BARROCO ITALIANO EN EL GABINETE DE DIBUJOS DE LA ACADEMIA DE SAN FERNANDO

13/02/2020


 

 
 
Gian Lorenzo Bernini

 

Presentación

La relevancia del dibujo como un arte esencial y autónomo es hoy, por fortuna, indiscutible. Desde el momento mismo en que la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando fuera oficialmente instituida en Madrid, en el año 1752, se incorporaron importantes conjuntos de dibujos europeos e italianos de los siglos XVII y XVIII. De entre ellos sobresalen los procedentes del entorno del pintor italiano Carlo Maratti, adquiridos en el año 1775, y los encontrados en el Monasterio de Valparaíso, en Zamora, ingresados en el año 1836.

Ambos repertorios, esenciales en la historia del dibujo, han alimentado la selección que ha dado forma a esta exposición con obras centradas en el seicento romano, epicentro del barroco italiano, y una nómina de autores tan atractiva como evocadora, de entre los que sobresalen Gian Lorenzo Bernini, Il Guercino, Alessandro Algardi, Domenichino, Guido Reni, Palma el Joven, Pietro da Cortona, Andrea Sacchi o Carlo Maratti.

La muestra Barroco italiano en el Gabinete de Dibujos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, inaugurada hoy en las salas de exposiciones de Cultural Cordón (Palacio de los Condestables de Castilla. Plaza de la Libertad s/n, Burgos) podrá verse hasta el próximo 13 de marzo, de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas (martes a sábado, domingos y festivos solo mañanas). Los 50 dibujos que la componen se articulan en torno a cinco secciones en las que se desgrana la pugna entre el clasicismo y el barroco en la Italia del siglo XVII.

 

 
 
Il Domenichino

 

El ideal continúa. Melancólicos e intelectuales

Con independencia de que en el germen del dibujo se enunciaran posteriores creaciones, de que sirvieran como bocetos o apuntes, como ejercicios de estilo o como embriones de obras resueltas en otros formatos y soportes, el dibujo es, por encima de todo, una forma de construir una nueva realidad.

El peso de la tradición clásica explica una de las principales corrientes en el arte italiano del siglo XVII. Bajo su influjo los artistas procedentes de Bolonia como Il Domenichino, Guido Reni o Giovanni Lanfranco dominarán la escena romana en las primeras décadas del siglo XVII.

 

 
 
Alessandro Algardi

 

Una puerta hacia el pleno barroco. Apasionados y emotivos

Sin duda será Il Guercino el artista más versátil y el dibujante más fecundo de este período, pero la figura máxima del arte barroco del seicento italiano fue Gian Lorenzo Bernini.

Tras Bernini se alza Alessandro Algardi como el escultor más admirado en el siglo XVII. Pier Francesco Mola, poseedor de un dibujo agitado con trazos rápidos y Pietro da Cortona, conforman este capítulo.

 

 
 
Carlo Maratti

 

Un nuevo clasicismo. Sobrios y mesurados

Cuando gran parte de Italia parecía decidida a aceptar las innovaciones del barroco, de nuevo una generación de artistas reclama atención para la forma depurada y la preeminencia del dibujo. El clasicismo, y su idea de belleza y equilibrio, encuentra en autores como Andrea Sacchi y Carlo Maratti su natural continuidad.

El magisterio de Maratti se extendió a Giuseppe Chiari, Andrea Procaccini y Giuseppe Passeri, todos ellos representados en esta exposición. Juntos forjaron un ideal de belleza caracterizado por la claridad del dibujo, la síntesis compositiva y la sensación de intemporalidad que anuncia la llegada del neoclasicismo.

 

 
 
Carlo Maratti

 

La experiencia de dibujar. La alargada sombra de Maratti

En 1775 la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando incorporó a sus fondos un importante conjunto de obras de Maratti y de sus seguidores. Son apuntes y dibujos preparatorios que habrían de servir para apuntalar el modelo educativo que la institución perseguía en la formación de artistas en nuestro país.

En la Roma de la segunda mitad del siglo XVIII el taller de Maratti no tenía rival. Suyos fueron los trabajos más importantes, y tanto clero como aristocracia se disputaron su atención. Por su parte, Sacchi marcó una senda a sus seguidores: pocas figuras, narración clara y apego a la tradición poética de la pintura antigua.

 

 
 
Andrea Procaccini

 

El lugar del dibujo. Autoridad y enseñanza

Las Academias tuvieron en Rafael Sanzio (Urbino, 1483 - Madrid, 1520), artista del que se conmemora en 2020 el quinto centenario de su fallecimiento, una de sus referencias. Rafael representa en la plástica italiana la categoría absoluta, el fiel que determina el balance artístico.

Las Academias aspiraban a una formación universal: teórica, reflexiva y, por supuesto, práctica. Como agentes principales del gusto neoclásico que fueron, recurrieron a los valores seguros del pasado: la escultura griega y romana y el Renacimiento canónico.

En el conjunto de dibujos adquiridos por la Academia de Bellas Artes en el año 1775 se encuentra un interesante grupo con copias de los frescos de Rafael en la Villa Farnesina de Roma. De algún modo son "academias" de "academia". Transcripciones casi coetáneas de quien los clasicistas barrocos consideraban su faro.

 

 
 
Guido Reni

 

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