MURALES DIVINOS. RESTAURACIÓN EN EL MONASTERIO DE PEDRALBES

27/06/2018


 

 

La celda o capilla de Sant Miquel del Monasterio de Pedralbes está decorada con un magnífico conjunto de pinturas murales encargadas -según recogen dos contratos de los años 1343 y 1346- al pintor Ferrer Bassa por la abadesa Francesa ça Portella, que quería hacer de ella su celda particular. A pesar de que en el contrato se especificaba que la capilla tenía que ser pintada con la técnica del óleo, son pinturas murales ejecutadas con una técnica mixta: al fresco y al seco. Las pinturas constituyen el primer exponente en la Península Ibérica de la pintura italiana del trecento. La iconografía se inspira en las devociones marianas y representa la pasión de Cristo, los gozos de la Virgen María y varias figuras de santos.

El ciclo narrativo transcurre de izquierda a derecha y se presenta en tres franjas pictóricas. La superior, dedicada a la Pasión de Cristo, muestra ocho escenas: la Oración en el Huerto, el Prendimiento, los Improperios, el Camino del Calvario, la Crucifixión, el Descendimiento de la Cruz, la Piedad y el Santo Sepulcro. La central, dedicada a los gozos de la Virgen, presenta las escenas siguientes: la Anunciación, la Natividad de Jesús, la Adoración de los Reyes Magos, el Triunfo de la Virgen, la Resurrección de Jesús, la Ascensión de Jesús, el Pentecostés o la Venida del Espíritu Santo y la Coronación de María. En la franja inferior, las restauraciones han puesto a cuerpo descubierto la representación de un marmoleado. En los laterales hay pintados quince santos, repartidos entre el registro superior y el central. Al nivel superior pueden verse, por orden de izquierda a derecha, Sant Miquel, San Juan Bautista, Sant Jaume, Santo Domingo, San Honorato, Santa Isabel y San Esteban, mientras que a nivel mediano figuran San Narciso, San Francisco de Asís, Santa Clara de Asís, Santa Inés, Santa Catalina, Santa Eulàlia, Santa Bárbara y San Alejo.

Como hemos apuntado antes, la capilla fue concebida como espacio devocional particular de la abadesa Francesa ça Portella, pero con el tiempo pasó a ser el archivo del monasterio. Entre 1801 y 1870 fue usada como guardarropa y posteriormente se convirtió en celda abacial. A raíz de estos diferentes usos, los murales quedaron escondidos y protegidos detrás el mobiliario, aislados durante siglos de la luz exterior, la humedad y el polvo. A finales del siglo XIX las pinturas de la capilla fueron redescubiertas y puestas en valor.

A mediados de siglo XX, los murales fueron objeto de una primera restauración a cargo del maestro italiano Arturo Cividini y de una primera tesis doctoral a cargo de Manuel Trens. A partir de este momento, el interés por los murales fue en aumento atendiendo el carácter italianizante que presentan, una innovación tanto estilística como técnica en el momento de su realización. Se puede apreciar la influencia de grandes maestros italianos como Giotto, Taddeo Gaddi, Duccio di Buonisegna, los hermanos Lorenzetti o Simone Martini. 

 

 

La inauguración de la exposición temporal Murales divinos en la sala capitular del monasterio coincide con la reapertura de la capilla de Sant Miquel, recientemente restaurada. La muestra proporciona claves para mirar las pinturas que decoran el espacio con ojos nuevos a través de los datos recogidos en el proceso de restauración y conservación. Así, Murales divinos nos acerca al significado artístico y devocional de la capilla y nos permite imaginar el impacto que debería de causar en las personas que la contemplaban hace casi setecientos años. La intervención de los conservadores-restauradores ha puesto de relieve la valía artística de uno de los conjuntos pictóricos más destacados del gótico catalán que se conserva en el lugar para el cual fue concebido.

