EL RUINOSO ESTADO DE LA IGLESIA DE SAN LORENZO EN ÚBEDA (JAÉN)
Juan Ángel López Barrionuevo (03/07/2012)
La iglesia ubetense de San Lorenzo necesita una urgente rehabilitación. Solo queda esperar la ruina o esperar una solución, que seguramente, por desgracia, llegará tarde. En julio del año 1936 el templo se cerró al culto y dio comienzo su proceso de ruina: fue destruido, desvalijado, abandonado y su rico patrimonio desperdigado. Los últimos detalles conocidos de su mal estado tienen que ver con la aparición de goteras, debido al mal estado de las cubiertas y el desplome de parte de un muro del patio lateral. A ello hay que añadir grandes grietas en los muros, tanto en el interior como en el exterior; el hundimiento de dinteles de los vanos; indicios de inminentes derrumbes en techumbres y paredes, aparición de humedades y un largo etcétera, con la consiguiente pérdida de elementos arquitectónicos y decorativos de gran valor patrimonial. Valga como ejemplo el antiguo artesonado que se encuentra bajo el suelo del coro, cuya rica policromía está desapareciendo. Desde el final de la Guerra Civil hasta la actualidad, Úbeda asiste impasible a una destrucción masiva y continuada de su patrimonio histórico. En la ciudad presumimos mucho de nuestro pasado, pero nos molesta tener que conservarlo. Indolentes como somos, los ubetenses hemos visto desaparecer en los últimos 50 años las ruinas de Santo Tomás, las ruinas de Madre de Dios del Campo, o los conventos de San Andrés o de San Juan de Dios o de La Victoria. Si seguimos así, también veremos hundirse la Iglesia de San Lorenzo. |
La Iglesia de San Lorenzo es una de las más antiguas de Úbeda. Está construida encima del adarve de la muralla almohade, sustentándose sobre la barbacana de la Puerta de Granada. La iglesia es obra renacentista del siglo XVI y su edificación culminó en el año 1566 con la construcción de su portada principal, en tiempos del obispado de don Francisco Sarmiento de Mendoza. En siglos posteriores se reedificaron la capilla mayor y la sacristía. En el año 1842 se suprimió como parroquia y pasó a depender de la Parroquia de Santa María. El 26 de julio del año 1936 el templo es saqueado e incendiado intencionadamente, perdiéndose entre las llamas imágenes, retablos y todo el rico patrimonio mobiliario que atesoraba. El templo, cuya superficie de parcela es de unos 650 m², se construye adosado al interior del recinto amurallado, de manera que su flanco sur se levanta sobre un tramo de lienzo defensivo. Aunque la traza es del siglo XIV, se reconstruye totalmente durante el XVI. El exterior presenta tres fachadas visibles, la del oeste, sur y norte. La fachada del este no es visible al estar adosada a la casa de la santera. La del lado sur se sostiene sobre el adarve de la muralla, está formada por piedras de trazado regular y su acceso se realiza desde la casa de la campanera, desde donde podemos contemplar todo el Valle del Guadalquivir con Sierra Mágina al fondo. En el lado oeste encontramos un torreón almohade reconstruido en los años 60 del siglo XX y la fachada de los pies del templo, no visible al exterior por estar encerrada en un huerto-cementerio. En dicha fachada, de rica sillería, se abre una portada del siglo XIV con arco de medio punto, tapiada en el año 1501 al construirse el coro. En el lado Norte tenemos la fachada principal que se alza sobre la plaza de San Lorenzo. La portada principal es de corte grecorromano. Posee arco de medio punto entre pilastras con grutescos, ménsula en la clave a modo de repisa (en la que aparece una inscripción del año 1566), sobre ella hornacina coronada por un pequeño frontón, y parrillas esculpidas en las enjutas, que representan el atributo del santo titular, quemado vivo en una parrilla. La hornacina albergó hasta el año 1887 una imagen de San Lorenzo, actualmente en unas de las torres de la Iglesia Mayor de Santa María. La fachada se remata con una cornisa volada, compuesta por ménsulas y mascarones. Además de ella destaca, en el lado este, la torre-espadaña formada por dos cuerpos y tres huecos, rematada por un frontón en cuyo interior está esculpido también el famoso atributo del santo mártir. Al lado derecho de la espadaña se abre una ventana renacentista que da luz al altar mayor, rematada por un pequeño frontón. Tanto la espadaña como la ventana se cubren por una hiedra que ha ido escalando los muros del templo desde el año 1942. |
El desmantelado y abandonado interior renacentista consta de una única nave de salón con capillas laterales y capilla mayor sobre amplias gradas y cerrada con testero plano. Presenta un coro alto a los pies sobre arco escarzado y pilares adosados a los muros, cinco en cada lado. Los pilares son de sección rectangular, aparejo regular y sobresalientes del muro. Su decoración se reduce a una moldura que hace de capitel, mientras su basa y fuste forman una sola pieza. Sobre los pilares se desarrolla un entablamento liso del cuál arrancaban las desaparecidas bóvedas encamonadas de cañón del siglo XVI, simulando arcos fajones entre cada par de pilares. De ellas sólo se conservan restos encima del coro que no presentan decoración. Las bóvedas amenazaban ruina y fueron destruidas en los años 50. Hoy la nave se cubre con los restos de un artesonado mudéjar del siglo XIV, visible tras la demolición de las bóvedas. Entre cada par de pilares se