CARLOS DE BORBÓN, DE BARCELONA A NÁPOLES
25/08/2017
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Carlos III Giovanni Maria delle Piane (Molinaretto) |
Introducción Barcelona acoge la única exposición dedicada en Catalunya a Carlos III en su tricentenario, poniendo de relieve la indeleble huella carolina en la Ciudad Condal. Si en 1731 la ciudad fue la jornada más importante en el viaje del Infante (desde dónde zarpó la flota con parte del séquito, equipajes y los ejércitos de Carlos III), en 1759 Barcelona aparece de nuevo como un punto de conexión entre las capitales de los dos más importantes estados mediterráneos del momento: España y las Dos Sicilias. La exposición Carlos de Borbón, de Barcelona a Nápoles, organizada por la Orden Constantiniana de San Jorge y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, está dedicada al itinerario mediterráneo del futuro Carlos III, desde su salida de España como Infante en 1731 hasta su vuelta como rey en 1759, a través de Barcelona. La muestra se inscribe en los actos organizados para la conmemoración del tricentenario del nacimiento del rey Ilustrado, primer Gran Maestre de la Orden Constantiniana perteneciente a la Casa de Borbón. La muestra se articula en torno a tres ámbitos evocadores de los diferentes estadios del itinerario mediterráneo realizado por el futuro Carlos III: su viaje hacia Italia, como príncipe heredero de los ducados farnesianos y del Gran Ducado de Toscana (1731-1734); el nacimiento de la Monarquía de las Dos Sicilias, tras la conquista de los reinos de Nápoles y Sicilia (1734-1759); y, por último, su llegada a Barcelona como rey, en 1759. La exposición tiene lugar en el Palau del Lloctinent, antiguo Palacio de los Virreyes, construido en el siglo XVI, y sede del Archivo de la Corona de Aragón desde mediados del siglo XIX. Durante su reinado, Carlos III tomó importantes medidas protectoras para el Archivo, que en 2018 celebrará el VII Centenario de su fundación. |
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Abdicación de Carlos III Antonio Joli |
La esperanza de un nuevo reinado bajo el signo de la reconciliación El período que evoca la exposición es el de la forja del carácter y la imagen del futuro Carlos III. Si sus victorias militares le habían proporcionado un perfil heroico, su labor de gobierno mostró una nueva forma de reinar que incorporaba una noción moderna de políticas de bienestar público. Aspectos que favorecieron la buena acogida que Barcelona dispensó al nuevo rey, percibido como un nuevo comienzo en las relaciones entre Cataluña y la Monarquía, dejando atrás las heridas de la Guerra de Sucesión. Entre los treinta prestadores de la muestra se cuenta con la representación de destacadas colecciones públicas: el Museo Nacional del Prado de Madrid, Patrimonio Nacional, el Museu Nacional d'Art de Catalunya, el Museu d'Història de Barcelona, la Biblioteca Nacional de España, etcétera. Uno de los rasgos más destacados de la exposición es la extraordinaria movilización de obras de colecciones privadas, en su mayoría inéditas. Destacando los préstamos de la colección del Duque de Calabria -legado de la antigua Casa Real de las Dos Sicilias-, de la Colección Abelló, así como de otros importantes coleccionistas privados de España e Italia. |
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Fernando IV de las Dos Sicilias y su familia ante un monumento ecuestre heroico de Carlos III Filippo Tagliolini |
