IMPUNIDAD Y ESPACIO URBANO

18/10/2016


 

 

En el contexto conmemorativo del LXXX aniversario de la insurrección militar que inició tres años de Guerra Civil y una dictadura que se mantuvo hasta el año 1977, El Born Centre de Cultura i Memòria (El Born CCM) presenta el ciclo titulado "Evocaciones de la Ruina", una propuesta integral y multidisciplinar que interroga sobre el vacío ético de nuestra democracia en relación al pasado de guerra y dictadura.

El proyecto "Evocaciones de la Ruina" quiere contribuir a visibilizar las impunidades de la administración democrática frente a los crímenes y vulneraciones de la dictadura, y cómo esta actitud ha generado un vacío de valores. El programa consta de una serie de actividades que invitan a reflexionar sobre la conducta de nuestra democracia en la gestión del pasado franquista y sobre la tensión entre política y responsabilidad: si la tortura es un elemento estructural de las dictaduras, ¿la impunidad es un elemento estructural de las democracias?

Dentro de dichas actividades destaca Franco, Victòria y República. Impunitat y Espai Urbà (Franco, Victoria y República. Impunidad y Espacio Urbano), una exposición que muestra, con lenguaje austero, la permisividad y los símbolos de la dictadura a partir de tres estatuas -la República y la Victoria franquista, ambas de Frederic Marès, y la estatua ecuestre de Franco, de Josep Viladomat, decapitada en 2013 en el almacén municipal donde se guardaba tras haber sido retirada de Montjuïc- y de la actitud de sus autores, que van a trabajar para la república, van a exaltar el franquismo y van a ser reconocidos por la democracia. Ello permite reflexionar sobre la banalización de la dictadura durante la democracia como base de la impunidad de sus protagonistas y sobre la dificultad de reestablecer la memoria de la república y de las clases subalternas.

 

 

Curiosamente, la estatua de la Victoria nació repúblicana: en 1939, el Régimen solicitó a Frederic Marès -quien tras declararse afecto a la dictadura fue elevado a escultor de referencia de la posguerra catalana- una alegoría que simbolizara el triunfo de los nacionales, con el fin de sustituir a una estatua del catalanista Viladomat que simbolizaba la República, hoy conservada en la plaza barcelonesa de Llucmajor (Nous Barris). Marès transformó el boceto modelado siete años antes para el concurso municipal del monumento a la República, en el que ganó Viladomat -que aceptó hacer la estatua de Franco para no acabar en la cárcel por contrabandista, aunque se negó a firmarla-. Dada la versatilidad iconográfica del simulacro -una mujer alzando un ramo de laurel en señal de triunfo-, solo hubo que cambiar algunos detalles y, a petición de los estamentos eclesiásticos de la época, cubrirla con una túnica, ya que originalmente iba desnuda de cintura para arriba. 

El Born CCM (Plaza Comercial 12, Barcelona) es un espacio histórico, un núcleo de memoria colectiva y un equipamiento cultural del siglo XXI único en Europa. Como espacio histórico, el edificio del antiguo mercado del Born (1876), primer edificio de la arquitectura del hierro en Barcelona, es una muestra del auge de la ciudad como metrópolis europea durante el siglo XIX. Conserva en su interior el yacimiento arqueológico de las casas de esta parte del barrio de la Ribera de la Barcelona del 1700 que fueron derruidas para construir una ominosa ciudadela de represión. Como núcleo de memoria colectiva, El Born CCM recuerda los hechos de la Guerra de Sucesión y del sitio de 1714, y las trascendentes consecuencias que tuvieron para Barcelona y para Cataluña. Como centro cultural, El Born CCM es un mercado de cultura, un espacio polivalente y abierto a todos con una programación diversa que incluye actividades literarias, teatrales y musicales, entre muchas otras.

 

 
 
Coincidiendo con la celebración de esta muestra, se ha anunciado la retirada de un altar en el monasterio de Santo Tomàs de Riudeperes, en Calldetenes (Barcelona). El templo es una joya arquitectónica de Cataluña desconocida por el gran público. Dicho altar posee una decoración, a modo de mosaico, formada por miles de sellos con la cara de Franco. La pieza, fechada en 1958, se tiene que conservar por su valor histórico, pero cuando haya el presupuesto necesario se retirará y se guardará a las dependencias del Obispado de Vic. El hecho que se espere a tener suficiente presupuesto para retirarlo puede provocar que todavía esté al monasterio cuando el espléndido claustro renacentista se abra a las visitas después de la restauración que se hará en breve en el Centre de Restauració de Béns Mobles (CRBMC).

 

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