ANTONIO DE RIBERA Y SUS APORTACIONES AL ARTE ANDALUZ DEL SIGLO XVIII
10/01/2023
![]() |
Foto: Manuel Pérez |
La última publicación del historiador malagueño Antonio Fernández Paradas lleva por título Entre estucos, retablos y esculturas, el maestro Antonio de Ribera y sus aportaciones al arte andaluz del Setecientos, y ha sido publicada en el libro La Cultura nos hace humanos (Pamplona, Thomson Reuters Aranzadi). Según dicha publicación de carácter colectivo, disponible tanto en formato papel como en eBook, la Universidad, como el dios Jano, presenta dos caras de un único rostro: una mira hacia la investigación e innovación (sean de naturaleza formal, de contenidos o ambos) y la otra hacia los discentes a quienes transmite los logros hallados en unas aulas cada vez más tecnologizadas. El capítulo de Paradas se centra sobre todo en el arte escultórico y retablístico de Antonio de Ribera, gran figura de la escuela barroca antequerana del siglo XVIII pese a que son prácticamente inexistentes las noticias biográficas en torno a su persona, desconociéndose por ejemplo sus fechas de nacimiento y muerte. Su universo profesional, en cambio, arroja notables luces. Disponemos de un arco de obra documentada que se sitúa entre 1715 y 1733, dieciocho años en los que Antonio de Ribera tuvo una prolífera y variada producción. Desde el punto de vista de la dispersión de la obra, las producciones de Antonio de Ribera llegaron a las localidades de Estepa, Antequera, Lucena, Puente Genil, Vélez-Málaga y Ronda. Antonio de Ribera fue un maestro polifacético que se desenvolvió a la perfección en diversas materias del arte de la talla, como retablista, escultor o estuquista, además de tener amplia destreza en el arte del dibujo y el diseño. Paradas constata que realizó al menos quince retablos, una peana y seis obras pertenecientes al arte de los estucos en camarines, bóvedas y otros recintos sagrados. Entre dichas obras se encuentran el retablo mayor de la iglesia antequerana de los Remedios; el del Nazareno de Antequera; los retablos de San Miguel y del Bautista en el convento estepeño de Santa Clara; los estucos de la sacristía del hospital antequerano de San Juan de Dios, o la cúpula del crucero y la bóveda del presbiterio del santuario de Araceli (Lucena), este último bajo el diseño de Antonio de Castro Hurtado (imagen superior). |
www.lahornacina.com