NIÑO JESÚS DE ANTONIO BERNAL REDONDO
Con información de Miguel Ángel Castellano Pavón (07/05/2010)
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Para los cristianos, atenerse en la mayoría de los casos a los evangelios sinópticos hace que suelan pasar desapercibidos datos que, recogidos por textos rechazados en su día por no ortodoxos, provocan a veces faltas de conocimientos. No es este el caso de las distintas representaciones en la historia del arte, principalmente en el área de la pintura, donde numerosos maestros se han inspirados en textos y grabados no canónicos.
La primera versión de la Biblia Cristiana se establece 400 años después de la muerte de Cristo. Como nos recuerda Alberto Manguel: "Con el propósito de constituir una "versión oficial" de la vida de Jesús, de sus antepasados y de sus apóstoles, a mediados del siglo IV, la Iglesia propuso a sus fieles, una suerte de antología de la abundante literatura religiosa existente, incluyendo, a su vez, comentarios, sermones, glosas e inspiradas visiones. La lista de esos textos canónicos, es mencionada por primera vez en una homilía del obispo Anastasio 340 d. C. Sin embargo, las fronteras de este canon continúan siendo debatidas hasta hoy, incluso entre los cristianos... A pesar de cánones y dogmas más o menos rigurosos, las creencias del pueblo no se ciñen nunca a dictámenes oficiales, y los héroes de la imaginación popular han sabido crecer siempre más allá de las páginas canónicas".
Para esclarecer este punto, tan sólo es necesario acceder a estos textos y comprobar que Jesús Niño fue un niño como otros, pero a su natural inclinación infantil por las aventuras, hay que añadir también sus inclinaciones hacia la justicia y la ira divina. Recogeremos cuatro breves apartados dentro de estos escritos, para saber y conocer aún más las anécdotas y peripecias de Jesús Niño, Hijo de Dios Padre para los creyentes, y para el resto hijo de José el carpintero: "Cuando Jesús nació, los demonios fueron a ver a Satanás y le dijeron: "Los ídolos hoy han inclinado la cabeza". Satanás respondió: "Algo ha ocurrido en vuestro mundo". Satanás, entonces, recorrió volando todo el mundo, pero no encontró nada. Finalmente, encontró al Niño Jesús rodeado de ángeles. Regresó con los demonios y les dijo: "Ayer nació un profeta. Ninguna mujer jamás ha concebido ni dado a luz, sin que yo estuviera presente, salvo en esta ocasión. Por lo tanto, a partir de esta noche, abandonad toda esperanza de adorar a los ídolos. De ahora en adelante, seducid a los hombres, aprovechando su precipitación y su superficialidad". Este fragmento, llamado "El Niño Jesús y los Ídolos", se encuentra recogido en la obra Ihya Ulum Al-Din, del siglo XI.
Otro episodio de la infancia de Jesús aparece en la Historia de José el Carpintero (siglo VII): "Recuerdo el día que la serpiente mordió a un niño que luego murió. Sus compañeros te rodearon para entregarte a Herodes, acusándote de su muerte. Pero tu misericordia lo salvó. Resucitaste a aquél cuya muerte te habían achacado, y le dijiste a la serpiente: "¡Tú eres quien lo ha matado!". Hubo una gran alegría en la casa de los muertos. En ese momento, te tomé por la oreja y te dije: "Sé prudente, hijo". Y tú me sermoneaste, diciendo: "Si no fueses mi padre según la carne, te haría ver lo que acabas de hacer". Ahora, pues, ¡oh mi Señor y mi Dios!, si has tenido en cuenta aquel día y por ello me has enviado estos signos terroríficos, imploro tu bondad: no me sometas a tu juicio. Yo soy tu esclavo y el hijo de tu sierva. Si rompes mis ligaduras, te ofreceré un sacrificio de alabanza, es decir, la confesión de la gloria de tu divinidad. Porque tú eres Jesucristo, el hijo de Dios verdadero y el hijo del hombre al mismo tiempo".
Por su parte, "El Niño Jesús y los Pájaros de Arcilla" (El Corán, Sura 5) nos cuenta que: "El día que Alá reúna a todos los profetas y les pregunte cómo fueron recibidos, ellos responderán: "No lo sabemos. Sólo tú conoces lo que está oculto". Y Dios les dirá: "Jesús, hijo de María, recuerda la gracia que os concedí a ti y a tu Madre, cuando te di fuerzas mediante el Espíritu Santo y predicaste a los hombres estando en la cuna y ya siendo adulto, y te enseñé la escritura, la sabiduría, la Torá y el Evangelio. Y cuando diste a la arcilla la forma de un pájaro con Mi anuencia, luego soplaste en él y se convirtió en pájaro con Mi anuencia, y curaste al ciego y al leproso con Mi anuencia, y resucitaste a los muertos con Mi anuencia. Y te protegí de los Hijos de Israel, cuando te presentaste ante ellos con claras señales, cuando los incrédulos de entre ellos dijeron: "Esto no es más que pura brujería". Y cuando inspiré a los discípulos a creer en Mí y en Mi profeta, ellos respondieron: "Creemos; sé testigo de nuestra sumisión".
Por último, más aventuras del Niño Jesús están en el capítulo II de Siraj al-Muluk (siglo XII): "Y cuando llegó el momento de su circuncisión, es decir, al octavo día, tal como indicaba la ley, lo circuncidaron en la cueva. Y la anciana hebrea tomó el prepucio (otros dicen que el cordón umbilical), y lo guardó en una redoma de alabastro de antiguo aceite de nardos. Pues bien, ésta es la redoma de alabastro que María la pecadora consiguió, y con cuyo aceite ungió la cabeza y los pies de Nuestro Señor Jesucristo, y que luego secó con sus propios cabellos".
Nota de La Hornacina: Pulsando en el icono que encabeza la noticia, podrán
ver más fotografías de un Niño Jesús del tipo pasionario, recientemente modelado
en terracota policromada por el escultor e imaginero cordobés. Mide 50 cm.
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