RESTAURACIÓN DEL CENOTAFIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES DE ÁVILA
04/01/2007
El cenotafio de los santos niños mártires de Ávila, Vicente, Sabina y Cristeta, conservado en la basílica románica que lleva el nombre del primero, ha recuperado su policromía original del siglo XV tras la restauración realizada por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León. Esta obra, a la que tradicionalmente se ha denominado sepulcro, es en realidad un cenotafio, es decir un monumento funerario que no aloja en su interior los restos de San Vicente, martirizado en el siglo IV junto a sus hermanas Sabina y Cristeta, por no querer renunciar a su fe cristiana. Se trata de una escultura tardorrománica (siglos XII-XIII) realizada en piedra y con elementos propios del gótico, cuya estructura arquitectónica consta de dos pisos y tres naves donde aparecen labradas escenas de los santos y de su martirio, junto a otras del Nuevo Testamento. El cenotafio se encuentra inscrito en un baldaquino de madera, incorporado en el siglo XV, que presenta un zócalo y cuatro columnas de piedra granítica policromadas, y coronado por un tejadillo de madera policromada y dorada. La primera, románica original y de colores vivos, se encuentra en el estrato más profundo, por encima del cual aparece un repinte correspondiente a la época en la que se añadió el baldaquino y que respeta los colores originales, salvo algunas excepciones. La última capa, con un grosor de un milímetro, y la que hasta hace un año podía verse, correspondía a finales del siglo XVIII o principios del XIX y aportaba a la obra un aspecto blanquecino y marmóreo. |
Fotografía a color de ABC
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