JÚLIA, EL DESEO. RAMON CASAS

10/05/2016


 

 

Poco se sabe de ella. Bellísima, es el arquetipo femenino que marca toda una época, y ha pasado a la historia inmortalizada en infinidad de óleos, dibujos y carteles de la mano del artista Ramon Casas. La mayoría de estas obras han permanecido custodiadas largo tiempo en colecciones particulares, y nunca se han visto juntas.

Siglo y medio después, cuando se conmemoran los 150 años del nacimiento del pintor modernista, el Círculo del Liceo, con la colaboración de la Obra Social "la Caixa", le rinde homenaje con una gran muestra monográfica que resulta inédita y única por la temática y el lugar donde se presenta: los majestuosos salones del club privado, que abre sus puertas para la ocasión. Las fechas se entrelazan con armonía: si Ramon Casas nació en 1866, Júlia Peraire lo hizo en 1888, 22 años más tarde que él; curiosamente, la pareja se casó en 1922.

Júlia, el deseo. Ramon Casas es una exposición de tesis que responde a la investigación y el estudio llevados a cabo por una de las máximas especialistas en la obra del pintor modernista, la comisaria Isabel Coll Mirabent, y el Círculo del Liceo, cuya Comisión Cultural preside José García Reyes. Muestra por primera vez a la que fuera musa del artista, y lo hace en todas sus facetas: mujer fatal, flamenca, chula, castiza, elegante, monja, señora... Asimismo, revela el influjo de grandes maestros de la historia en la paleta del pintor. Lo hace a través de casi un centenar de piezas, entre pinturas, dibujos, carteles, fotografías, documentos, cartas, mobiliario y objetos. Proceden en su mayoría de las colecciones privadas del Círculo, así como de sus socios y otros particulares, siendo pocas las obras que se han solicitado a instituciones museográficas.

De forma paralela, el Círculo del Liceo ha organizado un programa de conferencias a cargo de historiadores de renombre que incluye una conversación con Antonio López y Francesc Fontbona. También participarán Isabel Coll, Emiliano Cano, Nadia Hernández y Carlos Calderón. Asimismo, se ofrecerá un recital de música.

El corazón de la exposición es el óleo sobre tela La Sargantain (imagen superior, 1907), la obra más sensual de la trayectoria artística de Ramon Casas. La pintura pertenece a la colección privada del Círculo del Liceo, y muestra a Júlia Peraire en todo su esplendor y belleza. El título responde al apelativo de "Sargantana" (lagartija), como se conocía a Júlia en sus años de lotera. Junto a ella, se muestran decenas de retratos de Júlia realizados por Ramon Casas entre 1905, cuando el pintor conoció a la vendedora de lotería, y 1932, cuando el artista muere. La pasión de los primeros años da paso a una visión más esteticista, protagonizada por una mujer que luce pieles y joyas, y se cubre con sombreros elegantes.

Los retratos de Júlia Peraire ocupan un lugar fundamental en la obra de Ramon Casas, y su estudio aporta mayor conocimiento a la trayectoria del creador, tal como muestra la exposición inédita Júlia, el deseo. Ramon Casas. Con Júlia como modelo, el artista catalán logró una serie de obras maestras en las que la interpretación personal resulta vivificada por un lenguaje pictórico expresivo y vital. A fuerza de ver los retratos, los espectadores quieren saber más sobre aquella bella y atractiva modelo que capturó a Casas desde el primer instante y que, pese a haber pasado a la historia inmortalizada, poca cosa se sabe de ella.

 

 
 

Cigarrillos París

1900
Cartel
Medidas sin especificar
Colección privada

 

Cuando Júlia conoció a Casas, en el año 1905, ella tenía 17 años de edad y él 39. Fue la modelo del cartel del Jabón Fluido Gorgot. Aparece representada de espaldas, con la cabeza de perfil y una expresión que denota desconfianza. Casas se fijó en la armonía de sus proporciones y en su atractivo.

