LAS YESERÍAS MUDÉJARES DEL ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE TOLEDO
27/01/2021
El origen del edificio está en las casas principales de la familia Barroso, señores de Parla y de Malpica, cuya construcción podría remontarse, según algunos documentos, a finales del siglo XIII. De esta época, o de la primera mitad del siglo XIV, se conservan algunas estancias, en especial la denominada Sala Mudéjar, en origen parte de uno de los salones de la casa grande de la familia Barroso. A finales del siglo XV estas casas pasan a la familia de los Niño, señores de Tejares. Al morir sin hijos Fernando Niño en 1562, su viuda, llamada Juana de Castilla, decidió fundar un convento sobre sus casas. Tras varios años de dudas, se inclinó por la orden femenina dominica y obtuvo la correspondiente licencia en 1601 para fundar el convento de Jesús y María. Por entonces, el edificio se encontraba en estado casi ruinoso. La primera estancia del cenobio en construirse fue la iglesia, diseñada por Nicolás de Vergara El Mozo y terminada en 1605. El resto de espacios fundamentales del convento se fueron construyendo progresivamente hasta 1612. Todo ello implicó la remodelación del espacio mudéjar, ocultando todo vestigio de la anterior decoración, incluso el derribo de una de las alcobas del antiguo palacio. Esta configuración se mantendría casi inalterada hasta que en 1875 se amplió el edificio con las vecinas "Casas del Rosario". Este edificio está situado en una de las zonas arqueológicamente más ricas de la ciudad de Toledo, en pleno casco histórico de la ciudad y con evidentes conexiones arquitectónicas y artísticas con otros edificios cercanos como el Convento de Santa Clara, la Casa de Mesa o el mismo Taller del Moro. En 1984 el Ministerio de Cultura compra el convento a la comunidad religiosa dominica para su rehabilitación como sede del Archivo Histórico Provincial de Toledo. El Archivo Histórico Provincial de Toledo se trasladó a esta nueva sede desde el edificio del Miradero en mayo de 1992. Las obras se prolongaron hasta ese año y combinaron el respecto a la estructura y el ambiente conventual con las necesidades de un archivo contemporáneo, lo que implicó la reconstrucción completa de toda la zona noroccidental para situar los depósitos de documentos, la reforma en profundidad del resto de la mitad norte del edificio, pero el mantenimiento de la estructura del patio principal y de toda la zona sur. En especial destacan la iglesia, hoy Sala de Exposiciones del Archivo, y la ya mencionada Sala Mudéjar, que presenta un magnífico conjunto de pinturas y yeserías mudéjares policromadas. Desde la época en que todavía vivían en el actual Archivo Histórico de Toledo las dominicas, se conocía un medio arco mudéjar y algunos pequeños restos de yeserías. Después de pasar el edificio a ser archivo, en 1997, se realizaron algunas catas que descubrieron yeserías más completas, especialmente un friso con heráldica que permitió datar todo el conjunto a mediados del siglo XIV, contemporáneas, por ejemplo, del Taller del Moro o de la Casa de Mesa. Pero hubo que esperar hasta 2016 para que el Ministerio de Cultura y Deporte, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España, se decidiera a descubrir todas las yeserías del recinto. Además de completar los ya conocidos friso media ventana, descubrieron yeserías y pinturas en una de las alcobas laterales, un espectacular arco y pinturas en el techo, incluyendo abundantes textos escritos que no han podido ser descifrados. Además, quedó clara la historia arquitectónica del espacio. A principios del siglo XIV se construye un salón de lujo al estilo morisco, con una alcoba a cada extremo y portada mirando al patio, a mayor gloria de la familia Barroso. Los escudos descubiertos en el friso, que corresponden al matrimonio formado por Fernán Pérez Barroso (II señor de Parla) y Mencía García de Sotomayor, avalan esta cronología, junto con otros indicios. A principios del XVII este salón, junto con el resto de la casa, pasa a formar parte del recién fundado Convento de Jesús y María. La nueva comunidad decidió construir su iglesia en las antiguas cuadras, situadas justo al lado, y para ello sacrifican una de las alcobas; la restauración ha recuperado el perfil del arco que daba paso a esta alcoba desaparecida. Mientras se construía la iglesia, esta sala hizo las funciones de capilla conventual, con una puerta que permitía el acceso de los fieles desde el actual callejón de Jesús y María. El dintel de esta antigua puerta todavía puede verse desde la misma calle. Una vez terminada la iglesia (actual Sala de Exposiciones), la Sala Mudéjar se convirtió probablemente en Sala Capitular. En algún momento indeterminado, las religiosas dominicas decidieron tapar todas las yeserías y pinturas, no sabemos si por motivos litúrgicos o sanitarios. Nótese que solo las taparon, no las destruyeron. Además, y tampoco sabemos el momento, se hicieron nuevas puertas y ventanas que, esta vez sí, implicaron la destrucción de las anteriores, de las que solo sobrevivió el medio arco ya mencionado. Con eso, y algunos retoques, queda configurado el espacio actual. Además, hay que añadir la presencia, hasta ahora desconocida, de una cripta en lo que fue el presbiterio de la capilla. Los arqueólogos han descubierto ahí restos de enterramientos e incluso alguna inscripción con el nombre de una abadesa del siglo XVIII. Hay que decir que, al marcharse la comunidad de monjas en 1992, se llevaron lo que ellas consideraban su pequeño cementerio, que todavía hoy puede verse claramente en el patio, pero es evidente que no recordaban que existiese esta cripta. A finales del año 2016 terminó esta última intervención. En el vídeo que tendremos en portada hasta el próximo 15 de febrero, publicado desde hoy por la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha en su canal de YouTube, puede verse el proceso de descubrimiento y rehabilitación. El Archivo Histórico Provincial de Toledo abrió sus puertas por primera vez en 1933, ocupando parte del Museo de Santa Cruz. En 1966 se traslada a la nueva Casa de la Cultura, donde comparte las instalaciones con la Biblioteca Pública del Estado de Toledo. En 1992 se instala definitivamente en el antiguo Convento dominico de Jesús y María, que como hemos dicho había sido adquirido ocho años antes por el Ministerio de Cultura y rehabilitado para el uso del archivo, y donde actualmente tiene su sede. |
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