LÁGRIMAS DE EROS


 

El Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid presentan Lágrimas de Eros, una gran exposición dedicada a los tormentos de la pasión: el lado oscuro del deseo sexual.

La muestra lleva el título del último libro del escritor Georges Bataille, Les larmes d'Éros, y se inspira en algunas de las ideas del erudito francés sobre el erotismo, como la dialéctica prohibición/transgresión o la identificación de lo erótico con el sacrificio religioso.

La exposición tiene un carácter total, pansexual, e incluye todas las orientaciones y nichos del deseo: la mirada masculina y la femenina, lo hetero y lo homo, voyeurismo y exhibicionismo, bondage y sadomasoquismo, los fetichismos... Todas esas especialidades se reconocen en el gran repertorio de los mitos de Eros, tanto los que proceden del Olimpo grecorromano como los que vienen de la Biblia. Se ilustra la pervivencia de esos mitos hasta nuestros días y su transformación en la época moderna, que les ha dado nuevos sentidos perversos.

La exposición Lágrimas de Eros -que reúne 121 obras, entre pinturas, esculturas, fotografías y vídeos- está organizada temáticamente, con cada sala dedicada a uno de los grandes mitos de Eros.

El recorrido de la muestra se centra en el arco que va desde el romanticismo al simbolismo y de éste al surrealismo y a lo contemporáneo, aunque incluye también saltos atrás, flashbacks hacia el Renacimiento y el Barroco. Dentro de cada capítulo se acentúa el diálogo entre el arte de otros siglos y la creación actual.

A través de las diversas épocas y medios artísticos, el espectador verá reaparecer una y otra vez ciertos motivos simbólicos, como las lágrimas, la ola y la espuma del mar, la cabellera, la serpiente, las ataduras de cuerda o de carne que dibujan la figura siempre igual y siempre cambiante de Eros.

 

 
NACIMIENTO DE VENUS

 

Según Hesíodo, Afrodita (Venus en la versión latina) surgió ya adulta del semen de Urano caído al mar. Esa Venus recién nacida, todavía inocente pero armada con todos sus recursos de seducción, aparece en Lágrimas de Eros en las obras de dos pintores académicos del siglo XIX, los franceses Eugène Emmanuel Amaury-Duval (imagen superior) y William-Adolphe Bouguereau, y en una escultura de Auguste Rodin.

Frente a ellas, dos interpretaciones actuales del mito, inspiradas en la Venus de Botticelli: una fotografía de Rineke Dijkstra (la versión candorosa) y una pintura de John Currin (de ingenuidad sólo aparente).

 

 
EVA Y LA SERPIENTE

 

En su imagen clásica, la Caída es una escena simétrica, con Adán a un lado y Eva al otro, separados por el árbol en torno al cual se enrosca la serpiente. Pero en la época moderna, los artistas se olvidarán de Adán para concentrarse en la complicidad entre la mujer y la serpiente, que juegan y danzan en la intimidad.

En este capítulo destacan las obras de Franz von Stuck, Paul Gauguin, Toulouse-Lautrec (imagen superior), así como la famosa Encantadora de Serpientes de Henri Rousseau, dialogando con fotografías contemporáneas como la imagen de Nastassja Kinski por Richard Avedon y la de Rachel Weisz por James White.

 

 
ESFINGES Y SIRENAS

 

La esfinge y la sirena son dos monstruos mitológicos (terrestre y acuático) que encarnan los peligros de la seducción. En esta sala, las esfinges decimonónicas de Gustave Moreau o Elihu Vedder coexisten con las actuales de Robert Mapplethorpe, Louise Bourgeois o Marc Quinn. Y las ninfas o sirenas de Camille Corot, Gustave Courbet (imagen superior), Edward Burne-Jones y Franz von Stuck se enfrentan a una fotografía de Tom Hunter.

 

 
LAS TENTACIONES DE SAN ANTONIO

 

El tema clásico del eremita asaltado por una serie de visiones perturbadoras de inspiración diabólica introduce en escena al voyeur, el mirón, y su extraña actitud, a la vez participante y distante, activa e inactiva. En esta sección se incluyen obras de Francesco Furini, Paul Cézanne (imagen superior), Franz von Stuck, Pablo Picasso y Antonio Saura.

 

 
EL MARTIRIO DE SAN SEBASTIÁN

 

Capitán de la guardia pretoriana y favorito de Diocleciano, Sebastián es condenado por el Emperador a ser asaeteado por sus propios arqueros. La imagen del joven atado al árbol, desnudo y atravesado por las flechas, con una expresión entre la agonía y el éxtasis, fue desde el Renacimiento un pretexto para el disfrute de los sentidos y terminó convirtiéndose en el icono gay por excelencia.

En esta sala destacan las pinturas de Agnolo Bronzino, Guido Reni, José de Ribera (imagen superior) y Gustave Moreau, así como una magistral escultura de Gian Lorenzo Bernini.