Después llegarían la portada de la revista Progreso y el cartel para la Enciclopedia Espasa (1910), en los que el artista magnifica el gesto sin que el cuerpo seductor se imponga de forma deliciosa a la vista. Más allá de la pintura, la relación entre el pintor y la modelo no tardó en surgir. Los retratos de Júlia son el camino más fácil para entender la evolución de los sentimientos entre la pareja.

Bajo la influencia del Aesthetic Movement, que defendía la belleza pura y "el arte por el arte" más allá de convenciones morales, Ramon Casas realizó diversos retratos de Júlia a lo largo de más de 25 años. Gran observador de la vida y sus costumbres, la moda siempre fascinó a Casas, y gracias a sus frecuentes viajes a París estaba al tanto de las tendencias artísticas del momento. Conforma un primer grupo de cuadros de la exposición aquellos en que Casas inmortaliza vestidos y estilos a través de la representación de su amada Júlia. Escoge un formato alargado que le permite una visión completa de la figura, tanto de ropas como de complementos. En esta misma línea esteticista, otro conjunto de obras está formado por Júlia ataviada con vestidos y accesorios de gusto español. Casas se siente lo suficiente seguro para experimentar con variaciones sobre el mismo tema. La modelo aparece con mantones de flores, toreras negras o vestidos granates.

A partir de 1913, Casas sintió la necesidad de mostrar a Júlia con atuendos que la acercaran al grupo social que la ignoraba y la consideraba un mundo aparte. Aparece ahora vestida como señora burguesa, con telas de calidad y pieles caras. La potencia expresiva se centra en la representación de los ropajes, buscando captar las cualidades de la materia y unos efectos de luminosidad sutil.

Un año antes, en 1912, murió la madre del artista, Elisa Carbó, con la que Ramon Casas estaba muy unido y con quien vivía en la casa familiar del barcelonés Passeig de Gràcia. La familia nunca aprobó la relación del pintor con la modelo. La pérdida de la madre permitió a Ramon Casas cambiar su estilo de vida. Casas mandó construir una casa en Sant Gervasi (imagen inferior), y marchó a vivir allí con su amada Júlia.

 

 

La creación del Círculo del Liceo se remonta a 1847. En las escrituras del edificio nuevo, además del espacio destinado a los espectáculos, se indica que el primer piso de la casa anexa acogería un "casino". En noviembre se formó la primera junta directiva, liderada por el marqués de Sentmenat, que se convirtió en el primer presidente de la historia del Círculo, que hoy preside Ignacio García-Nieto. La inauguración oficial tuvo lugar el 17 de febrero de 1848 con un gran baile en los salones del edificio.

Uno de los atractivos de la exposición es que ocupa las estancias modernistas del Círculo, que se abren a la ciudad para mostrar las obras de Ramon Casas. Algunas pertenecen a la colección del mismo Círculo del Liceo y otras las han prestado los socios, ya que la relación entre el pintor y el club siempre fue estrecha.

Los espacios del Círculo del Liceo están distribuidos en diferentes plantas, que suman 2.300 metros cuadrados. El acceso principal está situado en el porche del teatro, que da paso a la "pecera", única estancia que se aprecia desde el exterior. El recibidor tiene un segundo acceso que es el que comunica con el vestíbulo del Círculo, sin duda una de las joyas de la decoración modernista de principios del siglo XX. Pese a haber sido decorado por primera vez en 1886, este espacio privilegiado cambió su fisonomía durante la reforma de 1901 a 1903.