Infante de España y Príncipe de Italia (1716-1734) Carlos de Borbón y Farnesio era el cuarto de los hijos varones de Felipe V y el primogénito de Isabel Farnesio, segunda esposa del primer Borbón. Desde su nacimiento se convirtió en el centro de la política redentorista española en Italia tras la Guerra de Sucesión. A través de la herencia materna, el Infante estaba llamado a heredar de dos dinastías en declive, los Farnesio y los Médicis, los ducados de Parma, Piacenza y Toscana. A la muerte del último de los Farnesio, en 1731, el Infante emprende un viaje que le llevará a atravesar España bordeando el Mediterráneo, siendo el primer príncipe que visitaba los antiguos reinos de la Corona de Aragón tras la Guerra de Sucesión. Sus visitas a las ciudades de Valencia y Barcelona constituyen etapas determinantes el proceso de normalización de las relaciones entre los antiguos reinos forales y la nueva dinastía. El viaje del Infante sirvió también para impulsar la circulación de personas e importantes intercambios culturales que marcaron el reinado del futuro Carlos III. Su itinerario le llevará hasta Florencia y Parma, pasando por Francia. Dibujos, grabados o esculturas de monumentos a los que se refiere el Infante en sus cartas (Ciudadela de Barcelona, Catedral de Florencia o estatua ecuestre de su bisabuelo Luis XIV en Montpellier) servirán para recrear el Grand tour del Infante. |
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San Pedro llorando Atribuido a Filippo Cocchi |
La epopeya de las Dos Sicilias: la edad heroica del rey ilustrado (1734-1759) En el año 1734 las dinámicas internacionales determinan a España a emprender la conquista de los reinos de Nápoles y Sicilia, perdidos tras la Guerra de Sucesión. El monarca Carlos III encabeza las operaciones militares. La conquista de aquellos antiguos reinos le consagra como encarnación de un viejo ideal heroico. Coronado como rey de las Dos Sicilias y Jerusalén, inaugura un período de prosperidad y reformas en la nueva monarquía borbónica nacida en el Mediterráneo. En este ámbito, se evocará el renacimiento de la monarquía Dos-Siciliana en torno a una dinastía "propia e nazionale": la Casa de Borbón-Dos Sicilias. Precisamente algunas de las más importantes obras expuestas provienen de la colección del Duque de Calabria, Don Pedro de Borbón-Dos Sicilias y de Orleans, depositario de la herencia italiana de Carlos III. Algunas tan ligadas a la vida del soberano como el mosaico de San Pedro llorando (imagen superior), regalo del Papa Benedicto XIV a los reyes Carlos de Borbón y Maria Amalia de Sajonia, en ocasión del nacimiento del Infante Fernando, luego Fernando IV de las Dos Sicilias. |
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Don Carlos rumbo a las Dos Sicilias Giacomo Amigoni |
Reinar desde Barcelona Por último, la exposición evoca la llegada de Carlos como rey a España a través de Barcelona, dónde el nuevo soberano quiso poner los pies para inaugurar su reinado. Esta decisión de empezar a reinar desde Barcelona fue una íntima determinación de Carlos III, contra el consejo incluso de muchos de sus ministros, que recomendaban Cartagena para acelerar la llegada a Madrid. De esta forma el nuevo soberano daba una muestra de sensibilidad a la hora de culminar la reconciliación entre la Corona y el Principado, para dar a Cataluña un pleno encaje en un proyecto reformista de España. Entre otras medidas inscritas en esta lógica de reconciliación, el monarca tomó posesión de su dignidad de Canónigo honorario de la Catedral de Barcelona, antiguo privilegio de los Condes Soberanos de Barcelona; dispuso que se pagase a la ciudad la totalidad de los costes de la estancia de la Corte, e incluso condonó la deuda atrasada del impuesto del catastro acumulada por el Principado de Cataluña. Algunas de las obras que de forma más emblemática evocan esta visita real han sido restauradas para ser mostradas en la exposición. Cabe destacar el Códice de la Catedral de Barcelona que contiene el juramento del Rey como canónigo, las mazas que el Ayuntamiento de la ciudad mandó fabricar para la ocasión, o el importante retrato realizado por Manuel Tramullas que representa a Carlos III como Conde de Barcelona, prestado y restaurado especialmente por la Generalitat de Cataluña, su actual propietaria. |
Hasta el 17 de octubre en el Archivo de la Corona de Aragón (Palau del Lloctinent)
(Carrer dels Comtes 2, Barcelona) Horario: martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas (lunes, cerrado)
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