EL CENOTAFIO DE VICENTE BLASCO IBÁÑEZ DEL ESCULTOR MARIANO BENLLIURE
24/04/2021
El sarcófago que el escultor Mariano Benlliure (Valencia, 1862 - Madrid, 1947) hizo para el escritor Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867 - Menton, 1928) por encargo del Ayuntamiento de Valencia llegó ayer a su destino final, el Cementerio General de Valencia, 88 años después. El alcalde de Valencia, Joan Ribó, ha destacado este hecho al afirmar que "el sarcófago de Blasco Ibáñez está finalmente en el lugar para el cual fue concebido. No en el jardín diseñado por Goerlich, porque este ya no existe, pero sí en un espacio de gran relevancia, el vestíbulo del Cementerio General". Ribó considera "un honor para la ciudad de Valencia mostrar en este espacio el sarcófago de quién fue uno de los más grandes escritores valencianos y, sin duda, quien llevó el nombre de Valencia más lejos, a todo el mundo. Un motivo más para visitar el Cementerio General y descubrir el enorme patrimonio artístico que custodia, al cual se ha venido a unir, nuevamente, una pieza de gran valía". Ribó también ha reivindicado la figura del escritor y su influencia en la ciudad y ha recordado que "cuando llegó el cadáver de Blasco en Valencia, estaba recibiéndolo el presidente de la República, que no es cualquier cosa, y hubo una concentración de 300.000 personas en una ciudad como la Valencia de entonces. Pocas veces se ha conseguido esto, si es que ha pasado alguna vez. Esto es un indicador de la gran personalidad que tenía". El alcalde ha recordado el talante republicano de la ciudad, puesto que "hace un siglo, el Ayuntamiento de Valencia acostumbraba a tener siempre una mayoría republicana, era la única capital de España que la tenía, y consecuentemente siempre estaba en permanente conflicto con la monarquía". El alcalde, que ha recomendado la lectura de Blasco Ibáñez, ha afirmado que el acto de hoy es "un pequeño gesto para volver las cosas al lugar al que debían estar hace mucho de tiempo y para demostrar la importancia del novelista, que estuvo muy tapada, muy disimulada, y escondida en tiempo de la dictadura franquista y también después, porque sus ideas de republicanismo y su visión laica contrariaban el franquismo". Joan Ribó ha destacado el simbolismo de la fecha del día. "Hemos querido instalar el cenotafio el 23 de abril, el día del libro y de San Jorge. Podríamos haberlo hecho también el 14 de abril pero yo creo que Blasco estaría maravillosamente representado en un día como hoy". Así lo ha dicho a los medios de comunicación después de contemplar el sarcófago ya instalado en el cementerio junto con los concejales de Patrimonio Histórico y Recursos Culturales, Glòria Tello, y de Cementerios, Alejandro Ramon. Además, también los ha acompañado la bisnieta de Mariano Benlliure, Lucrecia Enseñat; el director del Museo de Bellas Artes de Valencia, Pablo González Tornel; y el director de la Casa-Museo Blasco Ibáñez, entre otras personas. Blasco Ibáñez murió en Menton (Francia) el 28 de enero de 1928. El Ayuntamiento encabezó el comité para el traslado de los restos del escritor, que llegaron al puerto de Valencia en 1933, durante la II República. Ese mismo año, el consistorio encarga al arquitecto municipal Javier Goerlich la erección de un monumento funerario en el Cementerio General que incluiría un sarcófago diseñado por el escultor Mariano Benlliure. Las obras empezaron en 1935 pero quedaron inacabadas al inicio de la Guerra Civil. Desde entonces, el sarcófago esculpido por Benlliure ha estado depositado en el Convento del Carmen y en el Museo de Bellas Artes. |
El traslado al vestíbulo del cementerio no ha estado libre de obstáculos. El pedestal original del sarcófago, de granito, había desaparecido a lo largo del tiempo y la estructura de hierro que soportaba el peso de la obra en el Museo de Bellas Artes no respondía a las medidas exactas previstas inicialmente por Benlliure. Por esos motivos, el Ayuntamiento ha tenido que encargar una peana de granito a partir de una foto de la obra de 1935 y reconstruir de nuevo los planos del pedestal. En el Cementerio General de Valencia, un atril informará en varios idiomas sobre la obra. Un código QR remitirá a los usuarios a la web "Cultural València", donde se ha creado una sección llamada "Arte para el recuerdo", que se estrena con la información sobre el sarcófago de Blasco Ibáñez. A pesar de que la pieza de Mariano Benlliure es conocida popularmente como "Sarcófago de Blasco Ibáñez", en realidad se trata un cenotafio que nunca estuvo pensado para alojar el cadáver de Vicente Blasco Ibáñez, amigo personal del escultor, sino para coronar su cripta funeraria. El proyecto original de Goerlich constaba de un jardín valenciano, en cuyo centro se situaría la cripta y un mausoleo parcialmente semienterrado, iluminado por una gran claraboya, a través de la cual se podría contemplar el sarcófago emplazado en el centro del nivel inferior, bajo un haz de luz cenital. Cuando en 1939 se derribó el mausoleo y se cegó la cripta, los trabajos estaban avanzados y ya eran visibles dos de los mosaicos, con escenas de las novelas de Blasco Ibáñez, que recubrían los muros laterales. Benlliure acabó su obra en tan solo dos meses. Su cenotafio estaba diseñado con una finalidad simbólica y que se ajustaba a las exigencias de su ubicación. Como el acceso al mausoleo se realizaría por la planta superior y, por tanto, la primera visión del sarcófago sería desde arriba, Benlliure modeló en la cara superior la figura yacente envuelta en un sudario, con la cabeza apoyada en un cojín y rodeada de ramas de laurel. En las caras laterales, visibles al descender a la planta inferior excavada en el terreno, modeló en bajorrelieve una secuencia con los personajes de sus novelas más célebres, con sus títulos en una banda que recorre su base. En la cara posterior representó la esfera terrestre flanqueada por dos cornucopias, dos cabezas de águila y ramas de laurel, con las inscripciones ya transcritas, y sobre ella, iluminándola, el disco solar con una cabeza alada, que podría identificarse con el mítico Prometeo, que había dado nombre a la editorial fundada por el escritor. Por último, en la cara frontal, que coincide con los pies del difunto, modeló el escudo de la ciudad de Valencia acompañado de las figuras alegóricas de las Artes y las Letras. Las esquinas del pedestal de mármol se rematan con dos bustos de personajes populares, un hombre y una mujer vestidos con la indumentaria típica de la huerta valenciana, cuyos productos componen las guirnaldas de latón que circundan todo el perímetro |
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