RESTAURACIÓN DE LOS VITRALES GÓTICOS DE SANTA MARIA DEL MAR

30/01/2019


 

 

La Basílica de Santa Maria de Mar recupera sus vitrales góticos del siglo XIV. Por primera vez en siglos se pueden volver a ver in situ los dos únicos vitrales preservados azarosamente de los terremotos, bombardeos y disturbios que ha vivido la ciudad de Barcelona a lo largo de su historia.

Tras un cuidadoso proceso de limpieza, enmarcado e iluminación, los vitrales góticos de Santa Maria de Mar vuelven a lucir dentro del templo para el que fueron pensados. Con esta acción, que sigue rigurosamente los criterios vigentes en materia de conservación preventiva, se pretende acercar el patrimonio histórico artístico de este emblemático templo al público y, de paso, ponerlo en valor. Esta iniciativa ha sido fruto de la colaboración entre el equipo directivo de la parroquia de Santa Maria de Mar, la empresa "Riosta Barcelona", el equipo de restauradores de "Vitrales Bonet" y el Museo de Historia de Barcelona.

Los vitrales se podrán ver, de ahora en adelante, en el incipiente espacio museístico que Santa Maria de Mar está formando en las tribunas del ábside, donde también se exhiben la Virgen gótica proveniente del portal de Sombrerers y los vestigios escultóricos del desaparecido baldaquino del altar mayor, obra del siglo XVIII.

La Basílica de Santa Maria de Mar contiene uno de los mejores conjuntos del arte del vitral en Barcelona. Aun así, la mayor parte de ejemplares datan de época moderna y, sobre todo, de mediados de siglo XX. La acción destructora de los primeros días de la Guerra Civil fue especialmente catastrófica para los ventanales de la basílica, puesto que el gran incendio que se produjo fundió el plomado de muchas de sus vidrieras de colores. Afortunadamente, en el almacén de Santa Maria de Mar se conservaron dos plafones originales del siglo XIV que se insertan de pleno en el gótico lineal. Estos plafones representan la Ascensión de Cristo (imagen superior) y el Lavatorio de los Apóstoles (imagen inferior) y, según los investigadores, son los últimos fragmentos de vitral de la época fundacional de la basílica.

En el verano de 1922 el arquitecto Joan Bassegoda y Nonell estaba dirigiendo, a petición de la Junta de Obras de Santa Maria de Mar, la restauración de la capilla de San Salvador. Durante este proceso se decidió retirar el retablo de la capilla para desemparedar el ventanal cegado de encima del altar. En aquel momento aparecieron los dos plafones de la Ascensión y el Lavatorio. Bassegoda apuntó enseguida que se trataba de vitrales medievales, si bien algunas partes mostraban indicios de haber sido restaurados con técnicas y materiales propios del siglo XVII. Además, también señaló que el resto de plafones que completaban el ventanal presentaban la fecha de 1712. Por todo esto se dedujo que los vitrales que se habían descubierto no habían sido emparedados hasta, como mínimo, mediados del siglo. XVIII.

Según el historiador Joan Ainaud de Lasarte, los plafones de la Ascensión y el Lavatorio podrían fecharse entre el año 1341 -fecha de la dotación de la Capilla de San Salvador- y el 1385 -fecha de consagración de la iglesia de Santa Maria de Mar-. El mismo autor estableció ciertas coincidencias estilísticas entre estos plafones y el vitral del Calvario hoy conservado en la Sala Capitular del Real Monasterio de Santa Maria de Pedralbes de Barcelona, que los investigadores coinciden en datar, también, en el segundo cuarto del siglo XIV.

Fuera como fuera, estos vitrales quedaron emparedados durante la redecoración barroca de la capilla, lo que permitió que se conservaran intactos hasta su redescubrimiento en 1922. Fue entonces cuando, dada su importancia y antigüedad, se decidió retirar inmediatamente los plafones para que la casa "Rigalt y Granell" abordara la restauración de sus plomados y acabados pictóricos. En aquella intervención, en la que se siguieron unos criterios muy diferentes a los que rigen actualmente en la restauración de vitrales, se aportó nuevos apoyos de vidrio y de plomo y se varió el formato de sus márgenes superior e inferior.

Según el mismo Bassegoda, estos plafones se conservaron durante un tiempo en el Archivo de la Junta de Obras de Santa Maria de Mar. El año 2000, los plafones formaron parte de la exposición itinerante "El vitral, el arte del color y de la luz", organizada por la Obra Social de La Caixa.

 

 

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