RESTAURACIÓN DE AETOS RESTAURA PARA ALMERÍA
Enrique Salvo Rabasco. Con información de Sergio Cabaco (08/02/2022)
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Estado final Foto: Luis Manuel Gómez Pozo |
El pasado 5 de febrero se repusieron al culto las tallas del Santísimo Cristo de la Redención, María Santísima de la Piedad, Santa María Magdalena y María de Cleofás, que forman parte del misterio almeriense del Sagrado Descendimiento, tras los trabajos de restauración llevados a cabo por Enrique Salvo Rabasco (Aetos Restaura), licenciado en Historia del Arte y titulado superior en Restauración de Bienes Culturales. Las imágenes que nos ocupan fueron llevadas a cabo por el escultor e imaginero granadino Eduardo Espinosa Cuadros entre los años 1946 y 1948. Todas ellas se hallan realizadas en madera de pino, talladas y policromadas a tamaño natural. Este conjunto procesional se completa con las tallas de San Juan Evangelista y los conocidos como "santos varones" (San José de Arimatea y Nicodemo), igualmente de Espinosa Cuadros, las cuales fueron restauradas en el año 2014 también por Salvo Rabasco. Todas las figuras del misterio son de talla completa, aunque, a excepción del Cristo de la Redención, se hallan revestidas con telas naturales. El atuendo con el que aparecen las figuras femeninas en las fotografías que acompañan la noticia ha corrido a cargo del vestidor Álvaro Perogil Galianez. La Hermandad del Silencio de Almería, a la que pertenece el grupo escultórico del Sagrado Descendimiento, comenzó las gestiones para llevar a cabo estos trabajos alarmados por el estado de conservación que presentaban las imágenes del Cristo, la Virgen y las Marías. Por una parte, las carnaciones de la imagen del Santísimo Cristo de la Redención habían tornado a una tonalidad parduzca que desvirtuaba sus valores escultóricos. Asimismo, hacía tiempo que se venían observando graves deterioros en su estructura, con movimiento de ensambles, sobre todo en los brazos, la espalda y el torso. La posición en la que suele figurar el Señor y su escorzo contribuían a que las tensiones generadas y los materiales empleados en anteriores intervenciones agravaran la situación. Por su parte, la Virgen de la Piedad, Santa María Magdalena y María de Cleofás habían sido dotadas de una estructura anatómica interior absolutamente incompatible con el cometido para el que fueron concebidas: formar parte de un grupo escultórico y estar expuestas al culto. Además, las patologías citadas en el Cristo se reproducían en las mismas: profusión de grietas, movimiento de ensambles y aplicación de añadidos inestables que catalizan todos estos deterioros tan graves cuando se trata de imágenes de madera y procesionales. El oscurecimiento de la capa pictórica y la pérdida de matices era algo a todas luces evidente, aunque era solo la punta del iceberg de una gran cantidad de problemas que hubieron de ser subsanados. |
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Cristo de la Redención Fotos: Luis Manuel Gómez Pozo |
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Virgen de la Piedad Foto: Luis Manuel Gómez Pozo |
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María Cleofás Foto: Luis Manuel Gómez Pozo |
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María Magdalena Foto: Luis Manuel Gómez Pozo |
Tras llevar a cabo los análisis pertinentes que nos permitieran acometer el proyecto con garantías, se comenzó a trabajar en las imágenes. Todo en la restauración, que ha durado seis meses, se hizo con dignidad y destinada a realzar los valores escultóricos de unas imágenes de ya cierta antigüedad y un gran valor artístico. Bajo la capa de pintura pudimos constatar la existencia del tono base con ciertos matices sobre el que poder actuar para devolver al Cristo de la Redención unas cualidades pictóricas que realzaran y complementaran su anatomía e iconografía. Concluida la limpieza, se procedió a consolidar los desperfectos estructurales, siendo éstos más graves en brazos y espalda (entorno de la zona de anclaje) mediante el uso de diversos consolidantes específicos de restauración. Basándose en los resultados obtenidos y una vez estabilizada estructuralmente la talla, se procedió a la configuración cromática de la misma mediante la aplicación de sucesivas capas que permitieran su adecuación a la iconografía representada, así como una perfecta estabilidad de acabados. Tras la celebración religiosa de las 20:00 horas, también el pasado 5 de febrero, en la parroquia almeriense de San Agustín, Enrique Salvo Rabasco llevó a cabo una exposición sobre los trabajos de restauración realizados. Dicha presentación se encuadra dentro del nutrido programa de actos que la Hermandad del Silencio de Almería está celebrando con motivo de su LXXV aniversario. El conjunto escultórico del Sagrado Descendimiento de Almería escenifica el momento en que el cadáver de Cristo es descendido del madero por los santos varones y recogido por la comitiva fúnebre para proceder a amortajarlo. San Juan sostiene las piernas de Jesús, aún flexionadas por la postura adoptada en el madero, mientras José de Arimatea y Nicodemo aguantan los brazos para evitar un brusco desplome del cuerpo. El Cristo de la Redención (1947) es una obra especialmente interesante de Espinosa Cuadros. El modelado anatómico ofrece un tipo robusto, con afanosa representación de músculos, tendones y venas, y un paño de pureza plegado al centro que envuelve su desnudez. La cabeza se inclina hacia la derecha, al tiempo que su larga cabellera, peinada al centro, cae hacia adelante y sobre los hombros. El semblante, de marcados rasgos hebraicos, conserva la expresión de dolor y abatimiento. Su nariz es afilada y la boca se halla entreabierta. Las carnaciones son oscuras, suavizando sensiblemente su autor la recreación de las señales de la Pasión. |
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Rostros del Cristo y la Virgen. Estado final Fotos: Luis Manuel Gómez Pozo |
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