LA ASUNCIÓN DE ESTEBAN DE RUEDA EN LA CATEDRAL NUEVA DE SALAMANCA
Con información de Raúl Benito (12/08/2022)
El misterio de la Asunción de la Virgen señala que María, madre de Jesús, fue asunta a los cielos después del tránsito de su vida terrenal a la celestial. Así lo detalla el historiador del Arte y técnico de la Catedral de Salamanca, Raúl Benito, con motivo de la festividad de la Asunción este próximo 15 de agosto. Como también relata, hay numerosas representaciones en las que aparecen los apóstoles alrededor del lecho de la Virgen, "aunque no sería correcto hablar de una muerte, sino el tránsito de la vida terrenal a la celestial". Además, Raúl Benito aclara que es un mérito que Dios le da, "de ser asunta a los cielos en cuerpo y alma", y señala que no se debe de confundir la Asunción de la Virgen, "con la Ascensión de Cristo, que asciende solo por su propio mérito cuarenta días después de la Resurrección". Al respecto, Raúl Benito también recuerda que la Catedral Nueva de Salamanca se dedica a este misterio de la Asunción de la Virgen, que es dogma de fe reciente, desde 1950, aprobado por el papa Pío XII. En la Catedral de Salamanca existen numerosas representaciones de este misterio de la Asunción de la Virgen, y entre ellas destaca la imagen que preside el presbiterio, tallada por el escultor Esteban de Rueda, del que también existe otra imagen en Salamanca que se encuentra en la Iglesia de la Clerecía y que sale en procesión el Martes Santo, el Cristo de la Luz, titular de la Hermandad Universitaria. En esta imagen de la Asunción vemos a la Virgen vestida de color rojo, que representa su ámbito terrenal, y revestida de un manto azul, de su parte celestial, por tanto, digamos que la parte más divina reviste a la parte más humana de María. Asimismo, apunta la moda propia de las vestimentas femeninas en el siglo XVII y posteriores, con una especie de greca en la parte inferior. La Virgen está rodeada de seis ángeles, aunque según remarca Raúl Benito, "probablemente hubiera otros dos que completan este conjunto". Los ángeles de la parte superior la están coronando, lo que señala a la vez la Asunción y coronación de la Virgen, como aparece en los Misterios Gloriosos del Santo Rosario. La imagen tiene bastante hieratismo, está siendo asunta a los cielos y son los ángeles los que reflejan el movimiento. Ella se encuentra con bastante hieratismo, "con muy poco movimiento, y las manos separadas", y su rostro señala que la Virgen se encuentra en una etapa avanzada de la edad. "No es anciana, pero sí que aparece una belleza femenina bastante madura, no es una niña pequeña como suele ser en otras representaciones", según apunta Raúl Benito. Fue Ceán el primer autor en mencionar la Asunción considerándola como obra de Juan de Juni. Otros autores la incluyeron dentro del círculo de Gregorio Fernández, no faltando quien la adjudicó al propio maestro. A partir de los estudios de Gómez Moreno y Martín González, el grupo de la Asunción quedó adscrito a los escultores toresanos Esteban de Rueda y Sebastián de Ucete, no habiéndose entonces podido diferenciar aún la personalidad artística de cada uno. Los documentos publicados sobre el retablo de Peñaranda por Casaseca y Nieto González demostraron que la escultura pertenecía únicamente a Esteban de Rueda. Fue también el historiador Antonio Casaseca quien demostró documentalmente la adscripción de la Virgen al escultor Esteban de Rueda y la policromía al pintor Antonio González de Castro. Se ha señalado la influencia de Gregorio Fernández en la Asunción, obra que se sabe acabada en 1626. Sin embargo, aunque es cierto que hay rasgos del maestro de origen gallego, su rostro es más adulto y menos ovalado y sus cabellos ligeramente más cortos que los de Fernández. La orilla de encaje natural es un motivo ajeno a las esculturas de Fernández, y los blandos pliegues del manto son quizás más naturales que los que hacía Fernández por esas fechas. Donde más diferencia existe entre Fernández y Rueda es en el tratamiento de los mantos: el primero creó un tipo en el que el perfil es casi troncocónico con dos pequeñas dobleces en las partes laterales que no rompen la caída del manto, mientras que en el segundo encontramos algo nuevo: el perfil del manto que cubre a la Virgen es casi fusiforme; se dan las dobleces de la parte inferior, pero estas rompen la caída de la tela, creando así ese tipo de perfil ajeno al maestro vallisoletano. Respecto a los ángeles, Esteban de Rueda, nacido en 1585, falleció entre mediados de 1626 y 1627, fechas en que aún no se habían comenzado a hacer los ángeles, pues así se especificaba en el cabildo del 28 de junio de 1628, desconociéndose incluso el maestro que había de hacerlos. Por otro lado, la comparación estilística de los ángeles con otras obras de Esteban de Rueda resulta prácticamente imposible. Los ángeles de la Asunción parecen estar más en la línea de los que rematan el retablo dedicado a San Lorenzo de la Catedral Nueva de Salamanca, obra que ha sido atribuida al escultor salmantino Antonio de Paz. |
FUENTES CASASECA CASASECA, Antonio. "La Asunción del altar mayor de la Catedral Nueva de Salamanca", en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, tomo 45, Universidad de Valladolid, 1979, pp. 454-462. |
Fotografías de Óscar García Rodríguez
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