RESTAURACIÓN DE UNO DE LOS MEJORES RETABLOS RENACENTISTAS DEL PAÍS VASCO

28/07/2020


 

 

Los trabajos, que finalizarán próximamente, han sido practicados sobre el retablo mayor de la Iglesia de San Pedro del municipio vasco de Morillas (Álava), un conjunto pictórico que se encuentra entre los mejores del Primer Renacimiento en el País Vasco, que ha necesitado una inversión de casi 70.000 euros desde que, en 2017, se determinase un importante deterioro debido a las deficiencias del edificio y su entorno.

Este retablo había sido revisado varias veces por el personal técnico del Servicio de Restauración de la Diputación Foral de Álava y fue en 2017 cuando se observó que presentaba un estado de conservación pésimo. El retablo estaba cubierto de un estrato de microorganismos y colonias de hongos debido a las condiciones de humedad excesiva en el interior del templo, ya que el edificio había estado más de un año con el tejado del pórtico hundido y su fachada norte totalmente rodeada y acorralada por la ladera y su arbolado.

Gracias a la colaboración de una comisión mixta formada por la Diputación y el Obispado se pudo dotar de un tejado nuevo al templo parroquial, y además la Junta Administrativa se encargó de la eliminación de la vegetación del perímetro de la fachada norte. En 2018, cuando el edificio estuvo rehabilitado, se acometió una intervención de urgencia con el fin de frenar el deterioro sobre las capas pictóricas que estaban causando los microorganismos. Es durante el transcurso de los años 2019 y 2020 cuando se efectúa el estudio y el tratamiento de restauración integral del retablo.

Los principales estudios y análisis realizados han sido la reflectografía infrarroja, con la que se han observado cambios de composición y se ha visto claramente el dibujo preparatorio oculto por la capas de policromías. Por otro lado, con los análisis químicos se han identificado la composición y la técnica pictórica del retablo, destacando una paleta de colores muy vistosa con predominio del azul de azurita, carmín, amarillo, tierras, lacas verdes, plateados y dorados.

El tratamiento de restauración ha consistido en la eliminación de suciedad superficial, barnices oxidados, repintes, fijación de capas pictóricas, estucado y reintegración.

Este retablo se ha restaurado a través del convenio de la Comisión mixta, Diputación-Obispado y bajo la dirección técnica del Servicio de Restauración de la Diputación Foral de Álava, con una inversión de 15.899,40 euros en la intervención de urgencia de 2018 y de 53.748,20 euros en la restauración del retablo a lo largo del periodo comprendido entre 2019 y 2020. En total, una inversión de 69.647,6 euros.

El retablo Mayor de San Pedro de Morillas, calificado como Bien Cultural con categoría de Monumento desde el año 2001, es un retablo, datado en el siglo XVI, de pintura sobre tabla con una estructura arquitectónica de tipo fachada y casillero. Fue realizado por Martín de Oñate y su taller, aunque su conclusión corrió a cargo de Pedro López de Marieta y Tomás de Oñate, hijo de Martín de Oñate.

La calle central está presidida por la talla de San Pedro como papa en cátedra, la Asunción, el Calvario y el Padre Eterno. En el banco se sitúan los doce apóstoles reunidos en grupos de tres. En el primer cuerpo se narra la vida del titular con la Vocación en el lago de Tiberíades, Curación de un lisiado ante la Puerta Hermosa del templo, San Pietro in Vincoli y su Martirio en la cruz invertida. En el segundo cuerpo acompañan a la Asunción de la Virgen las pinturas de la Anunciación, Visitación, Nacimiento y Epifanía. En el ático se sitúa a Cristo con la Cruz a cuestas y la Lamentación sobre Cristo muerto, dos escenas flanqueadas en los extremos por los profetas del Antiguo Testamento Isaías y Jeremías prefigurando la Nueva Ley, y en la parte superior, enmarcadas en sendos semicírculos, dos santas mártires.

Estilísticamente, el retablo responde a las características del Manierismo rafaelesco con una pintura de estilo lineal, con algunas formas y perspectivas de cierta ingenuidad y pequeños errores y desproporciones propias de la pintura local. Como es habitual en estos centros, en la creación de esquemas compositivos se advierte un abuso del grabado de origen nórdico, especialmente láminas de Durero y Lucas de Leyden. Menos habituales son las deudas italianas, pero también se advierten en la Curación de un lisiado ante la Puerta Hermosa del templo que recuerda un grabado rafaelesco de Marcantonio Raimondi.

Además de tratar los habituales temas cristológicos y pasionarios, se hace hincapié en la vida de San Pedro, representado al titular como papa, con escenas pictóricas que van de la vocación al martirio, pasando por dos episodios milagrosos. Los apóstoles en el banco, agrupados de tres en tres, son el soporte del resto de los temas, que son coronados por el ámbito celestial en el que se sitúa el Monte Calvario, el Padre Eterno y los profetas Isaías y Jeremías que, por su situación en los extremos, prefiguran al Nuevo Testamento. 

 

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