ANDALUCÍA BARROCA 2007 (X)
FIESTA Y SIMULACRO


 

La exposición Fiesta y Simulacro, que recrea la fantasía y ostentación de las celebraciones religiosas y civiles -luctuosas, regias, urbanas, cultas o populares- de Andalucía durante el periodo barroco, se desarrolla en seis secciones temáticas, precedidas de un audiovisual.

En la primera, titulada Los Elementos de la Fiesta, se presentan los medios y diversos aspectos de las celebraciones que se entremezclan para que la ciudad luciera en todo su esplendor. Se pueden contemplar así representaciones pictóricas de procesiones, grabados de luminarias y fuegos, dibujos de corridas de toros o de juegos como las cañas y combates simulados. También está presente la música y la danza a través de instrumentos musicales de la época, maquetas y planos de teatros, bocetos de vestidos, etcétera.

La segunda sección, Devoción, Rito y Ceremonia, tiene como protagonista a la fiesta religiosa, y en ella se exponen piezas relativas al Corpus, beatificaciones y canonizaciones, rogativas, traslado de reliquias, etcétera. Forma parte de este apartado la Tarasca, que sorprende al visitante en el patio central del Palacio Episcopal.

La familia real centra la tercera sección, Celebración y Pompa Regia, ya que en los siglos del Barroco todo lo relacionado con la monarquía se festejaba, desde nacimientos de infantes, bodas, preñados, exequias o proclamaciones hasta visitas a ciudades, siendo éstas últimas las que más entusiasmo generaban porque daban la oportunidad al pueblo de ver de cerca de sus reyes. Tanto Felipe IV como Felipe V visitaron Andalucía, y en sus llegadas -en realidad el primer Borbón permaneció en Sevilla cinco años, conocidos como el lustro real- se encontraron con ciudades y pueblos magníficamente ornamentados. Grabados como el de Pedro Tortolero permiten al visitante contemplar la solemne entrada de Felipe V en Sevilla en 1729, así como las arquitecturas efímeras que se construyeron en su honor. También se exhiben las monedas de oro y plata que el Ayuntamiento de Málaga mandó acuñar para la proclamación de Carlos IV o el pendón de esta misma ciudad, de la época de Carlos III.

La cuarta sección, que ocupa la capilla del Palacio Episcopal bajo el título de Luz y Sombra. Teatro y Memoria de la Muerte, está dedicada a las honras fúnebres de los personajes ilustres, en las que destaca los túmulos o catafalcos que se erigían para la ocasión y cuya construcción se recrea ahora en la exposición.

En la quinta sección, El Lenguaje de los Emblemas, se expone el único libro de emblemas realizado en Andalucía, obras que servían de inspiración de los programas iconográficos con un claro fin didáctico y propagandístico.

El epílogo de la muestra, Pervivencia y Reencuentro con la Fiesta, ilustra cómo el Barroco ha seguido impregnando los festejos de los siglos XIX, XX y XXI. Pinturas como el lienzo de Manuel Cabral Bejarano con una procesión decimonónica del Corpus, grabados, ropajes o instrumentos musicales conforman este apartado.

 

 
 

Carro del Víctor y del Parnaso

Domingo Martínez (siglo XVIII)
Óleo sobre lienzo
138 x 193 cm
Museo de Bellas Artes de Sevilla

 
 

  
  

Túmulo de Carlos II

Anónimo (1700)
Grabado
204 x 315 mm
Biblioteca Nacional (Madrid)

Túmulo de Isabel de Braganza

Anónimo (1819)
Libro impreso
36 x 26,5 x 1,5 cm
Universidad de Sevilla

  
  

  
  

Entrada de Felipe V en Sevilla

Pedro Tortolero (1729)
Grabado
25 x 78 cm
Universidad de Sevilla

 
  

 
 

Tarasca de 1663

Mateo y José de Barahona (1663)
Aguada de tinta y colores
38,5 x 29,5 cm
Archivo Histórico de la Villa de Madrid

Paso Procesional de Jesús Nazareno

Anónimo (siglo XVII)
Óleo sobre lienzo
63 x 50 cm
Archicofradía del Silencio de Sevilla

 
 

 
 

Procesión del Corpus y Perspectiva de las Casas del Cabildo

Atribuido a Pedro Tortolero (1738)
Grabado
34,5 x 48,5 cm
Universidad de Sevilla 

 
 

 
 

Canonización de Fernando III

Fernando de la Torre Farfán (1671)
Libro impreso. Grabado inserto
30 x 21 x 4 cm
Universidad de Sevilla

San Miguel Arcángel

Pedro Roldán (1657)
Madera policromada
150 x 84,5 x 58,5 cm
Parroquia de San Vicente (Sevilla)

 
 

 
 

Carro del Agua

Domingo Martínez (1748)
Óleo sobre lienzo
135 x 291 cm
Museo de Bellas Artes de Sevilla

Esta pintura, junto con el Carro del Víctor y del Parnaso -ambas están entre las piezas más interesantes de la muestra-, forma parte de una serie de ocho lienzos que representan los carros triunfales que desfilaron en Sevilla en la Máscara que los obreros de la Real Fábrica de Tabacos organizaron con motivo de la exaltación al trono de Fernando VI y Bárbara de Braganza, en el año 1747. Estos cuadros fueron pintados para ilustrar el libro que sobre esta fiesta publicó Cansino Casafonda en 1748.

 

Novena Entrega en este

 

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