abren las capillas. En el ruinoso templo de San Lorenzo encontramos que su cúpula cubre la capilla mayor, antiguo enterramiento familiar de los Dávalos. La cúpula ha perdido toda su policromía y rica decoración pictórica a base de los cuatro evangelistas por el abandono del templo. Gracias a Ginés Torres Navarrete, autor de Historia de Úbeda en sus Documentos, sabemos que en 1765 la capilla mayor aún se encontraba en obras, lo que nos hace sospechar que las cúpulas ubetenses de San Lorenzo y La Trinidad fueron edificadas en el XVIII por el mismo arquitecto. Estas eran las advocaciones que tenían todas las capillas y altares del templo: Capilla del Santo Cristo del Soldado (Altar Mayor), Capilla del Santo Cristo del Pozo, San Miguel Arcángel, Altar de Nuestra Señora de los Remedios; Capilla de San José (Arredondo), Capilla del Santo Cristo del Consuelo, Capilla de San Martín, Capilla de Nuestra Señora de la Concepción, Altar de Nuestra de los Ángeles, Altar de San Idelfonso (Antesacristía, Peñuela) y Capilla de San Andrés (Alvarado). El antiguo enterramiento de los Dávalos, en la Capilla del Santo Cristo del Soldado, presenta amplias gradas y testero plano con dos hornacinas, en las que se veneraban las desaparecidas imágenes de San Lorenzo y el Cristo del Soldado. Antaño existía en el mismo recinto del altar mayor un sepulcro de alabastro, antiguo enterramiento de los Serrano. Bajo sus muros abandonados reposan los restos de nobles y protectores de esta iglesia: los Dávalos, Peñuela, Alvarado, Medina, Arredondo... Hoy hay sólo cuatro lápidas visibles en el suelo del templo: una en mármol blanco que cubre la sepultura del regidor Luis Medina, con fecha del 1564; las tres restantes corresponden a los priores Casimiro Rico (1791), Diego Cantero (l802) y Juan de Dios Navarro (1824). Delante de cada capilla existían otras lápidas, bajo ellas aún se encuentran los restos de sus benefactores. |
Comenzando por los pies del templo, en el lado del evangelio tenemos la primera capilla formada por pilares y pilastras corintias, cubierta por bóvedas de casetones con decoración de grutescos. A continuación vemos la puerta principal del templo, seguidamente otra capilla plateresca y por último el Altar Mayor. En la epístola tenemos el acceso a la antesacristía, en la que estaba el altar de San Idelfonso (trasladado en 1842 a la Iglesia de San Pedro, donde desapareció en 1936) y el enterramiento de los Peñuela, cuyo escudo nobiliario vemos en dicho acceso. Al lado derecho de la antesacristía se abre una portada renacentista formada por arco de triunfo y columnas corintias pareadas. La sacristía es de planta rectangular y hoy es la vivienda de la campanera. Saliendo de ella, y por el mismo lado de la epístola, tenemos la primera capilla de este lado, que es renacentista y se cubre con bóveda de casetones. A continuación está la Capilla de San José, formada por arco de medio punto (en cuyas enjutas están los escudos nobiliarios de los Arredondo), entablamento apoyado sobre columnas pareadas corintias y bóveda de casetones. Seguidamente, la del Cristo del Pozo, la más decorada de la iglesia, con el mismo esquema arquitectónico de la anterior. A la a última capilla de este lado, de arquitectura muy simple, le sigue la escalera de subida al coro. El coro es mudéjar del año 1501 y su sillería no se conserva. Describamos el rico tesoro que conservaba esta iglesia y que, a lo largo de los años, ha desaparecido o se conserva en otros lugares: dos campanas de plata destruidas en la Guerra Civil para hacer metralla; tercera campana desaparecida en el Ayuntamiento de Úbeda; imagen de San Lorenzo que presidía la portada principal, hoy en la Iglesia de Santa María como ya comenté; imagen del Cristo del Soldado procedente de la hornacina de la desaparecida Puerta de Toledo, en San Lorenzo desde 1868 y desaparecida en Santa María en la Guerra Civil; imagen de la Virgen de la Paz; imagen del Cristo del Consuelo, procedente de la desaparecida Iglesia de San Juan de los Huertos; barandas de la escalera de subida al coro, robadas en 1997; pila bautismal de mármol blanco del siglo XVI, procedente de San Juan de los Huertos y llevada en 1888 a la clausurada Iglesia de Santa María, donde se conserva; sillería, retablos y altares, desaparecidos como comenté en 1936. |
Como he indicado en varias ocasiones el estado de conservación de la iglesia ubetense de San Lorenzo, cuyo grado de protección es Bien de Interés Cultural, es de abandono y ruina. Respectos a los riesgos posibles en la actualidad si no se acomete la urgente y debida restauración, es probable que se pierda la bóveda barroca de yesería del altar mayor. La estructura de su tejado se resquebraja, lo cual puede conllevar un inminente desplome que difícilmente podría soportar la cúpula de estuco. También es posible la pérdida del artesonado renacentista con casetones de la sacristía a causa de las goteras de la cubierta. Observamos igualmente grandes grietas, desplomes y humedades en los muros del templo. La espadaña también se encuentra en peligro de derrumbe a causa de la hiedra que la cubre. Tras la Guerra Civil fue utilizada como vivienda de gitanos y pobres, lugar de inspiración para pintores, almacén de hermandades de Semana Santa y taller de restauración. Hoy no tiene uso y está completamente olvidada. |
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