OLIBA EPISCOPUS

10/01/2019


 

 

Oliba de Cerdaña (971-1046), conde, monje, abad y desde 1018 obispo de Osona, está considerado como uno de los personajes más relevantes de la Cataluña medieval. Muchas iniciativas que le hicieron famoso, como la Paz y Tregua de Dios, fueron emprendidas en su calidad de obispo. Para comprender la verdadera importancia de Oliba, hay que situarlo entre los grandes eclesiásticos europeos de su tiempo, no sólo en términos espirituales, culturales e institucionales, sino también por lo referente a las relaciones internacionales y a la creación artística.

La exposición Oliba episcopus, en el marco del proyecto "Episcopus" organizado por el Obispado de Vic, propone hasta el próximo 10 de febrero una visión renovada de Oliba, de su contexto y de varios aspectos de su trayectoria, desde su origen condal, pasando por la condición de monje y abad, la consagración episcopal y la labor del obispo, hasta su obra artística, cultural y política. Gracias a los recursos tecnológicos, también se podrá visitar en esta muestra la catedral románica de Vic en su estado del siglo XI.

Oliba nació en la noble familia condal de Cerdaña-Besalú. Al ser mayor de edad, ejerció de conde en las zonas de Ripoll y Berga. Los condes ejercían con autonomía ante la dejadez del rey de Francia hacia los territorios pirenaicos. En esta situación, condes y obispos se dirigían al papa de Roma como autoridad superior. 

En el año 1008, Oliba fue elegido abad de los monasterios de Ripoll y Cuixà, los dos monasterios más importantes de la época en Cataluña. En 1018, es ordenado obispo e inicia su ministerio episcopal como obispo de Vic. Siendo obispo de Vic, restauró la ciudad y la iglesia de Manresa, devastadas durante la invasión sarracena, y fundó varios monasterios, entre ellos el de Santa Maria de Montserrat hacia el año 1024.

La figura de Oliba tiene una dimensión religiosa, cultural y política de primer orden. Su actividad constructora se plasmó en multitud de iglesias que impulsó personalmente. También introdujo el estilo románico lombardo en la iglesia monástica de Santa Maria de Ripoll y en la catedral de Sant Pere de Vic. En el ámbito político, se encargó del control y la organización de los territorios fronterizos.

Anticipándose a la reforma gregoriana, reivindicó los derechos de la Iglesia ante los señores feudales. En la lucha de nobles y caballeros del país, procuró una acción pacificadora que se concretó en el establecimiento de la institución de la Paz y Tregua de Dios. La voz de Oliba fue siempre conciliadora; de su mano conocemos la primera concreción de la idea de patria aplicada a las tierras catalanas.

 

 

Oliba episcopus aborda su faceta de viajero incansable: Roma, Narbona, Lombardía... de todos estos lugares trajo consigo reliquias, a la vez que artistas y eruditos que puso al servicio de sus proyectos. De aquí su gran labor cultural en nuestro país. Oliba fue también un escritor ocasional, siempre pulcre y sensible. De su pluma salieron cuatro sermones panegíricos, nuevo poemas y epígrafes en verso, dos encíclicas mortuorias y ocho cartas, dos de ellas dirigidas al rey Sancho de Navarra y las otras al abad Gauslí de Fleury.

Oliba murió en Cuixà y fue sepultado en este mismo monasterio. La muestra reúne los testimonios materiales y documentales más importantes de su vida y de su entorno, junto con otros coetáneos, procedentes de colecciones de Vic, Barcelona, Gerona, Madrid, París, Hildesheim y Ciudad del Vaticano.

Entre las obras expuestas destacan las dos biblias de Ripoll y Roda promovidas por Oliba; las cuales, junto con los fragmentos de una tercera biblia, la de Fluvià, se reúnen por primera vez en esta exposición. Muy interesante es un altorrelieve en marfil que muestra a Cristo bendiciendo los emperadores Otón II y Teófano (982-983), pieza procedente de Alemania o Italia que se custodia en el Musée de Cluny.

Sobresale igualmente la arqueta de Hixam II (975-976), uno de los mejores trabajos de orfebrería andalusí que se conservan en la Península. Debió ser un regalo del califa Al-Hàkam a su hijo Hixam al designarlo sucesor. Se cree que llegó a la ciudad de Girona, en cuyo tesoro catedralicio se guarda, tras el saqueo de Córdoba por la expedición catalana del 1010, síntoma de un cambio en las relaciones geopolíticas peninsulares.

Del tesoro de la Catedral de San Pablo (Lieja) se exhibe una espectacular seda proveniente del Asia central (siglos VIII-IX) que sirvió para envolver los restos de san Lamberto, patrón de Lieja. Por último, de la Catedral de Hildesheim procede una magnífica pareja de candelabros en plata, anteriores al año 1022, que fue encargada por el obispo Bernward; conocido, al igual que Oliba, por su interés en la producción de arte litúrgico.

 

 

Dirección y horario: Museo Episcopal de Vic (MEV). Plaça Bisbe Oliba 3 (Vic, Barcelona). Martes a viernes, de 10:00 a 13:00 y de 15:00 a 18:00 horas; sábados, de 10:00 a 19:00 horas; domingos y festivos, de 10:00 a 14:00 horas.

 

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