CONSIDERACIONES SOBRE EL HÁBITO DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Juan Dobado (12/07/2022)


 

 
 
Foto: Luis Romero

 

Hábito y capa carmelitana

La iconografía del Carmen es inamovible: viste hábito y escapulario pardo, así como capa blanca. En España no sirve hablar de otras imágenes del Carmen, de tradición italiana como la del Monte Carmelo, o de los iconos, que pueden llevar otras tonalidades, ya que, tanto en nuestro país como en Hispanoamérica, prevalece la rica tradición hispana del hábito de la Orden Carmelita. No son admisibles las imágenes del Carmen ataviadas con otros colores, caso de mantos rojos, marrones o celestes, hábitos y escapularios blancos, y buenos juegos de diferentes tejidos, brocados, damascos o terciopelos para que tenga un buen ajuar durante el año. El conjunto, además, se denomina hábito y capa, no terno, término mal empleado que es propio de la liturgia de la Iglesia referido a la casulla, dalmáticas y capa pluvial, y que ahora vemos aplicado erróneamente a las imágenes.

Capa o manto

Cuando se observa la riquísima iconografía del Carmen, vemos siempre a la Virgen vistiendo capa, que se le puede también llamar manto, porque es de misericordia y amparo a sus fieles. Dicha capa se ajusta al cuello, con sus respectivos broches. Las dimensiones pueden variar, más corta o larga como un manto de procesión. No podemos olvidar que la Virgen viste el hábito de la Orden, es la Carmelita, Señora y Patrona del Carmelo.

Cabello

Al llevar capa, la Virgen del Carmen luce su amplia cabellera sobre los hombros y la espalda. Casi todas las pinturas muestran una imagen espléndida del cabello de María. Suele llevar mantilla en las imágenes de vestir, tal vez como recuerdo de tapar el cabello femenino, pero puede llevarlo igualmente sin velo o mantilla. Prevalece la tradición según los lugares.

Correa, obediencia y rosario

Igualmente, siguiendo el hábito de la Orden Carmelita, la Virgen del Carmen no lleva cordones o cinturillas, sino correa con obediencia, esa prolongación que significa la obediencia de los religiosos al prior o priora, en este caso a la Priora por excelencia, la Virgen. Dicha correa, que puede ser de cuero, se transforma en terciopelo negro cuando va bordada, para los hábitos bordados o de gala. Si la obediencia va en un lado, en el otro se dispone el rosario engarzado en la correa, como lo llevan frailes y monjas. Es un rosario de mayores dimensiones. A veces se les pone en las manos, que puede llevarlos, pero no olvidarse del obligatorio en la correa.

Cetro y escapularios

Los porta María en la mano derecha, cuando sostiene el Niño Jesús en la izquierda. El cetro, junto con la corona, símbolos de su realeza como nueva reina Ester, es un elemento esencial en el Carmelo. El escapulario es el símbolo de la devoción carmelitana y puede ser bordado o de orfebrería.

Media luna

Tradicionalmente a los pies de la Virgen del Carmen, en alusión a la iconografía de la mujer apocalíptica. Es el toque concepcionista de una Orden que se posicionó en la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción, teniendo a veces el detalle de poner las vueltas interiores de la capa blanca con un toque celeste, como vemos en algunas imágenes. La ráfaga plateada o sobredorada acompaña también en esta iconografía apocalíptica.

 

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