COSMOS. LA FRONTERA CINEMATOGRÁFICA DEL CINE RUSO

Richard Peña


 

 
 

AELITA, REINA DE MARTE

Yakov Protanazov
URSS/1924/120 minutos

 

Quizás la primera película que utilizó la posibilidad del viaje interplanetario como el tema principal de la obra, Aelita, Reina de Marte está basada en la novela, aún muy popular, de A.N. Tolstoi. Un ingeniero brillante y un tosco soldado viajan al planeta rojo y descubren que está habitado por seres humanos sumisos, completamente dominados por una reina de hierro, la magnífica Aelita (Yulia Solntseva, que después se casó y dominó al realizador ucraniano Aleksandr Dovzhenko). Surge una rebelión contra Aelita, y nuestros héroes buscan la manera de escapar. Liberada de la lógica, la dirección de arte de la película -llena de figuras básicas y contrastes fuertes- deriva de los principios del constructivismo soviético.

 

Muchas revoluciones políticas y sociales -como las de China, México e Irán- son, en efecto, “restaurativas”; es decir, tratan de retrotraer a la nación al momento de su pasado más glorioso. Pero este no fue el caso de la Revolución Rusa: desde su inicio, sus dirigentes sentían la necesidad de eliminar el pasado, abandonando todo lo ligado al antiguo régimen y marchar intrépidamente hacia un futuro luminoso y muy distinto, o así lo imaginaban.

 

 
 

EL HOMBRE CON LA CÁMARA

Dziga Vertov
URSS/1929/68 minutos

 

No es necesario presentar una de las obras-maestras del cine. Esta reflexión extraordinaria de Dziga Vertov sobre la sociedad soviética del momento y el lugar del cine en ella es un ejemplo de la llamada “sinfonía urbana,” un catálogo de visiones y ruidos de la vida urbana. La película transcurre en un día, el amanecer de los ciudadanos representa el comienzo de la maquinaria del mundo contemporáneo. Para Vertov, el primero en salir de su casa es “el hombre con la cámara,” personaje protagonizado por su hermano Mikhail Kaufman, un ciudadano armado con un tipo de “súper-maquina,” la cámara cinematográfica, que podía extender infinitamente la capacidad del ojo humano -y la conciencia-, revelando aspectos del mundo y la sociedad no visibles a la experiencia cotidiana. La música que acompaña una versión es del inglés Michael Nyman.

 

La ruptura con el régimen del pasado fue expresada de varios modos: en los años 20 del siglo pasado, por ejemplo, el énfasis y el apoyo al arte vanguardista fue parte de este proyecto general de crear el “nuevo hombre (y mujer)” soviético, alguien con el objeto de lograr una visión de la sociedad del futuro.

 

 
 

REVOLUCIÓN INTERPLANETARIA

Z. Komissarenko, U. Merkulov y N. Hodataev
URSS/1924/9 minutos

 

Aelita, Reina de Marte fue un éxito tan grande cuando se estrenó que mereció una sátira ese mismo año. También Revolución Interplanetaria ofrece una visión política: en 1924, el año de la muerte de Lenin, el Partido Comunista empieza a abandonar la política de fomentar la “revolución mundial,” y por tanto, la rebelión de las masas marcianas fue vista como un poco anticuada.

 

Cuando la marea política empieza a cambiar en los años 30, la práctica del arte vanguardista casi desaparece, pero el tema de una ruptura con el pasado se sigue encontrando en algunos géneros populares, especialmente literatura y cine. Uno de ellos fue, el llamado “Eastern” soviético, historias de aventuras que suceden en las repúblicas soviéticas de Asia Central -en gran parte islámicas- en las que soldados, militantes, políticos o intelectuales, desafían a las sociedades tradicionales, preparando el terreno para el establecimiento del régimen comunista.

 

 
 

EL VIAJE CÓSMICO

Vasili Zhuravlev
URSS/1936/70 minutos

 

La primera película sonora de sci-fi soviética desde la popularísima Aelita, Reina de Marte en el año 1924, es El Viaje Cósmico, que cuenta la historia de Pavel (Sergei Komarov, que también trabajó con Pudovkin). Harto de las restricciones impuestas por el “Instituto de Viajes Interplanetarios de Moscú,” Pavel expropia un navío intergaláctico y sale en dirección a la luna. Llena de efectos especiales, El Viaje Cósmico, sin embargo, ofrece una profecía del futuro tecnológico fuertemente realista. Uno de los principales teóricos sobre viajes intergalácticos, Konstantin Tsiolkovsky, fue consejero para este proyecto (también fue el autor de la novela que inspiró el guion, titulada Fuera de la Tierra). Tsiokovsky ofreció más de treinta planes detallados de varios “súper-aviones” que fueron considerados por el ejército soviético. Aunque el navío se llama “Stalin”, se desprende un sentido anti-conformista e individualista en la película, lo que quizás explique porque el realizador, el ucraniano Zhuravlev, hizo pocas películas tras el rodaje de El Viaje Cósmico.

