EL PRECARIO ESTADO DEL RETABLO DE LA MARE DE DÉU DE LA IGLESIA DE JESÚS EN IBIZA
11/11/2009
El Consell de Ibiza presentó ayer el informe definitivo de evaluación, diagnóstico y propuesta de actuación sobre el Retablo de la Mare de Déu de la iglesia ibicenca de la Virgen María de Jesús, obra de transición entre la pintura gótica y renacentista. El documento, realizado por la empresas Serveis Tècnics i Equipament per Museus (STEM), ha tenido un coste de 15.000 euros y analiza cómo mejorar las condiciones medioambientales del interior de la iglesia y de otros factores que afectan directamente al mantenimiento de la pieza. Ante el informe de la empresa catalana, han saltado todas las alarmas sobre los riesgos que corre la que es, para muchos, la joya de la corona del patrimonio artístico pitiuso. "El diagnóstico indica el levantamiento de la capa pictórica, el mal estado del soporte y cómo está presentado; que unidos a los graves problemas de humedad del templo hacen que su envejecimiento se esté acelerando", explicó ayer el director técnico de STEM, Ignasi Millet, añadiendo: "No quiere decir que cuando se hizo la restauración, hace dieciocho años, se hiciera mal, sino que era la técnica que se usaba entonces. Pero, además, el aire acondicionado que se puso en su momento es tan fuerte que ha propiciado la aceleración de la destrucción del retablo". Millet especificó que "las partes que están peor son las del guardapolvo de la obra, las curvas que hace para arriba, donde se concentra más la humedad. Además, tenemos una linterna solar que favorece más aún la condensación y formación de gotas de agua continuamente en la superficie". Unas circunstancias, pues, que ponen gravemente en peligro el retablo renacentista, calificado por el experto Ignasi Millet como "una pieza singular y fantástica, de gran calidad. El autor es desconocido. Se le atribuye a Osona, un pintor valenciano. No se sabe con certeza cuándo llega a Eivissa, pero es del primer Renacimiento, en los siglos XV y XVI". El estudio exhaustivo llevado a cabo sobre el retablo y su circunstancia ofrece conclusiones preocupantes: "No es que el retablo sufra por causas naturales, sino por la conservación climática. Es decir, la humedad relativa está siempre en constante movimiento dentro de la iglesia. No está nunca controlada y siempre es alta, porque no hay corrientes de aire. Y así, la humedad se posiciona en la superficie de la capa pictórica, expandiendo y moviendo toda la estructura orgánica del retablo, lo que va acabando con su poca vida", aseguró Millet. Las soluciones recomendadas por el estudio son "trabajar en la corrección climática del templo, restaurar el retablo renacentista, y a partir de ahí, intentar llevar un mantenimiento lo más adecuado posible". Propuestas cuyo presupuesto para realizarlas está cifrado en "cerca de 150.000 euros por la climatización y restauración, y 100.000 o 150.000 más para toda la instalación que seria necesaria", precisó el director técnico de STEM. |
Como hemos apuntado anteriormente, el Retablo de la Mare de Déu del templo ibicenco de Jesús es una obra de primer orden dentro del patrimonio histórico-artístico de la ciudad balear. Su estilo y la ornamentación se relacionan con la producción valenciana de los Osona. Muestra una fluctuación entre la pervivencia de los conceptos plásticos goticistas y los nuevos renacentistas, esto indica que se corresponde con un período de transición, datable entre finales del siglo XV y principios del XVI. De hecho, el peculiar código pictórico de los Osona se sitúa a caballo entre la moda flamenca y las primeras novedades del Renacimiento Italiano. El conjunto del retablo mide 750 x 510 cm. Estructuralmente, está constituido por banco o predela dividida en siete casas; una para un cuerpo de otros siete, como resultado de su compartimentado vertical en tres carreras, y horizontalmente en dos órdenes, que en la calle central culminan en ático. Finalmente, la pulsera, en voladizo, muestra once espacios rectangulares enmarcados con detalles decorativos en bajo relieve. Todo el conjunto da un total de veinticinco tablas. Las siete tablas de la predela o banco representan, de izquierda a derecha, la Anunciación, la Natividad de Jesús, la Adoración de los Reyes, la Resurrección de Cristo, la Ascensión del Señor, Pentecostés y Tránsito de Maria. La calle central presenta, en el primer orden, la escena principal sobre una tabla, con la representación de la Virgen entronizada. En el segundo orden, a San Francisco de Asís recibiendo los estigmas y en el ático la misa de San Gregorio Papa. La calle lateral izquierda, de abajo a arriba, muestra las representaciones de San Pedro y San Juan Bautista. La calle derecha, igualmente de abajo a arriba, las de San Marcos y un santo franciscano. La pulsera, de izquierda a derecha y de abajo a arriba, contiene las imágenes de San Sebastián, San Onofre, San Luis de Tolosa, San Vicente Ferrer, San Juan Evangelista, una representación de Cristo en Majestad en la tabla superior muy maltrecha, un santo con hábito dominicano. Santa Catalina de Alejandría, San Nicolás de Bari, San Bernardo y San Roque. Finalmente, parece que la brillantez cromática, los delicados tonos luminosos y las veladuras se han logrado con unos pigmentos minerales cuidadosamente molidos, diluidos y aglutinados con el aceite, aunque también puede intuirse fondo al temple. El oro está presente en toda la obra de manera abundante. Las condiciones ambientales que hay en el interior de la Iglesia de Jesús, que padece notables humedades, han contribuido mucho al rápido deterioramiento de todo el conjunto del retablo después de la última restauración. |
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