En el año 2005 se diseñó e inició un proyecto integral de gran alcance que preveía varias fases: la primera, de investigación y estudio, tenía que preceder la intervención directa sobre los murales; la segunda fase, en 2013, se centró en la restauración del techo, y a continuación, entre 2014 y 2015, se comenzó una tercera fase centrada en la consolidación y la adhesión de las pinturas a su soporte, la limpieza y la eliminación de repintes, y las reintegraciones posteriores, que permitieron la recuperación de elementos que habían quedado debajo, así como la restauración completa de la cerradura central de la capilla. En la última fase, ejecutada entre 2017 y 2018, se han eliminado los repintes que cubrían los marmoleados originales de la franja inferior, además de completar la restauración del resto de la capilla y de reintegrar la pintura perdida con la técnica del rigatino al fresco. La capilla de Sant Miquel finalmente vuelve a lucir resplandeciente.

Desde el pasado 22 de junio, el visitante que se acerque al monasterio barcelonés podrá disfrutar, como nunca hasta ahora, de esta joya pictórica del siglo XIV encargada al taller de Ferrer Bassa. Las novedades más evidentes son la recuperación de pintura original escondida bajo antiguos repintes, y el cambio general que han experimentado los murales después de la limpieza y eliminación de varios productos nocivos aplicados antaño sobre su superficie. En cuanto al sistema de presentación de los murales, las pinturas hablan por ellas mismas, de forma que se puede admirar este espacio lleno de color, luz y emoción con la mínima presencia de elementos museográficos. De este modo, y con la ayuda de la iluminación, el visitante puede hacerse una idea mejor del impacto que debía de causar en el siglo XIV la entrada dentro de este aposento.

En la sala capitular, muy cerca de la capilla, la exposición Murales divinos sí que proporciona información sobre las pinturas y su significado. También se presenta el proceso de conservación y de restauración, donde, además de la limpieza que es el resultado más visible de la intervención, destacan la eliminación de partes rehechas con yeso, la consolidación de las capas internas, que estaban bastante malogradas, así como la fijación de la película pictórica que estaba en riesgo de desprendimiento.

 

 

En 1972, el Ayuntamiento de Barcelona firmaba un acuerdo con la comunidad de clarisas del Real Monasterio de Santa Maria de Pedralbes, por el cual las religiosas dejaban el uso del monasterio gótico para la ciudad y el Ayuntamiento asumía su conservación y restauración, y la gestión como equipamiento cultural. Desde 1983, el Monasterio de Pedralbes es un centro abierto al público que acoge en sus magníficas estancias, abiertas en torno al claustro más grande de su estilo, un museo y diferentes actividades culturales.

La capilla de Sant Miquel del monasterio es una obra artística de primera magnitud, contemporánea y equiparable a las realizaciones de algunos de los grandes pintores italianos del trecento. Sus pinturas murales son un referente mundial para el estudio y goce de la pintura medieval. Una obra radicalmente innovadora porque introduce, como no lo hace ninguna otra obra contemporánea suya en toda la península, la nueva forma de representación plástica que nace en Italia alrededor del año 1300 con Giotto y sus seguidores. Una nueva forma de representación en la que destaca el humanismo y el espíritu franciscano imperante al momento. El ciclo se atribuye al taller de Ferrer Balsa -el contrato original de 1346 así lo establece, a pesar de que tras la restauración se comenta que pudo realizarlo un artista italiano desplazado a Barcelona- y se conserva casi completo e intacto, a pesar de que hayan transcurrido cerca de 700 años desde su ejecución.

La restauración de los murales que decoran esta pequeña capilla de Sant Miquel es la culminación de una ambiciosa operación para revalorizar y salvaguardar este magnífico ciclo pictórico, considerado una joya artística y un ejemplo excepcional dentro del panorama de la pintura gótica catalana.

La restauración, que ha importado 425.000 euros obtenidos de las tasas turísticas del Ayuntamiento de Barcelona y de la financiación popular a través de la plataforma de crowdfunding Verkami, ha sido realizada por un equipo dirigido por la restauradora Lídia Font, que ha contado con el apoyo de expertos italianos y alemanes.

 

Volver          Principal

www.lahornacina.com