 

Otro, comienza ya en los años 20 y se centra en el interés por los viajes interplanetarios y la ficción científica (lo llamado sci-fi) en general. En esta época se publicaron un enorme e impresionante cuerpo de novelas, cuentos y guiones de sci-fi, la gran mayoría completamente desconocidos fuera de Rusia.

 

 
 

LA LLAMADA DE LOS CIELOS

Mikhail Karyukov y Aleksandr Kozyr
URSS/1959/80 minutos

 

La competencia entre los Estados Unidos y la URSS para conquistar las galaxias fue intensa, cada país gastó fortunas buscando tener el honor de ser el primero en llegar a la luna u otro planeta. La Llamada de los Cielos es la historia de dos misiones intergalácticas rivales; una con la esperanza de llegar hasta Marte y la otra a la Luna. Pero en vez de cumplir sus objetivos, las dos chocan con un asteroide, por lo que tienen que descubrir una manera de cooperar. Los paisajes extraterrestres son simplemente fabulosos; también la imagen de la Tierra rodeada por miles de navíos, satélites y otros objetos fue una premonición del futuro. El productor y cineasta estadounidense Roger Corman compró los derechos de la película, y usó la historia y hasta algunas secuencias para su propia gran obra de sci-fi, La Batalla Más Allá del Sol, retomada después por un joven y muy ambicioso cineasta, un tal “Thomas Colchert,” que hoy es conocido como Francis Ford Coppola.

 

Ambos, los “Easterns” y los films sobre viajes interplanetarios, ofrecieron una visión de ruptura con el pasado y acercaron lugares y estilos de vida exóticos al público soviético, tan alejado del resto del mundo. Las películas de sci-fi también sirvieron como celebraciones de la ciencia y la tecnología, tan importantes en la ideología comunista. Por supuesto, la sci-fi soviética hablaba también de la actualidad soviética como de un futuro imaginado. La irrepetible película titulada Aelita, la Reina de Marte, estrenada en el año 1924, ofrece una reflexión de Rusia antes de la revolución, en ella lo que ocurre en el planeta Marte dominado por una reina suprema recordaba al público lo que ellos habían sufrido desde los malos tiempos de los Romanoffs.

 

 
 

ES DIFÍCIL VIAJAR A LAS GALAXIAS

Richard Viktorov
URSS/1981-2001/118 minutos

 

El navío intergaláctico "Pushkin" se dirige intrépidamente donde ninguna otra nave ha llegado y en el espacio más profundo encuentra un navío abandonado y lleno de cadáveres. Hay, sin embargo, un superviviente, una criatura llamada Niya (la actriz Yelena Metyolinka, extraordinaria), quien busca ayuda de los terrestres para restaurar su planeta Dessa, ahora gravemente olvidado a pesar de su anterior grandeza. Colaborando con el conocido escritor Kir Bulvchyov, el realizador Richard Viktorov creó una interesante obra kitsch; sobre todo en los trajes estilo “mod”, los mercenarios intergalácticos y las mujeres biónicas, sin olvidar el villano, un nano capitalista que es el responsable de la destrucción de Dessa. La película estaba dirigida a la juventud soviética con el mismo vigor que Star Trek fue vendida al público americano juvenil. Pero más allá de las ropas y personajes bien estereotipados, Es Difícil Viajar a las Galaxias tiene una fuerza emocional, expresando más de una vez esa creencia en un futuro mejor para todos.

 

El Viaje Cósmico critica la burocracia, mostrando como ésta puede ahogar la iniciativa particular. La guerra fría se produce en el espacio interastral en La Llamada de los Cielos, mientras que en Es Difícil Viajar a las Galaxias se muestran los esfuerzos para reparar y renovar los países (o los planetas) destruidos por el capitalismo. Finalmente, Los Primeros en la Luna recuerda la obsesión en los primeros años pos-soviéticos por las revelaciones de algún aspecto de la Unión Soviética, desde entonces completamente escondida al público, un tipo de historia secreta que sugiere que quizás los comunistas no eran tan tontos como parecían. El gran clásico de Dziga Vertov, El Hombre con la Cámara, es una obra, si no rigurosamente “sci-fi,” si llena de la misma fe tecnológica en el futuro soviético.

 

 
 

PRIMEROS EN LA LUNA

Alexei Fedorchenko
Rusia/2005/76 minutos

 

¿Piensas que fueron Neil Armstrong y Buzz Aldrin? Bien, estás equivocado, porque como la perturbante película de Alexei Fedorchenko muestra, un cosmonauta soviético, Ivan Kharlamov, en el año 1938, fue a la Luna y regresó, manejando su navío súper-experimental (y súper-secreto) hasta Chile, desde donde se embarcó en un viaje peligrosísimo a través del Océano Pacífico, cruzando China, y Mongolia y llegando finalmente a la Madre Rusia. La película de Fedorchenko, además de ser histórica, es una expresión del espíritu utópico ya que muestra las infinitas posibilidades de la ingenuidad humana que caracterizó la visión de muchos artistas, antes de que la realidad del sistema soviético fuera revelada.

 

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