SAN ANTONIO DE PADUA VISTO POR EL PINTOR VALENCIANO JOSÉ ESTRUCH
13/06/2022
Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo (68,3 x 45,5 cm) realizada por el valenciano José Estruch Martínez (San Juan de Énova, Valencia, 1835 - La Pobla Llarga, Valencia, 1907) procedente de una colección particular y fechada en 1878. En el reverso, como es habitual en la producción artística de Estruch, presenta el dibujo esbozado en trazo negro de un rostro y la fecha de ejecución y autoría de la obra (imagen inferior). En primer plano observamos una figura joven masculina que sostiene a un niño en brazos. El joven está situado frontalmente con la cabeza girada hacia la izquierda mirando al niño, con los pies separados y el brazo derecho apartado del cuerpo, con esta mano sujeta un ramillete de flores. Este elemento destaca dentro del plano principal, siendo uno de los símbolos iconográficos de este santo. La representación de San Antonio de Padua en este lienzo muestra una tonsura amplia que le abarca casi toda la zona superior de la cabeza. Lleva hábito marrón, cinturón enrollado a la cintura del cual cuelga un cabo formando nudos y los pies calzados con sandalias. Junto al pie izquierdo, en el suelo, hay un libro en el que se observa el lomo y parcialmente la tapa principal. El libro queda englobado por tanto en la escena principal de la pintura, conformando así la totalidad de signos recurrentes y habituales en la representación del santo. El niño que sujeta en brazos, aparece mirando al espectador, vestido con una túnica blanca y un cinturón azul que le forma un lazo en el lado de la espalda. Sujeta con su mano izquierda una esfera y con su mano derecha realiza un signo de bendición. Como elemento sustentante de la figura y el libro, se muestra una nube más clara sobre la que la figura del santo arroja una sombra y se diferencia de las nubes del fondo en color y nitidez. En el último plano, que se usa como fondo, se entiende que la representación de San Antonio de Padua no se encuentra en un lugar terrenal, sino que está colocado en un paisaje que nos traslada al plano de lo divino, pudiendo relacionarlo así con el hecho tan destacado que vivió Antonio como fraile antes de ser beatificado. Este plano de fondo está formado por nubes, escapándose de lo corpóreo de cualquier ubicación. En cuanto a la composición de la obra, al trazar una línea vertical central, la figura principal estática se encuentra en el centro. Al dividir la obra con una línea horizontal, observamos que en la mitad superior se concentra la mayor carga simbólica de manera equilibrada por los elementos que engloba cada cuadrante. Los grupos de querubines en la parte superior enmarcan las figuras centrales en otro triángulo. Sus miradas se dirigen hacia la escena central dotando de una direccionalidad de visión al conjunto y apuntando hacia el santo con el Niño, que mira de frente al espectador mientras el santo mira hacia abajo, equilibrando todo el peso que se acumula en el cuadrante superior y creando una vía de escape hacia el libro que se encuentra a sus pies. |
San Antonio de Padua presenta un hábito con esclaviza y capuchón de color marrón, propio de la orden de San Francisco, del mismo modo que las sandalias de color marrón sencillas que calza. Pese a que normalmente podemos encontrar las representaciones del santo con un cordón ceñido a la cintura con tres nudos a la derecha y el rosario a la izquierda, aquí se observa sin rosario y con cinco nudos, probablemente en alusión a las cinco llagas de Jesucristo, lo que normalmente solo se ha visto plasmado en las obras del Barroco. La mano derecha del santo sujeta un ramillete con azucenas. Estas flores son atributos para santos que, como San Antonio de Padua, no son mártires y representan la pureza o la castidad. El Niño Jesús sujeta con su brazo izquierdo un orbe real o "globus cruciger" como símbolo de su poder sobre el mundo. Este orbe es una símbolo del cristianismo y emula un globo terráqueo, con una cruz en la zona superior, revelando a Jesús como un ser supremo y el protector de la humanidad. Cuando está sujetado por Cristo, esta representación de Jesús recibe el nombre de "Salvator Mundi" o Salvador del Mundo. La mano del Niño se muestra en forma de bendición. Las diferentes posiciones en las que podemos encontrar representadas las manos de un Niño Jesús, hacen referencia a su nombre. Estos gestos manuales quieren mostrar de quién se trata, para que no se confunda con una representación de un niño o de un ángel. De este modo, realizando el signo con la mano derecha, aclara y ratifica que el niño que sostiene es Jesús. El soporte textil de nuestra pieza tiene unas dimensiones totales de 70,3 cm x 47,5 cm. La superficie total pintada es de 68,5 cm x 45,3 cm. Ha sido recientemente restaurada por Gema Rueda González, quien entre otros trabajos, estabilizó el soporte, estucó las pequeñas lagunas y llevó a cabo su reintegración cromática mediante la técnica del puntillismo, y barnizó de nuevo la obra. José Estruch fue un artista cuya proyección y maestría en la pintura lo hizo destacar desde sus principios. Gracias a los buenos resultados del pintor valenciano, pudo tener la oportunidad de viajar a Italia, donde se formó como copista profesional de obra religiosa. A su regreso a España se aproximó a la manera de pintar de Juan de Juanes y más tarde comenzó a dibujar fijándose en la producción de dibujos y grabados de Goya. Tras una corta estancia en París, Estruch regresó a Valencia dedicándose a dar clases de pintura y dibujo, teniendo a un joven Sorolla como alumno. Pese a su calidad como pintor, pero sobre todo como caricaturista y dibujante, Estruch no sería reconocido como un gran pintor en su tiempo, lo que unido a una depresión le llevó a crear fallas y carrozas para obtener sustento. En sus últimos años le inspiró el Modernismo pictórico. |
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La obra antes de la restauración |
FUENTES RUEDA GONZÁLEZ, GEMA. Un "San Antonio de Padua" de José Estruch (1835-1907). Estudio historiográfico, técnico y proceso de intervención, TFG (Facultat de Belles Arts de Sant Carles, Universitat Politècnica de València), 2018-2019. |
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