El estilo es exuberante, alternando los mármoles rojos con vetas en el pavimento y mármoles verdes en las escaleras y en las columnas adosadas a los muros. El artesonado y el estucado están claramente planteados como aplicación del Art Nouveau, al igual que los apliques de yeso y las barandillas de latón, con nervaduras, florituras y coup de fouet. Otro elemento destacable es la serie de vitrales que abren el interior del vestíbulo por la calle Sant Pau. Representan escenas de la magistral tetralogía de Wagner, El anillo del nibelungo, y constituyen ejemplos paradigmáticos de la cristalería modernista catalana, combinando vidrio catedral, vidrio americano, vidrio impreso, grisalla y la incorporación de esmaltes.

A través de estos espacios, se accede a las estancias principales de la planta noble, que acoge la exposición monográfica Júlia, el deseo. Ramon Casas. En ellas se detecta la intervención de los mejores diseñadores de la época. El resultado, en consecuencia, es un conjunto ecléctico.

La sala principal fue definida en 1884 por el principal artesano de finales del siglo XIX en Catalunya, Francesc de Paula Vidal, y es la más antigua. De sus paredes cuelgan obras paradigmáticas de las colecciones de arte del Círculo del Liceo, como la mencionada La Sargantain (1907), eje de esta exposición inédita. A continuación, parte de las obras de arte se muestran en la "sala de la chimenea", redecorada en 1902, también por Francesc de Paula Vidal. Destaca la pantalla de vidrio cloisonné situada delante de la chimenea, de 1903.

 

 
 

Julia en granate

1908
Óleo sobre tela
64 x 67 cm
Círculo Ecuestre de Barcelona

 

La relación de Ramon Casas con el Círculo del Liceo se materializa con obras de primer nivel dentro de la producción del pintor, que se erigen como las principales joyas de las colecciones de arte de la institución.

La primera adquisición es Baile de tarde, un cuadro de 1896. Destaca porque forma parte de un momento de la trayectoria de Ramon Casas en la que el artista sentía un fuerte interés por captar la realidad inmediata y por plasmar las aglomeraciones urbanas. Por ello, esta obra está relacionada con Garrote vil (1894, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid) o Embarcament de tropes cap a Cuba (hacia 1896, colección particular). Pese a tratarse de episodios bien diferentes, en las tres telas se advierte la intención del artista de plasmar masas humanas y, a la vez, integrar al espectador en la acción representada.

La temática del baile, que tanto marcó las composiciones de los plafones que el Círculo del Liceo le encargó en 1901, ya había sido trabajada por Ramon Casas años antes. Con motivo de esta exposición monográfica, el público puede visitar de forma excepcional la sala conocida como "La Rotonda", que el propio Casas decoró con madera de caoba, cristaleras emplomadas y doce cuadros de grandes dimensiones pintados por él que tienen a la mujer y a la música como protagonistas.

El pintor inició los trabajos de los plafones en 1901, tras volver de su estancia en París durante la Exposición Universal de 1900. La figura de la mujer condiciona el planteamiento del pintor, que busca transmitir la idea de la elegancia, la sensualidad y la delicadeza de la feminidad. Las protagonistas son mujeres burguesas modernas, huyendo de soluciones más idealistas o tradicionales, como ninfas o diosas. En los doce plafones, Casas muestra a la mujer en diversos momentos de ocio o relacionada con alguna actividad artística, distante o ajena al ambiente multitudinario en la que está inmersa.

El interés de "La Rotonda" no se limita a los plafones. El artista diseñó toda la sala, disponiendo las telas entre unos marcos de caoba fijados al muro que, en su parte inferior, enmarcan los asientos tapizados de verde adosados a la pared. Es interesante el sistema de iluminación difusa, a base de bombillas ocultas en las vigas de caoba. Completa la decoración la inclusión de vitrales heráldicos que hacen referencia al Círculo del Liceo.

 

 
 

Julia con mantilla

Hacia 1913
Óleo sobre tela
98 x 72 cm
Colección particular

 

Del 10 de mayo al 20 de julio de 2016 en el Círculo del Liceo (La Rambla 65, Barcelona)
Horario: lunes a sábado, de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 18:00 horas; festivos, de 10:00 a 13:00 horas.

 

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