ROSTRES DE ROMA
10/07/2009
Alejandro Magno, Marco Antonio o Nerón son algunos de los personajes representados en las 32 piezas rescatadas por Caja Mediterráneo de los fondos del Museo Arqueológico Nacional (Madrid) para la exposición titulada Rostres de Roma (en castellano, Rostros de Roma), una muestra de incalculable valor histórico y cultural, compuesta por estatuas, bustos, cabezas y sarcófagos creados entre el siglo I a.C. y el III de nuestra era. Una oportunidad inigualable para el público de contemplar en la ciudad de Barcelona, de forma unitaria, diversos ejemplos de retratos romanos y descubrir, al mismo tiempo, algunos secretos de la civilización romana.
Rostres de Roma permite apreciar la importancia del retrato como un elemento esencial de la cultura romana, tanto para mostrar la imagen del poder, como para transmitir la manera de vivir y las costumbres de las diversas clases sociales, generalmente las acomodadas. La exposición, producida por el Museo Arqueológico Nacional y organizada por Caja Mediterráneo, está formada por un excepcional conjunto de 15 retratos imperiales, representativas de las más importantes dinastías gobernantes en el imperio romano, caso de la dinastía julioclaudia, la de los Flavios, los Antoninos y la de los Severos. A ellos se suma un conjunto de 15 retratos privados, entre los cuales se incluyen piezas relacionadas con el ámbito funerario, como por ejemplo sarcófagos y estelas.
Rostres de Roma se presentó por primera vez en Alicante, el pasado 3 de octubre del año 2008, y también ha visitado otras ciudades del Levante español como Palma de Mallorca o Valencia.
La muestra se estructura en tres grandes capítulos: el primero está dedicado a los monarcas y a los filósofos, con ejemplos de un arte que marcó un punto de partida del género al mundo griego, sobre todo por la importancia que supone el hecho de que, por primera vez surge el retrato fisonómico, aunque, eso sí, sujeto a las estructuras idealistas del mundo clásico. En esta época se inmortalizan autores trágicos, poetas y filósofos, aunque la novedad más importante es la creación del retrato oficial monárquico, magníficamente ilustrado por las efigies de Alejandro Magno labradas por el escultor griego Lisipo, único artista que, por decreto, podía esculpir al legendario conquistador.
El segundo capítulo está dedicado a la historia augusta y presenta los retratos de emperadores y demás miembros de diferentes familias imperiales. En este periodo aparece, también por vez primera, la industria de la imagen política, los primeros ejemplos de propaganda gubernamental personificados.
Finalmente, el tercer capítulo de Rostres de Roma muestra un importante número de obras agrupadas dentro de lo que los organizadores han denominado Cives Romani, y que muestra la gran importancia en la época de la República del retrato romano privado por una doble función: honrar a los ciudadanos que habían destacado en el servicio a la ciudad mediante esculturas en bronce que poblaban los espacios públicos, y mantener viva la memoria de los difuntos de las familias ilustres gracias a las diferentes representaciones de arte funerario.
La procedencia de las piezas del Museo Arqueológico Nacional es diversa: algunas forman parte de los fondos de la institución desde su fundación en el año 1867; otras van a sumarse a la colección después de la expedición que, en el año 1871, realizara la fragata Arapiles por todo el Mediterráneo con el fin de adquirir objetos de valor para el museo; una parte proviene de los yacimientos de Tiermes (Soria), Mérida y otras localidades de la antigua Hispania; por último, varias piezas son de colecciones privadas, como la del Marqués de Salamanca, adquirida en 1874 por el Estado Español al mencionado aristócrata, un amante de la arqueología que consiguió la concesión para construir las vías férreas en parte de Italia y, de paso, la autorización para quedarse con los restos arqueológicos que surgieran en las excavaciones realizadas en la instalación de dicha infraestructura.
Hasta el 13 de septiembre de 2009 en el Museu d'Arqueologia de Catalunya
(Passeig Santa Madrona, nº 39, Montjuïc, Barcelona) Horarios: de martes a sábado,
de 09:30 a 19:00 horas; domingos y festivos, de 10:00 a 14:30 horas; lunes, cerrado.
www.lahornacina.com