 

 
ANDRÓMEDA ENCADENADA

 

Andrómeda es el contrapunto femenino de Sebastián en nuestro díptico del bondage o esclavitud erótica. Encadenada a la roca y amenazada por el monstruo marino, Andrómeda será rescatada por Perseo. En el año 1989, John de Andrea lleva a cabo una recreación hiperrealista del mito en polivinilo policromado al óleo (imagen superior).

La historia permite a pintores como Peter Paul Rubens y John Everett Millais explotar el sugerente contraste entre la carne desnuda y la armadura negra del héroe. Los surrealistas Salvador Dalí, Óscar Domínguez, Roland Penrose y Hans Bellmer evocan implícitamente el mito de Andrómeda en sus manipulaciones sádicas del cuerpo femenino.

 

 
EL BESO

 

El beso es la imagen de la consumación amorosa, donde los amantes luchan por superar sus propios límites individuales para confundirse en un solo ser. Pero ese intento entraña a veces una violencia abierta o latente, una pasión caníbal por devorar al otro o por vampirizarlo, ilustrada en las obras de Edvard Munch, Auguste Rodin, Franz von Stuck, Max Ernst, René Magritte, Andy Warhol (imagen superior) y Marlene Dumas.

En una sala aparte se muestran tres de las famosas vídeo instalaciones del artista estadounidense Bill Viola, relacionadas con la pareja humana y la fusión de sus límites.

 

 

Si en la primera parte de la exposición Lágrimas de Eros, que tiene lugar en el Museo Thyssen-Bornemisza, se desvelaban los peligros mortales de la pasión erótica, en la segunda parte, en la Sala de las Alhajas de Caja Madrid, es la muerte la que se ve erotizada.

La agonía se asimila al éxtasis amoroso y la muerte aparece bajo un doble aspecto: o bien suavizada y embellecida como hermana del sueño o presentada con sus rasgos más macabros.

 

 

 
APOLO Y JACINTO

 

El joven Jacinto murió accidentalmente jugando a lanzar el disco con su amante Apolo. El llanto por Jacinto (versión homoerótica del lamento de Venus por Adonis) fue objeto de una presentación grandiosa y teatral pero distanciada en la obra maestra de Tiépolo de la Colección Thyssen.

En las aproximaciones posteriores al tema de los pintores neoclásicos franceses Jean Broc (imagen superior), Emile Blondel y Jean Dubuffet seguiremos la génesis de un tratamiento más íntimo y cercano del amor homosexual.

 

 
EL SUEÑO DE ENDIMIÓN

 

Cuando la diosa de la Luna se enamoró del bello pastor Endimión, logró que Zeus le concediera al mortal la eterna juventud y que lo hiciera dormir para siempre, para poder contemplarlo cada noche.

Con Endimión, el cuerpo masculino aparece vulnerable y rendido, convertido en pasivo objeto erótico. La selección incluye piezas canónicas como las de Rubens, Guercino, Anne-Louis Girodet o Antonio Canova, y alcanza hasta el reciente video de Sam Taylor-Wood que representa a David Beckham durmiendo (imagen superior).

 

 
CLEOPATRA O LA AGONÍA VOLUPTUOSA

 

En las representaciones decimonónicas del suicidio de la faraona egipcia Cleopatra, envenenada por el áspid, las posturas de la agonía coinciden con las del orgasmo.

Otra bella suicida, Ofelia, queda plasmada en las obras de Gregory Crewdson y Tom Hunter (imagen superior). Por su parte los surrealistas, desde Man Ray hasta Dalí y Paul Delvaux, celebran en sus desnudos la identificación entre la muerte y de la petite mort, entre la aniquilación y el éxtasis.

 

 
MAGDALENA PENITENTE

 

Magdalena, la pecadora arrepentida por antonomasia, se retira a hacer penitencia: desnuda o vestida sólo con su larga cabellera, llora y medita ante el libro, la cruz y la calavera.

En las representaciones de Luca Giordano, Canova, Jules Joseph Lefebvre (imagen superior), Kiki Smith, Puvis de Chavannes y Marina Abramovic se alternan la mortificación de la carne y la indulgencia sensual.

 

 
CAZADORES DE CABEZAS

 

En las historias bíblicas de Judith y Holofernes, Salomé y el Bautista y David y Goliath, la cabeza cortada, exhibida como trofeo, cobra una extraordinaria intensidad pasional.

La decapitación como metáfora de la castración a manos de una femme fatale (o de un “efebo fatal”) se ilustra con obras de Francesco del Cairo, Valentin de Boulogne, Jacob van Oost, Guercino, Giovanni Battista Tiepolo, Benjamin Constant, Lucien Lévy-Dhurmer (imagen superior), Franz von Stuck y Cindy Sherman.

 

Desde el 20 de octubre de 2009 hasta el 31 de enero de 2010. Horario: martes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas.

 

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