LA SALA CAPITULAR DEL MONASTERIO DE SAN CLEMENTE EN TOLEDO
Con información de La Tribuna de Toledo (26/07/2010)
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El Convento tras los destrozos de la Guerra Civil |
La Sala Capitular del Imperial Monasterio de San Clemente (Toledo), regentado por monjas de clausura de la Orden Cisterciense de San Bernardo, es un buen ejemplo del arte morisco-renaciente toledano, destacando la magnífica alfombrilla de azulejos y el alfarje. La leyenda dice que en este convento se elaboró el primer mazapán toledano, volviendo hace poco las monjas bernardas a la elaboración de tan dulce artesanía. La empresa Kérkide ha curado el recinto de las humedades que lo dañaban, ha restaurado las piezas de cerámica conservadas en el altar y en los apoyos laterales, y ha rehabilitado su bello alfarje del siglo XVI y los paramentos bajo los que se hallaron restos de cenefas y una inscripción. El informe de la intervención recoge la confirmación de dos grandes periodos constructivos enmarcados en la época medieval -siglos XII al XV-, en la que el espacio de la Sala Capitular pertenecía al entramado de las casas anexas al convento, así como a distintas estancias posiblemente relacionadas con la actividad litúrgica, y en el periodo de la edad moderna -a partir del siglo XVI- en el que se abre una fase de grandes reformas y que supone la gestación de la configuración original de la Sala Capitular. El hallazgo de reformas y modificaciones confirman que, en la edificación de la sala Capitular -en el siglo XVI-, se reutilizaron muros de edificios medievales. De hecho, según el arqueólogo Juan Manuel Rojas, el muro que da a la iglesia parece ser del XVI -por el estudio del tapial hallado- mientras que el muro enfrentado posee un tapial característico de los edificios medievales, posiblemente del siglo XII. |
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El Convento tras los destrozos de la Guerra Civil |
Durante la primera intervención, se descubrió un arco de yesería -situado a la entrada de la Sala Capitular-, cuya restauración también ha sido abordada. Proyecto en ciernes es la restauración de uno de los tres claustros del monasterio, el llamado Claustro de Procesiones, que deberá comenzar con de la excavación arqueológica del patio. Tras ello se realizará una limpieza de las columnas de granito y del suelo para realizar un estudio integral de un espacio en el que existían sillares pintados, como en la Catedral de Toledo, que se repintaron. Recientemente, aparecieron por casualidad en la Sala Capitular unas pinturas murales del siglo XIII, durante la campaña de catas realizada en la estancia. Se descubrieron gracias a haber permanecido protegidas por un muro, que se situó a unos 3 cm de las pinturas, lo que denota que quisieron ser preservadas en su día. Tales pinturas serían las más antiguas de la ciudad conservadas sin haber sido restauradas, aunque todavía no se pueden confirmar demasiados datos sobre este hallazgo porque se están llevando a cabo la investigación destinada a contextualizar unas pinturas que muestran la imagen de Jesús y pudieron estar integradas en una capilla; de hecho, como hemos apuntado, el informe arqueológico confirmó que la sala, durante el periodo medieval, albergó distintos tipo de estancias, posiblemente relacionadas con la actividad litúrgica. Así, estas representaciones de episodios recogidos en la Biblia podían pertenecer a esta época. Los responsables de la restauración han decidido exhibir lo hallado, porque lejos de alterar la lectura del espacio, estas pinturas lo enriquecen. Para ello, se protegerán para que su conservación esté garantizada como hasta el momento. |
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El Convento tras los destrozos de la Guerra Civil |
Fotografías de Eduardo Sánchez Butragueño para Toledo Olvidado
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