UNA DOLOROSA INÉDITA DE CRISTÓBAL RAMOS EN LA HACIENDA VALPARAÍSO (SEVILLA)
Con información de Jesús Porres Benavides (24/10/2020)
A modo de anexo del especial que hemos dedicado a la representación de la Mater Dolorosa por el escultor e imaginero Cristóbal Ramos (Sevilla, 1725-1799) traemos esta excelente pieza que se encuentra ubicada en la Hacienda Valparaíso, dentro del término municipal de San Juan de Aznalfarache, en el Aljarafe sevillano. Damos a conocer una atribución que ha partido del doctor Jesús Ángel Porres Benavides, profesor del área de Historia del Arte de la Universidad Rey Juan Carlos, Licenciado en Bellas Artes e Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y Doctorado por la Universidad de Córdoba. La dolorosa fue mencionada en su publicación "La técnica en el escultor Cristóbal Ramos", aunque es ahora en La Hornacina cuando se acompaña ilustrada por vez primera, así como con nuevas aportaciones por parte de su autor. Según Porres Benavides, la imagen se conserva en la referida hacienda, de propiedad particular, pero antes presidia el retablo de la capilla del edificio del siglo XVIII junto con un Cristo crucificado que se encuentra, al parecer, en las dependencias del colegio Portaceli de Sevilla. A nivel morfológico y tipológico responde a las características habituales de Ramos en sus obras que representan a María arrodillada ante la cruz, con las manos entrelazadas y el gesto de dolor implorante al cielo, siguiendo un modelo que, según apuntan otros autores como González Gómez, pudo tener su origen en la talla sevillana del siglo XVII titulada Nuestra Señora de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, atribuida durante mucho tiempo a Pedro Roldán y que de un tiempo a esta parte se adjudica a Andrés de Ocampo. Dicho modelo sería retomado en el XVIII y sería también cultivado por otros escultores como Benito Hita y Duque Cornejo. Técnicamente también parece seguir el típico proceso del taller de Ramos de modelar con telas encoladas en torno a un armazón de madera hasta que se forma el volumen de la pieza, siendo el rostro y las manos de terracota y los ojos de vidrio, estando dispuesta sobre una peana también de madera. Nada se establece en cuanto a su cronología, aunque al igual que la dolorosa de Encinasola (Huelva) o la Mater Misericordiae de la Escuela de Cristo (Sevilla), podría encuadrarse sobre la última etapa de su trayectoria, cuando el dramático dolor maduro va dando paso a una mayor idealización romántica y juvenil. Las técnicas de Cristóbal Ramos, aunque fueron consideradas inferiores en lo que refiere a nobleza de materiales, eran más baratas. El barro cocido, con el que modelaba sobre todo cabezas y bustos así como pequeños grupos, fue muy utilizado durante el Renacimiento, pero pierde importancia en los primeros años del Barroco. Luego, ya en el último tercio del XVII con artistas como Luisa Roldán, volverá a ser muy utilizado. La novedad de Ramos radica en que imágenes con fines procesionales o devocionales, no simplemente bocetos u obras de pequeño formato o bien piezas para exteriores, se volverán a realizar ahora en los epílogos del Barroco en barro, con un sentido económico aunque también expresivo, alternándolo muchas veces con las telas encoladas, como en la dolorosa que tratamos, e incluso "papier maché" o pasta de papel. |
FUENTES PORRES BENAVIDES, Jesús. "La técnica del escultor Cristóbal Ramos", en Ucoarte. Revista de Teoría e Historia del Arte, nº 8, Universidad de Córdoba, 2019, pp. 97-98 y 103. GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel. "Imágenes de las cofradías sevillanas desde el academicismo al expresionismo realista", en Las cofradías de Sevilla en el siglo de la crisis, Universidad de Sevilla, 1991, p. 117. |
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