LOS ARTISTAS VÍCTOR CARAZO Y JOSÉ MARÍA AYALA RECREAN TALLAS BARROCAS PERDIDAS

26/10/2021


 

Obra de Pedro de Mena
 
 
 
 
Obra de Víctor Carazo
     
     
     
     
 
     
     
 

 

El escultor e imaginero zaragozano Víctor Carazo ha realizado una réplica de un busto de la Virgen Dolorosa atribuido al círculo del maestro barroco granadino Pedro de Mena (Granada, 1628 - Málaga, 1688).

El busto original se encontraba en el desaparecido convento franciscano de Nuestra Señora de Altabás del Arrabal de Zaragoza, situado en la margen izquierda del río Ebro. Dicho convento fue dinamitado junto con su iglesia por las tropas napoleónicas al abandonar la ciudad, tras los Sitios o asedios sufridos por la capital aragonesa en el año 1808 durante la Guerra de la Independencia.

La obra de Pedro de Mena debió sobrevivir a las cargas, dado el testimonio gráfico que existe de la misma, siendo destruida durante la Guerra Civil en el nuevo templo neoclásico de Altabás, construido a finales del siglo XIX según un proyecto del arquitecto José de Yarza para reemplazar al destruido.

El busto de Carazo mide 60 cm y está realizado en terracota y telas encoladas, estucadas y policromadas al óleo, siguiendo los procedimientos de la talla original. Cuenta con pestañas de pelo natural y lágrimas de cristal.

 

Obra de José Montes de Oca
 
 
 
 
Obra de José María Ayala
     
     
     
     
 
     
     
 

 

Respecto al escultor e imaginero sevillano José María Ayala, su recreación se ocupa de la primitiva Virgen de las Angustias de la hermandad sevillana de los Gitanos, una obra atribuida, al igual que el antiguo Nazareno titular, al maestro barroco José Montes de Oca (Sevilla, hacia 1668/1754).

Dicho Nazareno se identifica con el Jesús de las Tres Caídas que se veneraba en el convento trianero del Espíritu Santo, donde la Hermandad de los Gitanos se funda en 1753. Dicha imagen -en origen un Cristo caído que, en fecha indeterminada, sufrió una reforma para erguirlo, labrándose nuevos pies- fue tallada en 1738 por Montes de Oca para Baltasar José Frías, prior del cenobio, tal y como el escultor declara ante escribano público. Era talla de vestir, de maneras montañesinas, con manos abultadas y de anatomía muy marcada, similar al ecijano Jesús sin Soga que Montes de Oca hizo para Écija en 1732, aunque el Cristo de los Gitanos estaba más erguido y tenía la cabeza más inclinada. La antigua Virgen, también de Montes de Oca, originalmente advocada de los Dolores, estaba en la misma situación, mismo año y mismo convento.

La imagen de Ayala ha sido recreada a menor escala (mide 85 cm de altura), ya que el icono mariano original era de tamaño natural. Es de terracota policromada al óleo, con candelero de madera al ser en este caso una imagen de vestir. Lleva en su mascarilla ojos y lágrimas de cristal y pestañas superiores de pelo natural.

 

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