocional, teniendo en cuenta la notable de la imagen para la historia de Murcia y del arte escultórico. El Cristo de la Sangre es una creación iconográfica única en el mundo de la escultura; inspirada, eso sí, en las representaciones pictóricas del Lagar Místico, en las que Dios Padre utiliza la Cruz como prensa del lagar, mientras va aplastando literalmente a su propio Hijo para que derrame su Sangre redentora, la cual brota de las cinco llagas de la crucifixión, se vierte en el lagar y es recogida por ángeles en unos cálices. De ahí que sea tan importante destacar que no es un Cristo caminante, tampoco recrea ninguna escena de la Pasión, sino que hablamos de una representación alegórica, una visión mística perfectamente recogida en el nombre original de dicho grupo escultórico: "Paso contemplativo de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo". Foto: Imagina Fotografía. |
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