EL NACIMIENTO DE JESÚS

Con información de Elías Rodríguez Picón (24/12/2013)


 

 

La intención del autor con esta obra fotográfica es plasmar dentro de un realismo contemporáneo el momento en que María y José llegan al establo y se acomodan para el parto. José prepara con paja seca y limpia una improvisada cama en el suelo y utiliza un tronco de ciprés como apoyo para María. En la escena aparece una mujer que se ha ofrecido a ayudar en el alumbramiento y que, en este preciso instante, se dispone a cortar el cordón umbilical. Una vez dado a luz el recién nacido, José observa un resplandor ultraterreno que proviene de las alturas, mientras la joven madre, casi una niña, extiende sus brazos para coger a su hijo.

 

 

 

Los teólogos disintieron al principio respecto al parto de María: unos opinaban que dio a luz con dolor y otros sostenían lo contrario. Esta última opinión acabó imponiéndose a partir del siglo XVI en Oriente y Occidente. Los artistas bizantinos, según el gusto oriental, representan un verdadero parto: María aparece acostada en una cama, agotada por la fatiga física y asistida por dos parteras llamadas Salomé y María. Una de ellas lava al recién nacido. Esta escena, de la que se hacen eco los Evangelios Apócrifos, es la que más se acerca a la representación de Rodríguez Picón. Una recreación, con ese cariz pictórico tan del gusto del autor, en la que todo lo que vemos se halla colocado frente al objetivo, sin adiciones digitales de ningún tipo.

 

FUENTES: GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel. La Navidad en las Artes Plásticas de Huelva, Ediciones de la Academia de Ciencias, Artes y Letras de Huelva, 2002, p. 65.

 

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