LA PRESENCIA DEL PRADO
11/02/2019
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San Jerónimo leyendo (Bartolomé Esteban Murillo) |
La Biblioteca Museo Víctor Balaguer de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) custodia uno de los depósitos más antiguos del Museo del Prado. Medio centenar de obras llegaron desde Madrid a finales del siglo XIX y se instalaron en el gran salón, denominado Pinacoteca, abierto al público en octubre de 1884. Diferentes Reales Órdenes permitieron la salida de obras en depósito que realizaron su entrada oficial a la Biblioteca Museo a través de diferentes envíos. La casa abrió sus puertas exhibiendo no solo la colección propiedad del fundador, sino también un significativo conjunto de pintura barroca enviada en depósito por el Museo del Prado. Con cuadros del Greco, Ribera o Rubens, Víctor Balaguer, político, dramaturgo y poeta, dotaba a su particular proyecto cultural del más alto nivel que se podía tener por entonces en España. Faltaban solo unos años para que la ciudad de Barcelona celebrara la memorable Exposición Universal (1888) y tuviera su primer Museo de Bellas Artes (1891). En este contexto se comprenden la antigüedad, el valor y la innovación que suponía tener en el cercano municipio de Vilanova i la Geltrú este valioso depósito con pintura del Siglo de Oro. La obra más conocida y recordada era "La Anunciación" del Greco. La exhibición de estas obras fue decisiva para motivar a los artistas catalanes y a diferentes coleccionistas a realizar numerosas donaciones a la Biblioteca Museo Víctor Balaguer. Con pocos años este llamado "templo del saber" ideado por Balaguer creció con colecciones de diversas procedencias gracias, en buena parte, a la marca de prestigio que suponía tener un pequeño Prado entre sus fondos. Se pudieron admirar las telas procedentes del Prado en diferentes salas durante casi cien años, hasta que el robo perpetrado por Erik el Belga y su belga en el año 1981 -quienes se llevaron casi sesenta pinturas de la Víctor Balaguer, estando ocho de ellas entre las depositadas por el Museo del Prado- provocó que el Ministerio de Cultura retirara el depósito de Vilanova i la Geltrú. "La Anunciación" del Greco, que no estaba entre las piezas robadas, regresó nuevamente al Prado y ya nunca mas volvió a Vilanova i la Geltrú. Las piezas sustraídas por Erik el Belga se recuperaron muy pronto en un camión de transporte en la frontera, pero hasta 1986 el depósito no se renovó, y el actual, formado por una treintena larga de cuadros, fue autorizado por Orden Ministerial del 30 de octubre de 1986. Durante muchos años la mayoría de estas telas estuvieron en las reservas del museo, hasta que en el año 2008 se realizó una remodelación museográfica con la que se creó la llamada "Sala Prado", donde se exponen de manera habitual una veintena de pinturas del depósito, realizadas por autores de la categoría del Greco, Ribera, Murillo, Carreño de Miranda, Rubens y Goya, entre otros. El depósito actual está conformado por una variada galería de las diferentes escuelas barrocas de la Península Ibérica en un arco cronológico que va desde finales del siglo XVI hasta finales del XVIII. Están representadas la escuela castellana, la valenciana y la andaluza, entre las que destacan óleos del Greco, Ribera, Murillo o Goya, entre otros artistas, y en menor medida la flamenca y la italiana. Hay muestras de los géneros más habituales de la época: temática religiosa, mitológica, histórica, retrato de corte, paisaje y algún bodegón. |
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Dido y Eneas (Juan Bautista Martínez del Mazo) |
En el conjunto de la Sala Prado se exhiben obras castellanas y andaluzas y, en menor medida, flamencas e italianas, distribuidas en cuatro grandes ámbitos temáticos -sacro, noble, naturaleza y mitos y alegorías- que nos ofrecen una mirada bastante completa del arte de los siglos XVII y XVIII, complejo, dinámico, expresivo, grandilocuente, con juegos de claroscuros y tenebrismos y pleno de matices y alegorías. En el siglo XVII, a pesar de que España atravesaba una profunda crisis económica, el país vivió un barroco artísticamente muy fructífero, conocido como el Siglo de Oro. En una Europa escindida por la Contrarreforma, la monarquía española, posicionada en el catolicismo más ferviente, vio cómo en su Corte confluían dos tendencias: la influencia flamenca -territorio bajo la Corona de Habsburgo- y la influencia italiana, vía de entrada masiva de obras y pintores. La alquimia resultante fue un gran arte con diferentes escuelas regionales que produjeron genios de talla internacional de Velázquez, Ribera o Murillo. Una pincelada de esta genialidad pervive en la Biblioteca Museo Víctor Balaguer. Con motivo de la celebración del bicentenario del Museo del Prado en 2019, la exposición temporal La Presencia del Prado. Episodios de una historia (La presència del Prado. Episodis d'una història) quiere mostrar en la Biblioteca Museo Víctor Balaguer la totalidad del depósito actual, que nunca se puede ver completo, y sumarse a la conmemoración recordando la presencia centenaria del Prado en Vilanova i la Geltrú. La historia del Museo del Prado, como la de la mayoría de los grandes museos nacionales de Europa, se remonta a los inicios del siglo XIX. En España, bajo el reinado de Fernando VII, nace el Real Museo de Pinturas y Esculturas, que abrió por primera vez al público el 1819 mostrando el arte atesorado por las monarquías de los Austrias y los Borbones. Entre 1870 y 1872 este museo perderá su relación de propiedad con la corona y se fusionará con el coloquialmente llamado Museo de la Trinidad. Su fondo artístico se verá incrementado con todo tipo de arte, especialmente religioso, que había sido recogido en cumplimiento del decreto de desamortización de bienes eclesiales dictado por Juan Álvarez Mendizábal y que estaba instalado en el Convento de la Trinidad (Calle Atocha) desde 1836. Con esta masiva entrada de pintura religiosa se produce en el edificio Villanueva del Paseo del Prado una saturación de espacios. Es entonces, a partir de 1872, cuando se empieza a enviar obras en depósito a instituciones oficiales y museos provinciales. Empieza el que poéticamente se denomina -a partir de 1980- "el Prado disperso". La Biblioteca Museo Víctor Balaguer no era un museo provincial pero sí una institución lo suficientemente ilustre para ser una de las primeras depositarias del Museo del Prado. Se convertía así en uno de los depósitos históricos de una de las pinacotecas más prestigiosas del mundo, de los más antiguos que se conocen. La Presencia del Prado. Episodios de una historia puede verse hasta el 13 de octubre de 2019 en la Biblioteca Museo Víctor Balaguer (Avinguda Víctor Balaguer s/n, Vilanova i la Geltrú). El horario por la mañana del centro es el siguiente: martes a viernes, de 10:00 a 14:00 horas; sábados, domingos y festivos, de 11:00 a 14:00 horas. Horario de tarde: martes a sábado, de 17:00 a 19:00 horas; jueves, de 19:00 a 21:00 horas. |
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San Francisco de Asís (El Greco) |
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