ANTONIO OTEIZA. DE HOMBRES Y DE SANTOS

18/06/2011


 

 
     
     
Cristo Triunfador (2002)
 
Jarrón Luna Llena (2006)

 

Hay muchas formas de acercarse al arte. En el caso de Antonio Oteiza (San Sebastián, 1926) su historia como artista comienza a los 30 años en Venezuela, país al que se había trasladado como misionero capuchino.

Se celebraba el tercer centenario de la llegada de los Padres Capuchinos a aquella región y nuestro protagonista quería dejar algún tipo de recordatorio de la efeméride. Intentó encontrar, sin éxito, un escultor, así que buscó todos los elementos necesarios y se puso manos a la obra. Nacía así un artista.

Hermano pequeño del escultor Jorge Oteiza (Orio, 1908 - San Sebastián, 2003), no era ajeno al mundo del arte. Sin embargo, su vocación fue tardía y fue a su regreso de tierras americanas cuando se volcó en su faceta artística; anunció a sus superiores su voluntad de dedicarse al arte sacro y tomó clases de escultura y pintura.

 

 
 
Enseñando (2002)

 

La vida de Antonio Oteiza está marcada por al arte, pero también por sus constantes viajes, principalmente a América. Lo cierto es que resulta difícil disociar su arte de su gusto por el cambio y la vida nómada. Él mismo se definía como un capuchino aventurero. Sus continuos viajes le pusieron en contacto con diferentes culturas pero, sobre todo, con los nativos, de quienes admiraba su forma de vivir, su hospitalidad, su fraternidad... En suma, valores muy diferentes a los que imperaban e imperan en Occidente.

A decir verdad, Antonio nunca se sintió atraído, al contrario que su hermano Jorge, por el arte occidental. Antonio se situaba más cerca del sentimiento que de la razón a la hora de crear. Mientras que, en el caso de Jorge, la razón era el elemento motor de su arte, Antonio apostaba por la espontaneidad y la frescura. Influido por las culturas y las gentes que conoció en sus múltiples viajes, se sentía  más cercano al arte popular.

 

 
     
     
Violonchelista (2002)
 
Aizkolari (2002)

 

La exposición De Hombres y De Santos en las Salas Kutxa Boulevard en San Sebastián, compuesta por 200 obras procedentes de localidades como Azkoitia, Valencia o Madrid, entre esculturas de bronce y de barro -muchas en relieve-, cerámicas y algunas pinturas, nos permite conocer la obra de Antonio Oteiza.

Hablamos de un artista que, fiel a su espíritu aventurero, nunca tuvo un taller fijo; que prefirió la libertad del viaje, que se sentía cercano a Dios, pero también a los hombres. Un trotamundos al que sus experiencias y su vida transcurrida en un continuo ir y venir, le han permitido legarnos una obra que emana autenticidad.

 

Hasta el 10 de julio de 2011 en las Salas Kutxa Boulevard de San Sebastián/Donostia
(Boulevard, 1) Horarios: todos los días, de 11:30 a 13:30 y de 17:00 a 21:00 horas.

 

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